sábado, 21 de octubre de 2017

Salud: Los 5 reportajes más populares de esta semana


Estos fueron los 5 reportajes más populares que publicamos en Vida y Salud la semana del 16 de octubre, 2017:

1.  Video: ¡El sexo es salud!

2.  Los efectos de la comida chatarra: evita estos 6 alimentos y bebidas

3.  7 formas de evitar las infecciones vaginales por hongos

4.  La dieta sin azúcar y la diabetes – lo que debes saber

5.  La tiroides: la diferencia entre el hipotiroidismo y el hipertiroidismo

¿No ves el tema que estás buscando? En Vida y Salud tenemos miles de artículos y cientos de videos sobre la medicina y cómo llevar una vida saludable. Sólo tienes que introducir el tema de que te interese en la casilla de búsqueda que se encuentra en la parte superior de la página y pulsar en el botón anaranjado que dice “Buscar”.

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viernes, 20 de octubre de 2017

Los antidepresivos: ¿pueden causar disfunción sexual?


Muchas personas evitan tomar antidepresivos porque temen que estos afecten su rendimiento sexual. Aquí te contamos lo que necesitas saber sobre los antidepresivos y el sexo, para sentirte bien en cuerpo y mente.

Cuando la depresión interfiere con tu vida es importante tratarla para poder salir de ella y volver a sentirte bien. Muchos hombres no lo hacen porque lo consideran un acto de debilidad, otros ni siquiera pueden reconocerlo, ya que en ellos los síntomas pueden ser diferentes que en las mujeres. Sin embargo, pedir ayuda y seguir un tratamiento adecuado es un signo de valor y cuidado personal que no deberías perder de vista.

Otro temor que puede frustrar cualquier tratamiento psiquiátrico se refiere a los posibles efectos de los antidepresivos sobre la salud sexual, ya que varios estudios han probado que algunas de estos medicamentos, del tipo llamado inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS (entre los cuales se encuentran los genéricos fluoxetine, paroxetine y sertraline), pueden provocar disfunción eréctil y disminuir la calidad de la vida sexual.

Por qué ocurre esto todavía no se sabe a ciencia cierta. Una de las explicaciones posibles es que, para calmar la ansiedad, los antidepresivos aumentan el nivel de serotonina, una hormona que normalmente produce el cerebro pero que, en exceso, puede interferir con el funcionamiento sexual y causar problemas en la intimidad.

Esto afecta a los hombres por partida doble: en general las personas deprimidas tienen menos deseo sexual y si los antidepresivos también la fomentan, el problema se hace todavía mayor.

Si te preocupa este tema, habla abiertamente con tu médico para que pueda darte otro tipo de antidepresivo que no actúe sobre la serotonina. Del mismo modo, si ya estás tomando algún tipo de antidepresivo y crees que es la causa de tus problemas sexuales, busca junto a tu médico la manera de resolverlo, pero no dejes de tomar las medicinas de golpe porque puedes tener efectos no deseados, como mareos y vómitos, y tienes muchas posibilidades de que tu depresión regrese con mayor intensidad.

Tal vez te parezca un círculo vicioso del que no se puede salir, pero no te desesperes.  Por el contrario, es posible mejorar tu vida y sentirte bien física y emocionalmente, sólo es cuestión de encontrar el método más apropiado para ti.

A veces funciona bien la psicoterapia, es un buen complemento ya que pueden ayudarte a que puedas dejar los antidepresivos antes. Esto es así porque las medicinas no te harán olvidar los problemas, pero te darán la ayuda que necesitas para poder enfrentarlos, además de que la depresión independientemente de lo que la cause produce cambios bioquímicos en el cuerpo.  Además, la psicoterapia es un lugar de reflexión en donde podrás analizar la situación con ayuda de un profesional calificado.

Otras veces, el médico podría cambiarte la medicina o podría recomendarte otros antidepresivos que no sean ISRS o disminuir la dosis del que estás tomando. Pero no dejes de tomar la medicina que te han recetado sin consultar a tu médico.

Por último, recuerda que no tienes por qué sacrificar tu vida sexual para tener una buena salud mental. Es posible tratar la depresión sin afectar tu vida sexual y que tanto tu vida sexual como la emocional se mantengan saludables. Por eso, que no te de pena de hablar abiertamente sobre la cuestión sexual con tu médico, de ese modo encontrarán una mejor solución para tu situación.

Y si aún te quedan dudas y crees que puede ayudarte a despejar miedos y temores, pues nunca está de más pedir una segunda opinión con otro profesional.

No te des por vencido ni te desanimes. Sé que es difícil cuando estás deprimido y necesitas más fortaleza que quienes no lo están, pero la vida no tiene por qué ser tan difícil, ni tendrás que tomar los antidepresivos por el resto de tu vida. Incluso, muchas personas que los toman no los necesitan, sin embargo, si los necesitas, hay de diferentes tipos y a veces, es necesario seleccionar el cuál es el que funciona mejor para ti, la dosis adecuada y por cuánto tiempo lo necesitas.

Así que si estás deprimido(a) busca ayuda de un profesional calificado, si necesitas tomar antidepresivos y tienes dudas acerca de si éstos están teniendo un efecto negativo en tu vida sexual, habla con tu médico acerca de esto sin pena y, si es necesario, pide una segunda opinión. Hay muchas opciones entre los antidepresivos si necesitas tomarlos y varios no tienen ningún efecto en tu vida sexual. ¡Anímate! La depresión tiene tratamiento. Mereces ser feliz.

 

Ultima revisión: 2017

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La dieta sin azúcar y la diabetes – lo que debes saber


El hecho de que la diabetes se caracterice por altos niveles de glucosa en la sangre ha llevado a muchos malentendidos sobre el papel que desempeña el azúcar en la alimentación de las personas con diabetes y si es necesaria una dieta totalmente sin azúcar.

Las investigaciones en los últimos años han proporcionado más claridad acerca de cómo debe ser tratada el azúcar como parte de una dieta diabética. Aun así, todavía hay conceptos erróneos acerca de lo que significa exactamente una “dieta sin azúcar”.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca a las células del páncreas que producen insulina. La insulina es la hormona que permite que la glucosa en la sangre sea absorbida y utilizada como energía por las células del cuerpo; cuando el páncreas no puede producir suficiente insulina, los niveles de glucosa en la sangre aumentan. La cantidad de azúcar que alguien consume no tiene nada que ver con si desarrollará o no la diabetes tipo 1.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad en la que las células del cuerpo son resistentes a los efectos de la insulina, lo cual resulta en altos niveles de glucosa en la sangre. El sobrepeso es un factor de riesgo importante para la diabetes tipo 2. Debido a que el aumento de peso ocurre cuando se consumen más calorías de las que el cuerpo necesita, y que los alimentos altos en azúcar también son altos en calorías, el azúcar junto con otros alimentos altos en calorías como las grasas, puede desempeñar un papel indirecto en la diabetes tipo 2.

¿Tengo que comer una dieta sin azúcar si tengo diabetes?

En el pasado, a las personas con diabetes se les advertía que evitaran todo el azúcar. Esto se debía en parte a la falta de investigación sobre el efecto del azúcar, y en parte al hecho de que los tipos de insulina que estaban disponibles eran muy limitados y restrictivos, lo cual conducía a una menor flexibilidad en el control de la glucosa en sangre.

El azúcar se encuentra naturalmente en los alimentos que contienen carbohidratos, como las frutas, las verduras y los productos lácteos. Estos tipos de carbohidratos son en realidad una parte importante de nuestra dieta porque contienen fibra, así como glucosa, que es la fuente de nutrientes preferida del cerebro.

Las azúcares añadidas, a veces llamadas azúcares “libres”, son las que se usan para mejorar el sabor de los alimentos procesados o los productos horneados; la frase también se refiere al azúcar de mesa que podemos agregar a nuestra comida. Estas azúcares añadidas son las azúcares que los médicos y dietistas recomiendan minimizar en una dieta saludable y balanceada ya que no contienen ningún valor nutricional.

Pero lo que los científicos han descubierto es que, mientras que las azúcares añadidas representan “calorías vacías” sin valor nutritivo, lo que verdaderamente tiene el mayor efecto en los niveles normales de glucosa en la sangre es la cantidad TOTAL de carbohidratos en la dieta. Como resultado, la mayoría de los médicos y dietistas dirán que no es necesario llevar una dieta totalmente sin azúcar; más bien, ten en cuenta la cantidad total que estás consumiendo cada día. Por ejemplo, si tienes antojo de una rebanada de pastel después de la comida, elimina otros carbohidratos (como las papas o el pan) de esa comida en anticipación a los carbohidratos que consumirás en el pastel.

¿Cuáles son la mejores fuentes de azúcar?

La mayoría de los expertos en salud estarían de acuerdo en que las mejores fuentes de azúcar son las que se producen naturalmente en los alimentos como las frutas, las verduras, los granos enteros (granos integrales) y los productos lácteos, porque estos alimentos son fuentes importantes de fibra, calcio y otras vitaminas y minerales. Es importante, sin embargo, ser inteligente acerca de las elecciones que hagas cuando se trata de estos alimentos.

Frutas

  • Come fruta fresca o fruta cocida sin azúcar añadida.
  • Evita las frutas enlatadas en jarabe o almíbar.
  • Ten en cuenta que una porción de fruta seca (por lo general sólo una cucharada) es considerablemente más pequeña que una porción de fruta fresca (una manzana pequeña, por ejemplo).
  • Evita las bebidas de frutas, los jugos o zumos, y los licuados o batidos que a menudo contienen azúcares añadidas y no contienen la fibra y otros beneficios nutritivos de las frutas enteras.

Verduras o vegetales

  • Come vegetales crudos o al vapor. Si deseas agregarles una pequeña cantidad de grasa, trata de usar grasas insaturadas saludables como el aceite de oliva.
  • Evita las verduras fritas, ya que contienen más calorías y grasas saturadas.
  • Para sazonar, piensa en hierbas, vinagres, o jugo de limón.

Lácteos

  • La leche descremada y los yogures (yogurts) bajos en grasa proporcionan calico y, si son enriquecidos, vitamina D.
  • Si tomas algún sustituto de leche, como la leche de soya (soja) o la leche de almendra, busca una versión que no haya sido endulzada.
  • Cuidado con las azúcares añadidas en algunos productos de yogurt.

Granos integrales

  • Los mejores granos integrales son los que preparas en casa, como el arroz integral, la quinua o quinoa, y la avena integral.
  • Cuando compres productos preparados que anuncian que son de granos integrales, lee la etiqueta para asegurarte que dichos granos integrales sean el primer ingredientes.

¿Cuánta azúcar debo o puedo consumir?

Esta es una pregunta para tu doctor y tu dietista, ya que depende de tu peso, tu actividad física o nivel de ejercicio, tus metas nutricionales y tu régimen de medicamentos para la diabetes. La clave es determinar un objetivo específico para el consumo de azúcar y proponerte no sobrepasarlo.

Algunos expertos recomiendan que los adultos deben planear no consumir más de 30 gramos de al día, lo que equivale a aproximadamente 7 cucharaditas al día. Pero un sólo vaso de 11 onzas (325 ml) de jugo o zumo de naranja puede contener hasta 7 cucharaditas de azúcar, por lo que es importante planificar tus porciones en el desayuno – y en las otras comidas – sabiamente.

Ten consciencia de las fuentes ocultas de azúcar

Hay muchas otras fuentes de azúcar añadida, incluyendo: el jarabe de maíz, la melaza, la miel, la sacarosa, la maltosa, el jarabe de arce (la miel de maple), el azúcar de coco, el jarabe de arroz, el néctar de agave, el azúcar de remolacha, el jarabe de caña y el almidón hidrolizado. Además, muchos alimentos contienen alcoholes de azúcar como el eritritol, el manitol y el mallitol, entre otros. Aunque estos alcoholes de azúcar tienen menos contenido de “azúcar”, siguen teniendo carbohidratos y calorías.

Muchos productos cuyas etiquetas dicen “contenido de azúcar reducido” o “bajo en grasa” frecuentemente tienen un alto contenido de carbohidratos para mantener el sabor o la consistencia que de otro modo se habrían afectado por la eliminación de la grasa. Revisar las etiquetas de los alimentos para determinar su contenido de azúcar y carbohidratos es una buena manera de mantener un registro de tu consumo. Te podría sorprender el número de alimentos que contienen azúcar añadida, incluyendo algunos catsups, salsas para pasta y yogures con bajo contenido de grasa.

¿Y qué de los alimentos “sin azúcar”? 

Los sustitutos del azúcar, como los edulcorantes o endulzantes artificiales aspartame (Equal, Nutrasweet, Canderel), sucralosa (Splenda), sacarina (Sweet’N Low, Sugar Twin) y acesulfame potásico (Sunnett, Sweet One) junto con la stevia derivada naturalmente (Truvia, Pure Via), se pueden utilizar para endulzar tu comida sin añadir calorías o azúcar. Sin embargo, muchos alimentos preparados con estos sustitutos también contienen grasas y otras fuentes de calorías (incluyendo los alcoholes de azúcar), así que recuerda que “sin azúcar” no significa sin calorías o sin carbohidratos.

La moderación es la clave

Si tienes diabetes, consulta con tu médico acerca de cuál es el mejor régimen alimenticio para ti, basado en tu salud individual. Sin embargo, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que para todo el mundo, incluyendo las personas con diabetes, comer una dieta balanceada y saludable es lo mejor para la salud. El azúcar puede ser una parte pequeña de esa dieta saludable si llevas la cuenta de las porciones y no pierdes de vista tu consumo diario.

 

Fuente: The Sugar-Free Diet and Diabetes: Setting the Record Straight

Por: Helen Boehm Johnson, MD

Publicación original: 2017

Ultima revisión: 2017

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Visita UniversityHealthNews.com para leer miles de artículos sobre la salud en inglés.

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Dolor de espalda crónico: el yoga puede ayudar a aliviarlo


El yoga, una práctica milenaria, ha demostrado ser eficaz para combatir el dolor de espalda crónico, sobre todo en la parte baja de la espalda de los adultos mayores. Practicando el yoga, las personas pueden evitar tomar analgésicos y medicamentos por un tiempo prolongado, sin exponerse a los efectos no deseados de dichas drogas.

El yoga es un sistema antiguo de relajación, ejercicio y sanación cuyos orígenes se remontan a la India de aproximadamente 5 mil años atrás, y que ha sido descrito como “la unión de mente, cuerpo y espíritu”.

Las personas saludables lo practican para precisamente alcanzar un mejor estado físico, relajación física y mental y conservar la salud. Pero el yoga también se ha recomendado y utilizado para mejorar algunas condiciones médicas. Algunas investigaciones han demostrado que el yoga reduce el ritmo cardiaco y la presión arterial, mejora la capacidad pulmonar, la relajación muscular y la composición corporal, ayuda a bajar de peso e incrementa la resistencia física en general. Además, se ha detectado que causa cambios en las funciones mentales, en la percepción, atención, procesamiento de información sensoria y percepción visual.

A todo esto se suman los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, que fue presentado en Honolulu, durante la reunión anual de la Sociedad Estadounidense del Dolor (American Pain Society).

Los investigadores analizaron ocho estudios que habían incluido a más de 700 pacientes y detectaron que el yoga permitiría aliviar el dolor crónico de espalda y mejorar la discapacidad funcional.

Y ésta no es la primera investigación que llega a estas conclusiones. Ya te habíamos contado en vidaysalud sobre otro estudio que había detectado que el yoga puede ayudar a combatir el dolor crónico de la parte baja de la espalda, así como otra que afirmaba que, junto con los ejercicios de estiramiento, el yoga ayuda a reducir el dolor de espalda en general.

El dolor de espalda es uno de los problemas médicos más comunes. Puede ser constante y silencioso o súbito e intenso. En general, estas molestias desaparecen luego de algunos días o semanas, pero cuando duran más de tres meses se considera que es dolor de espalda es crónico.

Y aunque actualmente existen distintas alternativas para combatirlo, el dolor crónico de la parte baja de la espalda es uno de los trastornos más difíciles de tratar, en especial en los adultos mayores.

Entre las formas principales de combatir el dolor de espalda crónico se encuentran los analgésicos (las medicinas para el dolor) de venta libre y el reposo. Sin embargo, las medicinas no se pueden tomar por tiempo indefinido y pueden tener efectos no deseados, mientras que el reposo prolongado tampoco es aconsejable en un cuerpo que, probablemente, se encuentre dolorido por el sedentarismo y la falta de movimiento.

¿Entonces? Es conveniente consultar con tu médico para que te recomiende cuidados alternativos o integrativos que puedas probar para mejorar la salud de tu espalda. Hay ejercicios especiales que ayudan a aliviar el dolor de espalda, ya sea en la parte baja de la espalda como en los hombros y el cuello. Quizá te puede referir con un terapista físico inicialmente que te puede orientar también.

Ahora ya sabes que practicar yoga también es una opción que podría ayudarte a disminuir la cantidad de analgésicos que tomas o a evitarlos. Sólo debes tener cuidado de buscar un buen profesor, en lo posible con conocimientos del uso de esta práctica contra el dolor de espalda, y advertirle siempre si tienes algún problema en la columna, para evitar lesiones. Y siempre asegurarte con tu médico antes que puedes practicarla.

En general, se considera que el yoga es seguro para las personas saludables cuando se practica de manera apropiada, y puede ser adaptado a una variedad de necesidades específicas, incluso para personas que están en cama o en silla de ruedas. Sin embargo, algunas posturas y técnicas de respiración deben evitarse cuando se padecen ciertas condiciones, como: enfermedades en los discos de la columna, ateroescleróticas, riesgo de coágulos sanguíneos, cardiopatías o enfermedades del pulmón.

Por todo esto es importante que consultes con tu médico si debes tener algún cuidado a la hora de comenzar a practicar yoga. Luego, no hay por qué demorar su práctica ni sus beneficios.

Si quieres encontrar más información sobre las terapias de integración que pueden mejorar el dolor de espalda, como el yoga, la quiropráctica, la corteza de sauce y la hidroterapia, puedes visitar nuestra sección de Medicina Natural. Pero recuerda de siempre consultar con tu médico primero.

 

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jueves, 19 de octubre de 2017

Video: ¡El sexo es salud!


“El trabajo es salud”, dice un dicho popular al que habría que agregarle: ¡el sexo también! Es verdad, esta práctica tan placentera puede ser muy buena para tu salud, aunque es cierto que también tiene sus riesgos, por eso es importante adoptar prácticas sexuales seguras. En este artículo te contamos cuales son los principales beneficios del sexo y como cuidarte para disfrutar con tu pareja, sin correr peligro.

 

En general, los latinos somos más pudorosos con el sexo, nos cuesta más hablar del tema sin vergüenza y hasta disfrutar de una vida sexual plena. Sin embargo, somos seres sexuales y practicar sexo seguro y satisfactorio no sólo es placentero sino también beneficioso para la salud. Aquí te damos algunos motivos para que dejes de lado todos los prejuicios y te sientas libre y seguro(a) con tu actividad sexual.

Entre sus principales beneficios, el sexo te ayuda a estar en forma y ayuda a mantener sano al corazón, ya que si bien no sustituye a una rutina de ejercicios, con media hora de sexo puedes quemar 85 calorías o más. Además, al tener relaciones sexuales tu cuerpo se activa como si estuvieras haciendo un ejercicio aeróbico, como caminar, correr o patinar y por lo tanto aumenta la circulación de la sangre y el oxígeno que circula por todo tu cuerpo. Además, hace que los pulmones se oxigenen, que tu presión arterial baje y que mejore tu postura.

Asimismo, cuando tienes un orgasmo, se liberan grandes cantidades de una hormona denominada oxitocina, que tiene varios efectos sobre el cuerpo: reduce el estrés y hace que te sientas revitalizado(a), te ayuda a dormir y a descansar mejor, y sumada a otra hormona denominada endorfina, hace que la sensación de dolor disminuya, en especial los de cabeza, artritis y aquellos provocados por los síntomas del Síndrome Premenstrual (SPM).

En las mujeres, además, podría ayudar a regular el ciclo menstrual y ayudar en el control de la orina, al  hacer que los músculos de la pelvis se mantengan tonificados. Mientras que, en el caso de los hombres, el sexo puede disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de la próstata.

Como si todo esto fuera poco, el sexo mejora las defensas del cuerpo. Al respecto, hay investigaciones que demuestran que tener relaciones sexuales dos o tres veces por semana aumenta los anticuerpos. Al parecer, nuestro cuerpo los desarrolla a manera de prevención, ya que durante el acto sexual hay un intercambio importante de bacterias.

He aquí algo muy importante: las bacterias… y también los virus y los parásitos, son los responsables de las denominadas Enfermedades de Transmisión Sexual o ETS. Si bien es saludable tener sexo de manera regular, es importante que practiques sexo seguro para evitar el contagio de alguna ETS, como clamidia, gonorrea, herpes simple, sífilis, hepatitis, enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), VPH (Virus del Papiloma Humano) y VIH/SIDA.

Las ETS son infecciones que se adquieren al tener relaciones sexuales con alguien que está infectado. Pueden ser provocadas por bacterias, parásitos o virus, y afectan tanto a los hombres como a las mujeres por igual, aunque en muchos casos los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres que en sus parejas del sexo opuesto.

Si tienes alguna ETS causada por bacterias o parásitos, el médico puede darte antibióticos u otros medicamentos para combatirla. Pero si padece alguna ETS causada por un virus (como el VPH o el VIH), entonces no hay cura. Y si bien algunas veces los medicamentos pueden mantener la enfermedad bajo control, lo ideal sería prevenir el contagio. Para ello, lo que se recomienda es utilizar preservativos o condones de látex de manera correcta, esto reduce mucho el riesgo de contagiarse, aunque no lo elimina por completo.

Si tomas los cuidados necesarios, son muchos los beneficios que puede brindarte el sexo. Disfrútalo y ¡cuídate!

 

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Video producido en colaboración con HITN TV para Vida y Salud Televisión.

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9 tips para prevenir ataques al corazón o accidentes cerebrovasculares


Los problemas cardiovasculares como los ataques al corazón o los accidentes cerebrovasculares (ACV) son muy frecuentes. Seguramente conoces a una o más personas que han sufrido o incluso han fallecido por alguno de ellos. Lo interesante es que en su mayoría estos eventos se pueden prevenir. Infórmate qué puedes hacer tú mismo(a) para proteger tu corazón.

La mejor forma de prevenir los problemas cardiovasculares, es entendiendo qué los causa. Y es importante estar informado porque las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de muerte a nivel mundial. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, 17.5 millones de personas fallecieron debido a ellas en 2012. Esto representa 31% de todas las causas de muerte. De ellas, 7.4 millones fueron causadas por enfermedad en las arterias coronarias (las arterias del corazón) y 6.7 millones se debieron a accidentes cerebrovasculares (ACV, apoplejía o derrame cerebral). La buena noticia es que la mayoría de las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir, así que hay varias cosas que puedes hacer para disminuir tus riesgos de padecerlas. Obviamente el primer paso es tener la información correcta y actuar responsablemente en cuanto a tu salud.

Desde luego, hay ciertos factores que pueden aumentar nuestro riesgo de padecer enfermedades como ataques al corazón o accidentes cerebrovasculares  que no están en nuestras manos, me refiero a la genética. Si tenemos la predisposición genética (o sea, a través de los genes) de sufrir problemas cardiovasculares, podemos disminuir las posibilidades con nuestras acciones, pero no evitarlas totalmente. Por el otro lado, nuestro estilo de vida depende de nosotros y eso puede influenciar significativamente si desarrollamos un ataque al corazón (un infarto) y/o un derrame cerebral o no. ¿A qué me refiero? A lo que comemos, si hacemos ejercicio, si fumamos o no, si mantenemos un peso sano, si tomamos bebidas alcohólicas en exceso o no, si controlamos nuestros niveles de estrés, de presión arterial, de azúcar y de colesterol en la sangre, etc. etc.

¿Qué puedes hacer para prevenir los ataques al corazón, accidentes cerebrovasculares y otros problemas cardiovasculares?

Aquí te doy 9 cosas concretas que tú mismo o misma puedes hacer para protegerte de los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares:

1.  Mantente informado

Y no sólo me refiero a las novedades de la ciencia. Esto empieza por la información en tu familia. Para que sepas tu riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular es importante que sepas quién en tu familia ha tenido ataques al corazón, derrames o embolias cerebrales y a qué edad. O, si tuvieron algún procedimiento de angioplastia coronaria con “stents” o de by-pass (puenteo) para prevenir un ataque al corazón. Así como quién ha tenido presión alta, diabetes y/o colesterol alto.

2.  Evita fumar y si fumas, procura dejar el cigarrillo

El tabaco no sólo es un factor de riesgo para el cáncer. También está estrechamente vinculado a los ataques al corazón y a los accidentes cerebrovasculares. Evita el tabaco en todas sus formas. No es saludable. Además, procura evitar la exposición al humo de segunda mano.

3.  Procura llevar una alimentación sana

Selecciona frutas y vegetales, y granos integrales, limita las grasas saturadas y trans (selecciona las grasas saludables como la de olivo, de canola, las nueces, las semillas y los aguacates o paltas); elige pescados grasos con alto contenido en ácidos omega 3), carnes magras, pollo y lácteos desgrasados o bajos en grasa. Y no te olvides de comer legumbres como los frijoles o habichuelas y de limitar la cantidad de sal.

4.  Trata de mantener un peso saludable

Limita el tamaño de tus porciones. La obesidad contribuye no sólo a los ataques al corazón y otras enfermedades cardiovasculares sino a otros problemas crónicos como a la diabetes, a la artritis, a la apnea del sueño y a la depresión. Y recuerda que la actividad física te ayuda a lograr este objetivo.

5.  Procura mantenerte activo

Trata de incorporar el ejercicio en tu vida diaria. Si haces algo que te agrada es más sencillo que lo hagas con regularidad. Simplemente caminar 2 millas (3.2 kilómetros) al día podría ser suficiente para evitar los ataques al corazón, y no tienes que caminar las 2 millas de una vez. Desde luego es mejor si puedes hacer mínimo 30 minutos a 60 minutos de ejercicio la mayoría de los días.

6.  Revisa tu presión arterial

Si está elevada, asegúrate de controlar la hipertensión (presión alta). Lleva una dieta baja en sal y toma los medicamentos recetados por tu médico. La presión alta puede no causar síntomas y es importante medirla para determinar si está alta y para saber si está bajo control.

7.  Revisa tu nivel de azúcar en la sangre

Ya sea que tengas prediabetes o diabetes, ambas aumentan tu riesgo de enfermedad cardiovascular y ataques al corazón. Si tu diabetes no está controlada y tu A1C está arriba de 7, tu riesgo de que desarrolles complicaciones cardiovasculares aumentan. Muchas personas no tienen síntomas cuando su nivel de azúcar está elevado. Es muy importante chequearse en casa como te indique tu médico y asistir a tus visitas con él o ella regularmente. Pero, si desconoces tus niveles de azúcar en la sangre y tienes 45 años o más o, a cualquier edad, si tienes los síntomas típicos de la diabetes (mucha sed, aumento en la frecuencia con la que vas al baño a orinar, mucha hambre y cansancio) es importante que te revisen el nivel de A1C o de azúcar en ayunas.

8.  Revisa tu nivel de colesterol en la sangre

Como en el caso de la hipertensión típicamente no da síntomas, sin embargo, cuando se encuentra elevado se puede ir depositando en el interior de las arterias formando placas que pueden llegar a taparlas o, un pedazo de esa placa se puede desprender y puede llegar a tapar una arteria (un vaso) más pequeño evitando que fluya la sangre y causar ataques al corazón o accidentes cerebrovasculares. Al hablar de prevención, si el colesterol está elevado, hay medicamentos que disminuyen su nivel para evitar que se formen las placas o, si hay placas para irlas removiendo.

9.  Procura reducir el estrés

El estrés contribuye a las enfermedades cardiovasculares. Hace que se liberen algunas hormonas que causan que estemos en condiciones de alerta, que se acelere el corazón, en fin.  Esto es especialmente cierto si el estrés es crónico. Todos tenemos cierta cantidad de estrés en la vida diaria, pero hay cosas que podemos hacer para reducir el estrés como hacer ejercicio, hacer yoga, procurar dormir suficiente, pasar tiempo con la familia (obviamente si tienes una buena relación con tu familia), tener buenos amigos con los que nos divertimos y nos reímos, aprender a meditar. Si puedes, procura evitar a las personas y las situaciones que te causan estrés.

Los ataques al corazón o los derrames cerebrales son señales de alerta tardíos. El diagnóstico de una enfermedad cardiovascular asusta a cualquiera. Como siempre digo “prevenir es mejor que remediar” ¡Hay cosas tan sencillas que podemos hacer para ayudar a mantener saludables nuestros corazones! Si desconoces tus antecedentes familiares asegúrate de preguntarle a tus padres y abuelos hoy mismo no sólo acerca de los antecedentes cardiovasculares, sino acerca de otras enfermedades y anótalos. Es importante que los compartas con tu médico o proveedor de salud.

En cuanto a tu corazón, presta atención a los puntos mencionados. Tu estilo de vida hoy tiene un impacto en tu salud hoy y en el futuro. Empieza a invertir en ti. Mejora tu estilo de vida y, si no te has chequeado tu presión arterial, tu azúcar y tu colesterol en la sangre, pregúntale a tu médico si debes hacerlo y qué tan seguido debes hacerlo. Esto depende de tu edad y tus antecedentes familiares. Desde luego, estamos hablando de prevención ya que es diferente cuando alguien tiene síntomas.

No esperes más, consulta con tu médico y toma estas simples medidas para proteger tu corazón y tu salud en general.

 

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Cáncer del seno: lo que toda mujer debe saber sobre el cáncer de mama


Actualmente, el cáncer del seno (cáncer de mama) es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo. En Vida y Salud nos sumamos a las múltiples iniciativas que se hacen en todo el mundo para combatir esta enfermedad. Por eso queremos recordarte la importancia de la detección temprana, las ventajas y desventajas de hacerte mamografías de control y cómo puedes tu misma examinarte en casa.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), la mejor forma de detectar el cáncer del seno cuando se inicia, es mediante una mamografía, especialmente si tienes entre 50 y 74 años.

La mamografía o mamograma es una radiografía de los senos que sirve para detectar si existe un tumor, antes de que tenga un tamaño lo suficientemente grande para que pueda sentirse al tacto.

Como cualquier radiografía, las mamografías emiten una pequeña cantidad de radiaciones que pueden ser perjudiciales para la salud y hay algunos casos de falsos positivos, entre otras cosas. Por eso hace un tiempo ha comenzado un debate sobre la conveniencia o no de hacerse este estudio, y las opiniones siguen divididas.

Algunos opinan que las mamografías no son recomendables en mujeres menores de 30 años, aunque tengan cierta predisposición genética que aumente su riesgo de desarrollar cáncer del seno. Para detectarlo de manera temprana, hay otras pruebas que no emiten radiaciones, como los estudios de resonancias magnéticas (MRI) y el ultrasonido. Estos estudios tienen sus indicaciones y su lugar en ciertos casos.

El consenso general es que en el caso de las mujeres mayores, el riesgo disminuye y los beneficios que puede aportar una mamografía son superiores a los riesgos, sobre todo después de los 50 años de edad. Por eso, en Estados Unidos se recomienda que las mujeres a partir de esta edad se hagan mamografías anuales para la detección temprana del cáncer del seno (y de hecho hay organizaciones como la Asociación Americana contra el Cáncer, y la Asociación Americana de Gineco-Obstetricia, entre otras, cuya recomendación es que las mujeres se hagan mamografías anuales a partir de los 40 años). Lo que pasa es que la mamografía puede detectar un cáncer del seno mucho antes de que dé síntomas o de que se pueda sentir durante un autoexamen.

Lo importante es que no dejes de hacerte los controles ginecológicos de rutina todos los años, independientemente de tu edad, y que según sea tu caso hables con tu médico para que juntos determinen las pruebas y los cuidados particulares que debes considerar para prevenir el cáncer del seno (cáncer de mama).

Otra forma muy práctica de estar alerta es que tú misma te hagas una prueba de autocontrol para detectar alguna de los señales del cáncer del seno y puedas ir al médico si notas que algo no anda bien. Recuerda que entre los principales síntomas o signos del cáncer del seno se encuentran:

  • Aparición de un bulto en las mamas (senos) o debajo del brazo (axila).
  • Cualquier cambio en el tamaño o la forma de las mamas, o endurecimiento o hinchazón de una parte de las mamas.
  • Irritación o hundimientos en la piel de las mamas, así como enrojecimiento o descamación en el pezón o las mamas.
  • Hundimiento del pezón, dolor en esa zona o secreción que no sea leche, incluso de sangre.
  • Dolor en cualquier parte de las mamas.

¿Cómo puedes detectar las señales de cáncer del seno tú misma? No es tan difícil, puedes  hacerlo parada o acostada en la intimidad de tu hogar:

  1. Párate frente al espejo con los brazos a los lados y observa tus senos detenidamente buscando alguna señal de alerta.
  2. Pon tus manos sobre tus caderas y presiona tus brazos para abajo para tensionar  los músculos de tu pecho. ¿Ves algún cambio?
  3. Inclina tu espalda hacia delante y fíjate si ha habido cambios.
  4. Nuevamente con la espalda recta, levanta los brazos sobre tu cabeza y junta las palmas de tus manos. Si no ves ningún cambio hasta ahora, puedes seguir con la segunda parte del auto examen.
  5. Recostada en cualquier superficie plana, como tu cama, pon una almohada pequeña o una toalla doblada bajo el hombro derecho (también puedes hacerlo en la ducha, con un poco de jabón en tus dedos para que se deslicen más fácilmente).
  6. Revisa si tu pezón derecho está soltando líquido. Presiónalo suavemente, como si quisieras sacar algo de él.
  7. Palpa tus senos en busca de cualquier cambio extraño como una bolita dura, piel gruesa o dolor al presionar en un lugar. Empieza poniendo tu mano derecha en tu cadera, y con los tres dedos del medio de tu mano izquierda, palpa tu axila y tu clavícula del lado derecho.
  8. Levanta el brazo derecho detrás de tu cabeza. Con la parte de abajo de los mismos tres dedos de la mano izquierda, presiona en como haciendo un círculo suavemente sobre tu seno derecho (como un masaje), de abajo hacia arriba, empezando por la derecha y terminando en la izquierda
  9. Ahora palpa haciendo líneas desde afuera del seno hacia el pezón. Tan pronto termines la primera línea, mueve tus dedos en el sentido de las manecillas del reloj y arranca la segunda. Y así sucesivamente, hasta cubrir todo el seno.
  10. Por último, palpa tu seno formando círculos como un reloj, arranca a las 12 en punto, luego a la 1, las 2, las 3, y así sucesivamente. Cuando completes el primer círculo alrededor de tu seno, acerca tus dedos un poco más a tu pezón y repite el ejercicio, hasta que no quede ni una sola parte sin palpar (tocar).

Repite estos ejercicios palpando tu seno izquierdo. Hazlos una vez al mes, pocos días después de haber terminado tu período menstrual.

Paralelamente, también puedes adoptar algunos hábitos saludables que pueden ayudarte a prevenir el cáncer del seno:

  • Procura mantener un peso sano y haz ejercicio de manera regular.
  • Conoce tus antecedentes familiares de cáncer del seno o de mama. Si tu madre, hermana o hija lo tuvieron o lo tienen, consulta con tu médico sobre tu riesgo y cómo disminuirlo.
  • Infórmate sobre los riesgos y beneficios de la terapia de reemplazo hormonal.
  • Limita el consumo de alcohol.

Pueden parecer muchas cosas, todas juntas, pero no es tanto ni tan complicado. Comienza cambiando tus hábitos poco a poco y no te olvides de hacerte los controles necesarios. Combatir el cáncer del seno, también está en tus manos.

 

Ultima revisión: 2017

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Imagen © iStock / wragg

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