miércoles, 6 de septiembre de 2017

Terapias médicas e integrales para la artritis


Hay 100 tipos diferentes de artritis, entre los que se encuentran la artritis reumatoide y la gota. La artritis más común es la osteoartritis que causa rigidez y dolor. Según la Fundación para la Artritis en Estados Unidos (Arthritis Foundation), la artritis es la causa principal de discapacidad en ese país. Afecta a uno de cada seis norteamericanos, y 27 millones de adultos estadounidenses la padecen. Puede aparecer en personas de cualquier edad y ocurre en todo el mundo. ¿Qué es y cómo se trata?

¿Qué es la artritis?

Artritis significa inflamación de las articulaciones, aunque, dependiendo del tipo de artritis que se trate, también puede dañar los músculos y los tejidos que están cerca de las zonas afectadas y hasta otros órganos. Hay alrededor de 100 tipos de artritis diferentes y algunas de ellas son de origen infeccioso, como la artritis reactiva (que puede dar síntomas en otras partes del cuerpo como en la uretra o en los ojos), algunos tipos de artritis son causadas por virus, hongos o bacterias o las más comunes como la artritis reumatoide (que causa inflamación, rigidez, dolor en las articulaciones y su deformidad, cuya causa se desconoce pero que se piensa puede tener factores autoinmunes, hereditarios y ambientales) y la osteoartritis, que sucede por el desgaste de los cartílagos.

El tratamiento convencional

Dependiendo del tipo de artritis que tengas es el tipo de tratamiento que necesitarás. En los casos de una artritis infecciosa, generalmente se usan antibióticos, dependiendo de la severidad de la artritis, se pueden recetar los antiinflamatorios no esteroides locales (en forma de cremas) o tomados (por vía oral) con o sin receta. Cuando los síntomas son más severos se pueden usar otras medicinas para el dolor más fuertes, corticoesteroides por vía oral (tomados) o inyectados directamente en las zonas afectadas, inyecciones con ácido hialurónico (en el caso de las rodillas); antidepresivos, y dependiendo el tipo de artritis, como en le caso de la artritis reumatoide en la que puede haber destrucción de las articulaciones, existen medicamentos antireumáticos que pueden modificar el curso de la enfermedad para prevenir el daño permanente y medicamentos biológicos, que son de dos grupos diferentes y, a veces, incluso se combinan. Si las medicinas no logran prevenir el daño por completo o, después de muchos años la deformación de las articulaciones y/o el dolor no se logran controlar, tu médico podría recomendarte cirugía.

Además de los medicamentos que tu médico te recomiende y/o recete, hay muchas cosas adicionales que puedes hacer para mejorar tu salud. Estas van desde terapia física que te puede recetar y terapias integrativas, complementarias o naturales, hasta una mezcla sana de descanso y ejercicio que puedes coordinar con él o ella.

Aunque la mayoría de los casos de artritis no tienen cura, a veces la artritis puede entrar en una etapa como de “pausa” o remisión en donde parece que está inactiva o dormida y los síntomas no son perceptibles.

Si sospechas que puedes padecer artritis en alguna de sus formas, antes de automedicarte debes consultar a un médico. Es especialista de artritis es el reumatólogo.

¿Qué más se puede hacer para disminuir los síntomas de la artritis?

Además de los ungüentos, pomadas, y medicamentos mencionados anteriormente, los masajes o fisioterapia, los ejercicios como caminar, andar en bicicleta, nadar, yoga, acupuntura o Tai Chi, por ejemplo podrían ser de gran ayuda. En algunas ocasiones extremas, la cirugía también puede ayudar.

El yoga es una buena opción para disminuir los síntomas de la artritis (acompañado del tratamiento que tu médico señale y siempre de la mano de un experto que sepa bien de esta práctica) porque estos movimientos ayudan a prevenir la rigidez, a mejorar la movilidad, la flexibilidad y la fuerza muscular.

En general es una práctica segura (sobre todo las opciones menos intensas) pero es necesario que sepas bien qué tipo de yoga te conviene en tu caso particular, no fuerces tus límites y te cuides siempre de una lesión. Tu instructor debe saber que padeces de artritis para que él o ella también te guíe en relación al tipo de posturas que te ayudarán (y cuáles debes evitar).

El Tai Chi, es otra terapia ampliamente recomendada para complementar los tratamientos de la artritis. Mejora la calidad de vida de los adultos mayores y sus movimientos suaves y lentos ayudan a que las articulaciones amplíen sus movimientos, se aligeren los dolores y los pacientes vayan adquiriendo mayor confianza para moverse y en su cuerpo.

Un estudio que realizó la NCCAM (el Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria de Estados Unidos) analizó a 40 adultos con osteoartritis que practicaron Tai Chi y ejercicio convencional durante 12, 24 y 48 semanas y descubrió que aunque las primeras semanas ambos mostraban mejoría en el dolor, al prolongar la terapia, el grupo que hizo Tai Chi mejoró considerablemente no sólo físicamente, sino en su seguridad personal, reducción en la depresión.

La Fundación de la Artritis (Arthritis Foundation), recomienda este tipo de ejercicios aeróbicos ligeros, pero enfatiza que esta terapia debe complementar a un tratamiento más en forma y estar siempre bajo la vigilancia de un médico.

Cuando practicas un deporte también fortaleces los huesos y los músculos. Esto es especialmente importante si eres mujer para la prevención de la osteoporosis. Por otro lado, el sobrepeso y el envejecimiento son factores que aumentan el riesgo de desarrollar osteoartritis.

Los ejercicios aeróbicos en el agua también suelen ayudar a las articulaciones, ya que el agua quita la gravedad, el peso ya no es un factor – les quita presión. Al menos media hora de un ejercicio aeróbico diario te ayudará considerablemente a mejorar tu salud. Practicarlos con regularidad, te ayudará considerablemente, así como usar compresas de agua caliente y fría.

Las técnicas de relajación que pueden ser visualización, respiración profunda, imaginación guiada, hipnosis, meditación, etc. podrían ayudar a reducir el dolor.

Los masajes administrados por una persona calificada pueden ayudar a que te relajes, a estimular la circulación, a disminuir el estrés y el dolor.

La acupuntura, de acuerdo a algunos estudios, podría ayudar a disminuir el dolor especialmente el de la rodilla. Asegúrate que la persona es un acupunturista certificado y que solo utiliza agujas desechables.

Por otro lado, considera hacer ejercicios si crees que estás en riesgo de padecer osteoartritis. Toma precauciones antes de que se desarrolle. Por ejemplo, si tienes sobrepeso, si eres mujer o si tienes familiares con osteoartritis en tu familia. Y si ya la tienes, mantenerte activa y perder peso te ayudará a evitar que progrese.

¿Y los suplementos?

Glucosamina y sulfato de condroitina. La eficacia de los resultados en relación al uso de glucosamina con condroitina, como frecuentemente se le conoce, o el uso de cada compuesto por separado, es mixta en cuanto a su ayuda para el tratamiento o la reducción del dolor en la osteoartritis. Mientras que algunos estudios sugieren que se toleran bien, si deseas probarlos, debes saber que podrían elevar el nivel de la glucosa, especialmente en las personas con diabetes o intolerancia a la glucosa. Que pueden prolongar el tiempo de sangrado si se toman anticoagulantes y que en dosis altas en ratas, han causado daño renal (en los riñones).

S-Adenosil-L-metionina (que se conoce como SAM-e). Los estudios a la fecha para el tratamiento de la osteoartritis, como en el caso anterior fueron mixtos. En este momento no hay suficiente evidencia para respaldar su eficacia. Los efectos secundarios fueron principalmente en el aparato digestivo (náusea, diarrea, gas) además de dolor de cabeza y ansiedad. Puede interactuar con los antidepresivos.

Dimetilsulfóxido y Metilsulfonilmetano (que se abrevian DMSO y MSM respectivamente en inglés). El primer producto se ha utilizado tanto en forma local como tomada. Ninguno demostró eficacia para la artritis a pesar de su uso para esta condición. En cambio si tuvieron algunos efectos secundarios como náusea, mal sabor y olor, así como irritación en la piel con el dimetilsulfóxido; y erupción en la piel, alergia y náusea con el metilsulfonilmetano.

Se han mencionado otras hierbas incluyendo el extracto de aguacate y otras con mezclas de hierbas, pero los estudios no han enseñado que sean eficaces y pueden tener efectos secundarios.

Lo mismo se aplica para los imanes. Hay poca evidencia de que ayuden y pueden alterar el funcionamiento de los marcapasos.

Consulta con tu médico para determinar el tipo de artritis que padeces y tus mejores opciones dee tratamiento, tanto convencionales como complementarios.

 

Publicación original: 2015

Ultima revisión: 2017

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Imagen © iStock / susandaniels

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