martes, 21 de abril de 2015

¿Por qué llora mi bebé?

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Todos los bebés lloran, es cierto. Pero el tuyo llora y llora sin parar, y ya te estás preocupando. ¿Qué le pasará? A veces desearías que tu bebé hablara para entender porqué llora, pero no es posible. Sin embargo, el identificar las causas de su llanto tampoco es imposible. Puede ser cólico, hambre, sueño… En Vida y Salud te damos algunos consejos para que aprendas a reconocerlas.

Piénsalo bien. Si los bebés no pueden hablar o señalar, es normal que el llanto sea su única manera de expresar lo que sienten al mundo exterior. Pero, ¿cómo puedes saber qué quiere decir tu bebé cuando llora? Veremos algunas de las razones por las cuales los bebés lloran, y aunque a nadie nos gusta escuchar a un bebé llorar, en promedio un recién nacido llora de 2 a 3 horas al día. Así que no te angusties. Veamos algunas de las razones…

  • Extrañando. Recuerda que tu bebé llegó hace poco a este mundo y para él todo es nuevo y extraño. En muchos casos el llanto quiere decir que extraña estar dentro de tu panza, con el calor materno y la seguridad del líquido amniótico. En estos casos sólo necesita tranquilidad, caricias, escuchar tu voz y estar en tus brazos.
  • Cansancio. Cuando tu bebé bosteza, parpadea, tiene hipo o no te mira directamente mientras llora, quiere decir que necesita un descanso. Puede ser que él aún no sepa que quiere dormirse, y simplemente llora para decirte que está agotado, que ha habido mucha actividad a su alrededor y que necesita tranquilidad y reposo.
  • Hambre o sed. Si tu bebé abre la boca, hace gestos como si quisiera chupar algo y voltea la cabeza de lado a lado, puede ser que tiene hambre o sed. Ofrécele leche materna o de biberón, y si eso no lo tranquiliza puede ser que simplemente quiere chupar algo para tranquilizarse.
  • Incomodidad. Algunas veces tu bebé puede sentirse incómodo por la forma en que lo recostaste en la cuna o por que tiene el pañal sucio. En esos casos generalmente tu bebé llorará con quejidos y cara de preocupación. Revísale el pañal y cámbialo de posición.
  • Gases. Sí, tu bebé también necesita desalojar gases después de comer. Pero él no puede hacerlo solo y necesita tu ayuda. Por eso es tan común ver a tantos padres y madres darle pequeñas palmaditas en la espalda a sus bebés después de la comida. Inténtalo, puede ser que tu bebé tenga algunos gases que no han podido salir y le están incomodando.
  • Dolor de panza. Tu bebé puede llorar cuando la leche que le das no le gusta o le sienta mal. A veces se debe a que lo que estás comiendo le cambia el sabor a tu leche y tu bebé lo siente, o que simplemente tiene el estómago resentido. Trata de cambiar tu dieta por unas semanas para ver si mejora, o sóbale la panza.
  • Dentición. Los primeros dientes se están alistando para salir, y las encías le duelen. Intenta comprarle un juguete frío y rugoso especial para aliviar el malestar de las encías y refrescarlas.

Ese llanto no es normal, ¿puede ser cólico?

Cuando los bebés lloran sin parar y más de lo normal, muchos pediatras dicen que tiene “cólico”. Eso quiere decir que el llanto no se debe a algo concreto, pero es más difícil de definir y de calmar.

Los pediatras aún no saben a qué se debe el cólico exactamente. Hasta el momento se sabe que es común que se inicie después de la segunda semana de nacido y que típicamente tiende a durar hasta los 3 o 4 meses. Estas son algunas señales de que tu bebé puede estar llorando porque tiene cólico:

  • Llora por más de 3 horas al día
  • Tiene una expresión de preocupación o dolor, se queja y frunce el rostro
  • El llanto aumenta en las horas de la tarde o en la noche
  • Empieza a llorar de un momento a otro
  • Llora durante o después de la comida

¿Y si es algo más?

En algunas ocasiones puede deberse a enfermedades mucho más serias como infecciones, congestión intestinal, alergias, enfermedades del corazón o migraña, por ejemplo.

¿Cómo puedes saber cuándo el llanto se debe a una enfermedad más grave? Cuando está acompañado por otros síntomas. Fíjate en las siguientes señales de alerta:

  • Fiebre, tos
  • Hiperactividad o letargo
  • Rechaza la comida
  • Vómito, diarrea, heces (materia fecal) de olor fétido
  • Erupción o salpullido en cualquier parte del cuerpo
  • Cuerpo o cabeza hinchados
  • Sangre en la orina o en las heces
  • Si pierde peso o no está subiendo de peso como debiera
  • Si llora con cada comida, inmediatamente después de cada comida o más de 3 horas al día.

Si notas algunas de estas señales en tu bebé, o si tienes dudas, no le des ningún medicamento y llama o llévalo de inmediato al médico. El o ella podrá identificar el problema, establecer el diagnóstico y brindarle a tu bebé el tratamiento que necesita.

Cualquiera que sea el caso, siempre recuerda que el llanto de tu bebé tiene un motivo. Trata de no perder la paciencia o de reaccionar de manera brusca. Esta es la única manera en la que puede tu bebé expresarse. Escúchalo.

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2010.

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Tai Chi: Meditación en movimiento

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¿Meditar en movimiento? Si la meditación es de por sí todo un arte — porque hay que poner atención en un sólo punto o en la respiración y dejar pasar las ideas en la mente para aclararla, concentrarnos y relajarnos — imagínate ahora hacerla en movimiento… Esto y más es el Tai Chi.

El Tai Chi o taiji se originó en China y aunque no se sabe con exactitud el tiempo en el que fue parece que se creó como un arte marcial que ayudaba a la buena salud tanto mental como del cuerpo. Sus practicantes deben respirar profundamente al ritmo de movimientos ligeros y relajados, tranquilos y con atención al presente y al entrar y salir del aire.

En general la meditación promueve muchos beneficios para la salud: reduce el estrés y la ansiedad, enfoca la mente, relaja el cuerpo, ayuda a manejar dolores e incluso tiene repercusiones bastante palpables como retrasar el envejecimiento del cerebro.

Esto justamente lo reporta un estudio que se realizó en UCLA (University of California Los Angeles), en donde varios investigadores encontraron que los meditadores que tienen más tiempo practicando experimentan menos pérdida de materia gris que las personas que no meditan. Además también encontraron que la meditación beneficia a más partes del cerebro de lo que se pensaba antes.

Esto obviamente se aplica tanto para la meditación convencional (sentados, en silencio, en flor de loto o repitiendo mantras) como para el Tai Chi que tiene los mismos principios pero incorpora movimientos lentos (como una especie de danza) para también poner al cuerpo en movimiento, ejercitarlo, mejorar su equilibrio y la fuerza de los músculos y las articulaciones.

También se le conoce como Tai Chi Chuan y otros de los puntos relevantes es que no fomenta la competencia entre los practicantes, y es un ejercicio físico muy suave por lo que todo el mundo lo puede practicar, incluso los adultos mayores quienes normalmente necesitan alivio en sus huesos y sus articulaciones.

Las posturas (un poco como el yoga) fluyen de una a otra al compás de la respiración y hacen que el cuerpo esté en movimiento constante pero tranquilo y también como en el yoga, hay varias ramas de él, las que se enfocan en su aspecto más físico, las que buscan más su lado espiritual y las que resaltan su valor como un arte marcial.

Lo ideal es practicarlo lo más seguido posible, de preferencia diariamente aunque sea unos minutos, para que empieen a sentirse los beneficios. Pero si esto no es posible, simplemente repetir mentalmente los preceptos del Tai Chi mentalmente para buscar relación en momentos de estrés (en una junta o cuando se está en un embotellamiento de tráfico) podría ayudar mucho.

¿Cómo puedes empezar?

Busca un instructor capacitado en tai chi, es difícil tener estudios certificados o avalados en este tipo de área pero con que investigues entre la gente que sepa del tema y pidas referencias, podrás encontrar a alguien que se acomode a tus necesidades.

No se necesita mucho, más que asistir a tus clases con la mayor regularidad posible e ir vestido cómodamente. Es importante que el instructor te de buenas bases sobre la técnica, la filosofía y la forma de hacer correctamente los ejercicios de tai chi pues de lo contrario, podrías lesionarte al hacer una postura si no la haces bien. Si tienes alguna condición en los huesos, estás lastimado, tuviste un accidente, sufres de osteoporosis severa, hernias, etc. Avísale a tu instructor antes de empezar la práctica.

No suele ser caro, se puede practicar en compañía o solo y casi en cualquier lugar (por supuesto al aire libre y en lindos paisajes es más estimulante y relajante).

¿Cómo ayuda el Tai chi?

De acuerdo a varios estudios el Tai chi podría ayudar a mejorar los trastornos del sueño y posiblemente a mejorar el equilibrio. En cuanto  a mejorar la densidad de los huesos y la osteoporosis, a mejorar la condición cardiovascular, a reducir la grasa, a ayudar con la presión alta,  con el bienestar general y la respiración en los ancianos, según Natural Medicine, aún se requiere más investigación para determinar si realmente ayuda o no.

Por otro lado, algunos estudios sugieren que al aprenderlo correctamente, el Tai Chi podría mejorar tu salud al mejorar la ansiedad, aumentar la flexibilidad, el balance y la agilidad, beneficiando a los pacientes con insuficiencia cardíaca crónica, mejorando la capacidad respiratoria y dando definición y fuerza a los músculos.

Algunos otros estudios, indican también que podría: disminuir el insomnio y promover un buen descanso, aliviar el dolor en general (y especialmente de las articulaciones), fortaleciendo el sistema inmunológico, y mejorando la calidad de vida de los adultos mayores.

De hecho, un estudio reciente que se realizó por la NCCAM (el Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria de Estados Unidos) analizó a 40 adultos con osteoartritis que practicaron Tai Chi y ejercicio convencional durante 12, 24 y 48 semanas y descubrió que aunque las primeras semanas ambos mostraban alivio en los huesos, al prolongar la terapia, el grupo que hizo Tai Chi mejoró considerablemente no sólo físicamente, sino en su seguridad personal, su sensación del dolor e incluso disminución en la depresión.

Además, la confianza en sí mismos y en su cuerpo puede ayudarlos a prevenir caídas que pueden ser potencialmente peligrosas y los hace más independientes de la gente que los cuida. Es más, la Fundación de la Artritis (Arthritis Foundation), recomienda este tipo de ejercicios aeróbicos ligeros pero, es importante recordar que, especialmente si se tiene un problema médico, esto debe ser un complemento a las recomendaciones de tu médico.

Los pacientes con Parkinson también podrían mejorar su equilibrio y balance y evitar el riesgo de caerse haciéndolo. El Tai Chi podría mejorar algunos síntomas de fibromialgia (dolores musculares, fatiga y rigidez) de acuerdo a un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, o la osteopenia (que suele aparecer antes que la osteoporosis y afecta en su gran mayoría  a las mujeres.

Practicar Tai chi y tomar suplementos a base de té verde podrían mejorar las molestias en las mujeres que están en la menopausia, de acuerdo a algunos estudios, y reduciendo los riesgos de que sufran fracturas.

Así que ya sabes, el Tai Chi podría brindar muchos beneficios, y acepta a practicantes de todas las edades. Además, al realizarla correctamente es bastante segura.

 

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lunes, 20 de abril de 2015

¿Qué debo comer para bajar el colesterol?

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Los productos derivados de animales, como la carne, los huevos y los lácteos, son algunas de las principales fuentes de proteínas en nuestra dieta. Sin embargo, en algunos casos es conveniente limitar el consumo de estos alimentos o elegir versiones bajas en grasa. Esto es especialmente importante si tienes elevado el colesterol “malo” en la sangre, ya que entre otros problemas, las grasas animales aumentan el riesgo de sufrir de un ataque cardíaco. Sigue leyendo para ver qué es lo que debes comer para reducir el colesterol “malo” en tu cuerpo.

El colesterol es una sustancia que el cuerpo necesita para funcionar adecuadamente, pero debe mantenerse dentro de ciertos rangos considerados normales para mantenernos sanos. Existen dos tipos principales de colesterol: uno es denominado “malo” o LDL (del inglés low-density lipoprotein) y el otro “bueno” o HDL (del inglés high-density lipoprotein). Este último protege a las arterias de que se desarrolle la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), por eso es bueno tener niveles altos del HDL. Por el contrario, el tener niveles elevados de LDL está asociado a un riesgo mayor de sufrir enfermedades cardíacas e infartos.

Si bien es cierto que la elevación del colesterol “malo” puede deberse a causas genéticas y en ocasiones es necesario tomar medicinas para disminuirlo, es igualmente cierto que nuestros hábitos, me refiero a la dieta y a nuestro nivel de actividad física, pueden afectar el nivel de colesterol que tenemos. Por eso, muchas veces es posible disminuir el nivel del LDL simplemente mejorando ciertos hábitos.

Entonces, si tienes problemas con niveles elevados del colesterol en tu sangre y tu médico te ha recomendado que lo bajes ¿Qué alimentos deberías evitar? Empieza por reducir los de origen animal. En este grupo se encuentran las carnes (especialmente las rojas), los huevos (aunque puedes comer las claras) y los derivados de la leche (aunque puedes comer los productos lácteos bajos en grasa o descremados). Los alimentos que contienen grasas trans, como las botanas, los pasteles y los dulces, también elevan el LDL. Por otro lado, los vegetales, así como los cereales integrales, son ricos en fibra y casi no contienen colesterol. Desde luego, también es importante cómo los cocinas. Por ejemplo:

  • Usa productos lácteos bajos en grasa o desgrasados. Y sustituye la crema agria por yogurt o la mayonesa entera por mayonesa baja en grasa.
  • Usa aceite de oliva o aceite cannola en vez de manteca. Y disminuye la cantidad de aceite que usas para freír. No es necesario ahogar lo que cocinas. Limita las frituras en general.
  • Si la receta sugiere freír el platillo, se creativo. Considera asarlo, hornearlo, escalparlo, cocinarlo a la parrilla o al vapor.

A continuación te doy algunos ejemplos de alimentos que te ayudan a bajar el colesterol malo (desde luego que es importante vigilar el tamaño de las porciones porque quieres mantener un peso sano):

  1. Avena, salvado y cereales ricos en fibra
  2. Pescados con Omega 3 y ácidos grasos (como salmón, sardinas y atún)
  3. Nueces, almendras, avellanas y otro tipo de frutos secos
  4. Aceite de oliva
  5. Alimentos que contienen esteroles y estanoles agregado (como las margarinas, los jugos y los yogures)

¡Anímate! Comer sano es más fácil de lo que parece. Si comes carne, elige las aves (sin el pellejo), los pescados o las carnes rojas magras (en moderación).

Por último, ten en cuenta que además de llevar una alimentación saludable, también es importante mantenerte activo para disminuir tu nivel de colesterol malo y tus riesgos de sufrir enfermedades cardíacas. Desde luego que la única manera de saber tus niveles de colesterol, del HDL y del LDL en tu sangre es con un examen de sangre idealmente en ayunas (después de no comer por 8 horas). Si a pesar de hacer todo lo que debes en cuanto a lo que comes y a tu actividad física, tus niveles se mantienen por arriba de los rangos normales, afortunadamente contamos con medicamentos que tu médico te puede recetar. Hazte tus chequeos periódicos regularmente. Recuerda que prevenir es mejor que remediar. El primer síntoma del colesterol elevado puede ser un ataque al corazón. Tú lo puedes evitar.

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2010.

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12 tips para hacer ejercicio mientras trabajas

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Que no tienes tiempo para hacer ejercicio debido a tu trabajo es una excusa que está dejando de ser válida. Existen maneras de mantenerte activo/a en tu oficina y no perderte de los beneficios del ejercicio. No dejes de leer para que pongas en práctica el movimiento en tu lugar de trabajo.

Luciana siempre fue deportista, pero desde que empezó a trabajar como asistente en una oficina de Relaciones Públicas hace 3 años, el ejercicio se ha vuelto cosa del pasado. Para ella, los días de trabajo son largos y las horas, muchas veces impredecibles. Por eso, dice que no tiene tiempo para hacer ejercicio.

Muchas personas como Luciana quieren hacer ejercicio pero tienen trabajos que les consumen el día entero. Para cuando llegan a sus casas, lo único que quieren hacer es irse a dormir. ¿Cómo puedes hacer para incorporar la actividad física con esos horarios de trabajo tan estrictos? La respuesta es sencilla: haciendo ejercicio en tu oficina.

¿Cómo? Te preguntarás.  Aquí te doy algunas ideas para que tus días de trabajo sean productivos en todo sentido. También para tu salud.

1.  Si puedes, camina al trabajo o ve en bicicleta. Si tomas el camión o bus, bájate unas cuadras antes para caminar el resto. Si tu oficina es en un piso alto, sube las escaleras. Si vas en carro, auto o coche, estaciónalo lejos de la entrada.

2.  Busca oportunidades para estar de pie: de esa manera se queman más calorías que sentado/a en la silla. Por ejemplo, contesta tus llamadas de pie, quédate parado/a durante una reunión, no te sientes para tomar tu café, etc.

3.  Reemplaza tu silla por una pelota de ejercicio. Esto te ayudará a fortalecer tus músculos centrales.

4.  Sentado/a en tu silla, levanta una pierna, extiéndela y cuenta 3 segundos. Luego baja el pie sin tocar el piso y sostenlo por varios segundos. Repite con la otra pierna y haz 15 veces con cada una.

5.  Haz sentadillas con una pierna (o con las dos) mientras esperas a que salgan tus fotocopias o el fax que te mandaron.

6.  Mantén unas pesas pequeñas o bandas de estiramiento en el cajón de tu escritorio. Así puedes tomarte descansos y trabajar tus bíceps, por ejemplo, entre una llamada y otra; o mientras esperas para una reunión.

7.  Si te da sed, levántate a buscar el agua, el té o lo que tomes. Es mejor hacer varios viajes a la cocina de la oficina durante el día, que tener todo a la mano. De esa forma podrás caminar.

8.  Si tu escritorio es sólido y fuerte como para soportar tu peso, puedes hacer lagartijas (push ups) para fortalecer tus brazos. De pie, pon tus manos sobre el escritorio. Aleja tus piernas para que quedes con una inclinación de 45 grados sobre el escritorio y haz 15 repeticiones.

9.  Para descargar y liberar la tensión puedes hacer ejercicios de estiramiento: levanta tus brazos por encima de tu cabeza como si quisieras tocar el cielo. Sostén por al menos 10 segundos.

10.  Para estirar y relajar tu cuello, inclina tu cabeza de manera que tu oreja casi toque el hombro. Luego, con tu mano presiona suavemente la cabeza hacia el hombro. Repite con cada lado.

11.  Para estirar la parte posterior de tu muslo y tu espalda, aleja tu silla del escritorio y pon el pie sobre el, de manera que la pierna quede estirada. Inclínate hacia la pierna hasta que sientas un estiramiento en la parte de atrás de ésta. Repite con la otra pierna.

12.  Camina durante tu hora de almuerzo y ¡sube las escaleras!

Con estos ejercicios no vas a ser un/a deportista estrella, pero sí lograrás algo, que es mejor que nada. Recuerda que la recomendación es hacer al menos 30 minutos de ejercicio diario. Piénsalo: media hora al día en medio de tu horario de trabajo (por más enloquecedor que sea), no es nada. Y en cambio puede ser una pausa que te dará un respiro para poder seguir siendo productivo/a.

No hay más excusas: ¡haz ejercicio mientras trabajas!

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2011.

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Goulash húngaro de carne de res

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Recomendamos mucha moderación en el consumo de la carne roja, pero no es malo darse un gusto ocasional. Este goulash húngaro simplificado se salta el paso de dorar la carne, y lo reemplaza con una capa de especias que le aporta un tono caoba. Se prepara en una olla de cocción lenta. Si no tienes problema con el gluten, este plato con salsa típicamente se sirve con pasta. Sugerimos que utilices fideos integrales. O, si quieres probar algo distinto, prepara ñoquis de papa o spaetzle. Nuestra receta es libre de gluten y baja en calorías, carbohidratos, colesterol, sodio y grasas saturadas. Es apta para diabéticos, saludable para el corazón y ayuda a mantener un peso saludable.

Tiempo de preparación: 30 minutos

Tiempo de principio a fin: 4 ½ a 8 horas (en olla de cocción lenta)

Ingredientes:

  • 2 libras (900 gr) carne de res para guisado, (como aguja o paleta), limpia y cortada en cubos
  • 2 cucharaditas semillas de alcaravea
  • 1 ½ a 2 cucharadas páprika picante o dulce, (o una mezcla de ambas), preferentemente húngara (ver nota sobre ingredientes)
  • ¼ cucharadita sal
  • pimienta recién molida, al gusto
  • 1 cebolla grande o 2 medianas, picadas
  • 1 pimiento rojo pequeño, picado
  • 1 lata de 14 onzas (400 gr) tomates cortados en dados
  • 1 lata de 14 onzas (400 gr) caldo de carne reducido en sodio
  • 1 cucharadita Salsa Worcestershire (salsa inglesa)
  • 3 dientes ajo, picado
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada fécula de maíz mezclada con 2 cucharadas de agua
  • 2 cucharadas perejil fresco picado

Preparación:

  1. Coloca la carne en una olla eléctrica de cocción lenta de 4 cuartos (4 litros) o más. Tritura las semillas de alcaravea con el fondo de una olla. Coloca en un tazón pequeño y agrega la páprika, la sal y la pimienta. Espolvorea la carne con la mezcla de especias y gírala para cubrir bien. Coloca la cebolla y el pimiento por encima.
  2. Mezcla los tomates, el caldo, la salsa Worcestershire (salsa inglesa) y el ajo en una olla mediana y haz hervir a fuego lento. Agrega la carne y los vegetales. Coloca las hojas de laurel por encima. Tapa y cocina hasta que la carne esté muy tierna (de 4 a 4 1/2 horas a fuego fuerte o de 7 a 7 1/2 horas a fuego bajo).
  3. Descarta las hojas de laurel. Extrae cualquier resto de grasa visible en la superficie del guisado. Agrega la mezcla de fécula de maíz al guisado y cocina, revolviendo 2 o 3 veces, hasta que espese ligeramente (de 10 a 15 minutos). Sirve espolvoreado con perejil.

Notas y Consejos:

  • Nota sobre ingredientes: Vale la pena buscar páprika etiquetada específicamente como “húngara”, dado que aporta un sabor más completo y delicioso que la páprika normal o española. Puede encontrarse en tiendas especializadas o en Internet en HungarianDeli.com y penzeys.com.
  • Para guardar: Tapa y refrigera durante un máximo de 2 días o congela durante un máximo de 4 meses.
  • Preparación por anticipado: Limpia la carne de res y cubre con la mezcla de especias. Prepara los vegetales. Mezcla los tomates, el caldo, la salsa Worcestershire y el ajo. Refrigera en recipientes separados con tapa hasta por 1 día.

Rinde: 8 porciones de 1 taza cada una aproximadamente

Por porción (sin la pasta): 177 calorías; 5 g grasa (2 g sat, 2 g mono); 49 mg colesterol; 7 g carbohidratos; 0 g azúcares añadidos; 25 g proteína; 1 g fibra; 340 mg sodio; 288 mg potasio.

Extra nutricional: Vitamina C (40% del valor diario), zinc (38% del valor diario), vitamina A (25% del valor diario).

Equivalente a:  1 vegetal, 3 carnes magras.

Opciones de Carbohidratos: ½ 

 

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Imagen: Ken Burris

Exención de responsabilidad sobre las escalas: Las recetas de EatingWell se prueban en forma general en el laboratorio de cocina de EatingWell. EatingWell no puede garantizar que una receta se haya medido para una cantidad de porciones diferente de la original. Observe también que la determinación de las escalas corresponde solo a las medidas de los ingredientes: no se hacen ajustes a las instrucciones de la receta; por lo tanto, el tamaño de las sartenes, los tiempos de cocción y las cantidades de los ingredientes que se mencionan en el texto de la receta solo corresponden a la cantidad original de porciones.

Exención de responsabilidad sobre recetas libres de gluten: Nuestros especialistas en nutrición han verificado que las recetas señaladas como libres de gluten no contengan trigo, centeno, cebada ni avena. Sin embargo, muchos alimentos procesados, tales como caldos, salsa de soya y otros condimentos, pueden contener fuentes de gluten ocultas. Si una receta requiere un ingrediente envasado (por ejemplo, enlatado), recomendamos que lea atentamente la etiqueta para asegurarse de elegir la marca que no contenga fuentes de gluten ocultas. Asimismo, observe que, si bien una receta puede señalarse como “libre de gluten,” las sugerencias para servirlo que la acompañan pueden contener gluten.



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viernes, 10 de abril de 2015

¿Los hombres no lloran?

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Se dice que la tristeza y la depresión son males femeninos. Sin embargo, según el Centro Nacional de Salud Mental, más de 6 millones de hombres en los Estados Unidos sufren de episodios de depresión severa mínimo una vez al año. Imagínate cuántos más habrá en el resto del mundo… Aquí te contamos más sobre la depresión masculina.


En nuestra cultura latina, se le enseña a los hombres, desde que son pequeños, que no deben llorar. Es una concepción machista que quiere hacernos creer que si un hombre llora o se deprime, pierde algo de su hombría. Creo que esto ha causado un profundo daño en la psiquis (manera de pensar) masculina, porque no es cierto que llorar sea sólo cuestión de mujeres. El llorar o deprimirse es, simplemente, humano.


El derribar estas ideas puede ser muy difícil, pero no imposible. Si eres hombre, sabrás que lo que digo es cierto: también tú te sientes triste, quieres llorar y puede ser que en algún momento hayas llegado a pensar que tienes depresión. También sabrás que debido a las ideas en tu mente de que tienes que ser fuerte, dejas pasar en muchas ocasiones síntomas que pueden tratarse y que es indispensable reconocer para tu salud mental.


¡Deja los prejuicios a un lado! La depresión es una condición que afecta a las personas de ambos sexos. Afecta a las relaciones e interfiere con tus actividades diarias y tu trabajo. Y si bien los síntomas de la depresión son similares en los dos sexos, los hombres tienden a expresarlos de forma diferente. Los síntomas más comunes de la depresión masculina son:



Estos últimos síntomas se deben a que como “los hombres no lloran” entonces, en lugar de lágrimas, ellos esconden sus emociones y las disfrazan con agresividad y hostilidad — o, inclusive, con alcoholismo. Por esta razón, muchos hombres deprimidos e incluso, los profesionales de la salud, no tienen éxito a la hora de diagnosticar la depresión masculina y por eso, no se trata como se debería.


¿Qué pasa cuando la depresión masculina no se trata? De acuerdo al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC -, los hombres en los Estados Unidos están 4 veces más predispuestos que las mujeres a cometer suicidio. Cerca de un 80% de las personas que se suicidan en el país, son hombres. Una cifra escandalosamente alta, ¿no crees? Es hora de enfrentar el problema.


Si crees que estás deprimido o conoces a alguien que lo está recuerda que existe ayuda. Por eso, es importante dejar las ideas de debilidad atrás y mejor, estar atentos a los síntomas de depresión. Hablar de ellos con un profesional es lo mejor que puedes hacer. No se es débil por padecer de depresión, se es fuerte cuando se reconoce que se tiene un problema y se busca ayuda. ¡Sé valiente! Llorar o estar deprimido, no te hace ser menos hombre.


Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2010.


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miércoles, 25 de marzo de 2015

Preguntas y respuestas sobre el trasplante de corazón

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Si tu médico te ha dicho que es probable que necesites un trasplante de corazón, debes estar lleno de dudas y preguntas. En Vida y Salud te damos algunas respuestas para que estés mejor informado.


¿Qué es?


El trasplante de corazón es una cirugía mayor en la que se reemplaza un corazón que no está funcionando adecuadamente, por uno más saludable. No creas que los trasplantes de corazón son un tema muy nuevo, pues el primero se realizó en 1967. Y actualmente es una de las cirugías de trasplante de órganos más comunes en los Estados Unidos.


¿Quiénes necesitan un nuevo corazón?


Las personas que tienen insuficiencia cardiaca (falla cardiaca) y ya han intentado todos los tratamientos disponibles, desde medicamentos hasta cirugías, pero no logran solucionar su problema, es probable que tu médico te recomiende un trasplante. Esto se puede deber a: enfermedad de las arterias coronarias (enfermedad arterial coronaria), cardiomiopatía o miocardiopatía (enfermedad del músculo cardíaco), enfermedad de las válvulas del corazón, o defectos congénitos (de nacimiento).


¿Quiénes no deben realizarse un trasplante de corazón?


Esta cirugía no es para todos. No se recomienda que te la hagas si eres mayor de 65 años, tienes mala circulación o alguna enfermedad de los vasos sanguíneos, has tenido o tienes cáncer, padeces de diabetes y eres insulino-dependiente, padeces de alguna enfermedad del hígado, del riñón o del pulmón o de cualquier otra enfermedad mortal.


¿De dónde se obtiene el corazón nuevo?


El corazón nuevo que te trasplantan generalmente es donado por una persona que sufre de muerte cerebral pero cuyo cuerpo sigue con soporte vital manteniendo el corazón saludable para donarlo. La donación es totalmente voluntaria, y así como hay quienes han accedido a donar sus órganos en caso de que sufran algún accidente o muerte súbita, aún muchos temen pensar en la donación pues significa aceptar que algún día morirán.


¿Qué riesgos existen?


Es importante que conozcas los riesgos que implica un trasplante de corazón, antes de aceptarlo. Lo más grave que puede suceder es que tu cuerpo rechace el nuevo corazón, pues tu sistema inmunológico puede pensar que es algo extraño y tratará de atacarlo como si fuera una bacteria o un virus. Otros problemas que puedes tener es que tus arterias se engrosen y se endurezcan dificultando la circulación de la sangre, o que los medicamentos inmunosupresores (anti-rechazo) que debes tomar por el resto de tu vida pueden afectar tus riñones, aumentar tu riesgo de sufrir cáncer y osteoporosis, y disminuir la respuesta del cuerpo frente a las infecciones.


¿Cuáles son las expectativas?


A pesar de los riesgos, algunos estudios demuestran que aproximadamente el 90% de los pacientes que se hacen un trasplante sobrevive al primer año, y el 75% sigue viviendo después de 5 años. Pero tendrás que estar bajo constante control de tu médico, tomar las medicinas por el resto de tu vida y hacer cambios en tus hábitos como: hacer ejercicio, llevar una dieta saludable y dejar de fumar, entre otros.


Consulta con tu médico todas las dudas que tengas. También puedes participar en nuestro Foro sobre Corazón y Salud Cardiaca, para seguir resolviendo dudas. Antes de aceptar un trasplante, infórmate bien…¡es tu corazón!


Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2009.


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