miércoles, 22 de abril de 2015

Las vacunas, cuáles necesitas y el riesgo de no vacunarte

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Algunas son gratuitas y otras están cubiertas por tu seguro médico

Cuántas veces no has escuchado a tus padres decir: “Más vale prevenir que lamentar”, y tienen mucha razón. Las vacunas son el mejor ejemplo de esto. Quizá haya muchas enfermedades que desconoces como la difteria, la viruela negra, la fiebre amarilla o la polio que en los siglos 19 y 20 mataron a cientos de miles de personas en todo el mundo, especialmente a niños. Gracias a las vacunas, las hemos olvidado. Por eso, no hay que olvidar la importancia de las vacunas. Aquí te explico en qué consisten y cuáles necesitas tú y tu familia.

La verdad es que todos deberíamos estar más preocupados por evitar tratar las consecuencias de la enfermedad antes de que esta aparezca, no sólo es más barato prevenir, es menor doloroso, y puede prevenir complicaciones que pueden ser graves.

Algo de Historia

La palabra vacuna tiene su origen en una adaptación del latín, vaccinia, del latín vacca, que quiere decir vaca. Una historia interesante, ya que esta palabra fue creada por Edward Jenner en 1796 a raíz de la observación de que las mujeres que ordeñaban vacas adquirían cierta inmunidad contra la viruela bovina que les proporcionaba protección contra la viruela humana.

Las campañas de vacunación han erradicado (eliminado) un buen número de enfermedades que en otros tiempos provocaron históricas y devastadoras epidemias a nivel internacional (pandemias) que ocasionaron la muerte de millones de personas, como la viruela. Otra enfermedad ya también erradicada es la poliomielitis que ocasionó que muchas personas desarrollaran diferentes grados de incapacidad física (parálisis).

Algunas otras enfermedades han resurgido como la tuberculosis que puede afectar a las personas que tienen su sistema de defensas debilitado como son los pacientes con SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

¿Cómo actúan las vacunas?

Al aplicar una vacuna lo que se hace es exponer a una persona al agente que provoca la enfermedad, pero este agente no tiene la agresividad que tenía originalmente ya que si así fuera, al ponerlo en contacto con la persona, provocaríamos la enfermedad.

Las vacunas utilizan un agente que se debilita mediante diferentes procesos, la idea es exponer al individuo a un agente “atenuado” o muerto (inactivado) para que el sistema inmunológico (de defensa) de su cuerpo produzca, a través de los glóbulos blancos de la sangre, sustancias que se conocen como anticuerpos contra el agente, de tal forma que si en un futuro la persona estuviese expuesta al agente original, los anticuerpos que su cuerpo produjo (defensas) reaccionarían inmediatamente evitando que se desarrolle la enfermedad o bien, que ésta no sea tan fuerte y que la persona se cure más rápido.

Las vacunas dejan “una memoria inmunológica”. Con algunas vacunas, es necesario reforzar la protección, aplicando la vacuna periódicamente. Existen muchos mitos acerca de las enfermedades, no te dejes llevar por ellos. Si tienes dudas, consulta a tu médico o pregunta en el Departamento de Salud.

¿Quiénes deben vacunarse y contra qué deben vacunarse?

Los grupos de edad más susceptibles a las enfermedades infecciosas son los extremos de la vida, los recién nacidos y los niños y también los adultos mayores. Sin embargo, existen enfermedades que se pueden presentar en otras etapas de la vida como en el periodo de la vida sexual activa, un ejemplo es la infección que provoca el virus del papiloma humano (VPH) que, en las mujeres, puede provocar el cáncer cervical o del cuello del útero.

La primera vacuna que recibimos de forma natural es el calostro materno al iniciar la lactancia de los recién nacidos. El calostro contiene una gran cantidad de anticuerpos que protegen contra un gran número de enfermedades, de ahí la importancia de la lactancia materna.

El esquema de vacunación de los primeros años de vida y la adolescencia incluye (no necesariamente en este orden):

Vacuna contra la hepatitis B, vacuna pentavalente (difteria, tosferina, tétanos, poliomielitis, influenza tipo B), refuerzo DPT (difteria, tosferina y tétanos), vacuna contra rotavirus, vacuna contra neumococo, vacuna contra influenza, triple viral RSP (sarampión, rubeola, parotiditis), poliomielitis, sarampión y rubeola y recientemente vacuna contra virus del papiloma humano que se recomienda administrar a partir de los 11 año de edad. Otras vacunas recomendadas son contra la varicela y contra la hepatitis A. Y en los adolescentes, también a los 11 años, la vacuna contra la meningitis.

Para los adultos y los adultos mayores se recomiendan aplicar regularmente las vacunas contra neumococo, contra la influenza, la DPT (difteria, tosferina y tétanos), contra el herpes zóster o culebrilla. Y algunas no se recomiendan rutinariamente, pero si en casos especiales y debes consultar a tu médico, como: la de meningitis, la de VPH, hepatitis A y B o triple viral RSP (sarampión, rubeola, parotiditis) cuando no se recibieron o no se recibieron completas.

Varias de ellas requieren más de una aplicación.

Es importante mencionar que algunas profesiones como las de los médicos o enfermeras requieren por el riesgo de exposición vacunas y refuerzos específicos como las vacunas contra la hepatitis B, tétanos, influenza, etc.

Otra condición que también requiere de la administración de vacunas es el hecho de viajar a otro país donde existen enfermedades características de esta región (endémicas) como fiebre amarilla, dengue, cólera, encefalitis, fiebre tifoidea, rabia, etc. Así es que si vas a viajar recuerda que en algunos casos es requisito presentar tu tarjeta de vacunación para poder ingresar al país que vas a visitar.

¿Cuál es el riesgo de no vacunarse?

El riesgo más importante de que no te vacunes es el de que adquieras la enfermedad.

Aunque muchas de las enfermedades antes mencionadas suelen tener un curso benigno en las personas vacunadas, en personas que no cuentan con esta protección y sufren la enfermedad, las consecuencias pueden ser tan graves como alguna incapacidad o hasta la muerte.

Un niño perfectamente saludable menor de 12 meses que no está listo para recibir algunas vacunas por su edad, podría contraer algunas de las enfermedades prevenibles transmitidas por los niños que no se han vacunado. Algunos de los niños que contraen, por ejemplo: sarampión o varicela (viruela loca) podrían desarrollar, entre otras complicaciones, neumonía o encefalitis (que es una inflamación del cerebro) que puede llegar a causar la muerte. Esto le puede suceder a tu hijo.

También podría suceder que un niño sea alérgico al huevo, y como las vacunas se preparan con una proteína que es similar al huevo, eso hace que ese niño no pueda recibir las vacunas. O si un niño está en tratamiento para cáncer y su sistema inmunológico (de defensa) hace que no pueda recibir las vacunas por el tratamiento que está recibiendo en ese momento. Si tú no vacunas a tu hijo y tu hijo se enferma, estás exponiendo a los que no se pueden vacunar por su edad, por sus alergias o por el tratamiento al cáncer a que se enfermen ¿crees que es justo? Esto le podría suceder al hijo de alguien si tu no vacunas a tu hijo.

Un ejemplo de lo que te puede suceder a ti es con la influenza a la que se le llama gripe o flu. Esta infección de las vías respiratorias que es diferente a un resfriado común, puede evolucionar a una infección pulmonar severa, que podría requerir de internamiento en un hospital, mantenimiento con un respirador artificial, que puede evolucionar a una condición muy grave que puede provocar la muerte. Y se puede prevenir con una vacuna.

La infección pulmonar por neumococo puede causar una neumonía (pulmonía) y tener una evolución muy parecida a los casos graves de la influenza. Esto ocurre más frecuentemente en los adultos mayores de 65 años. Por eso esta vacuna se recomienda en las personas a partir de los 65 años o a partir de los 50 años en los que padecen de enfermedades crónicas.

Es por esta razón que no está de más que te repita lo que mencioné al inicio de este artículo: “Más vale prevenir que lamentar”. Protege tu salud y la salud de tu familia. Si tienes duda acerca de las vacunas que necesitan, tu médico o el Departamento de Salud de tu área te puede asesorar.

Aquí tienes varias referencias adicionales por edad:

De 0 a 6 años: http://ift.tt/1OEUREb

De 7 a 18 años: http://ift.tt/1ErdpIh

Adultos: http://ift.tt/1OEUTf3

Recuerda que algunas vacunas son gratuitas, y que otras están cubiertas por tu seguro de salud. No permitas que el dinero sea un obstáculo para proteger a tu familia.

Si tienes dudas, acude a tu médico o a una clínica en tu área. Si vives en Estados Unidos y crees que podrías calificar para cobertura de salud, en California puedes ir a www.CoveredCA.com/es o llamar al 1-800-300-0213. En el resto del país visita http://ift.tt/17ALbuh. La inscripción de algunos como Medicaid, CHIP o Medicare, por ejemplo, está abierta todo el año. En otros programas, la inscripción comienza en otoño, infórmate.  Los centros comunitarios de salud en tu comunidad podrían ayudarte a tener acceso a servicios médicos si no calificas para un programa de cobertura de salud, en California podrías encontrar un centro de salud en http://ift.tt/1GmllqG.

 

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¿Qué es la cirugía de bypass para el corazón?

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Si tienes una enfermedad de las arterias del corazón como ateroesclerosis, tu cardiólogo podría recomendarte la cirugía de bypass para las arterias coronarias, también conocida como cirugía de derivación cardíaca o revascularización coronaria. En Vida y Salud te contamos de qué se trata.

La palabra “bypass” proviene del idioma inglés y significa desvío. Y de eso se trata literalmente esta cirugía del corazón: es un desvío de la sangre cuando una de tus arterias coronarias se estrecha o está bloqueada, una enfermedad conocida como Ateroesclerosis.

Tus arterias coronarias son las que le llevan la sangre y el oxígeno a tu corazón para que pueda funcionar adecuadamente. A veces, los malos hábitos o la predisposición genética, por ejemplo, hacen que se empiece a acumular grasa, colesterol y otras sustancias y que se forme una placa en las paredes de tus arterias que las endurece y que si no se trata a veces puede estrechar o bloquear totalmente el paso de la sangre.

Y cuando eso pasa, tu corazón corre un grave riesgo pues deja de recibir la sangre que necesita. Finalmente puede provocarte un dolor en el pecho (angina de pecho), o lesiones en el músculo del corazón con un ataque cardíaco (infarto).

Cuando esto te sucede, tu médico primero te sugerirá cambios en tu estilo de vida y un tratamiento con medicinas. Pero si eso no es suficiente, tendrán que recurrir a una cirugía de bypass coronario antes de que corras un mayor riesgo.

El objetivo del bypass es, entonces, crear un desvío o “puente” en la zona donde se ha estrechado la arteria o se ha bloqueado, para así permitir que la sangre siga su camino sin detenerse. ¿Y cómo se construye ese puente? Usando alguna vena de otra parte de tu cuerpo, generalmente de tu pecho (arteria mamaria interna), de tus piernas (vena safena) o de tu muñeca (arteria radial).

Esta vena, la cual se llama “injerto”, puede conectarse entre tu arteria aorta y la parte de abajo de la arteria bloqueada para permitir el paso de la sangre, o simplemente se pega a uno y otro lado de la zona afectada, formando una especie de “puente elevado” para permitir el flujo sanguíneo (que circule la sangre).

La cirugía de bypass coronario puede hacerse de la forma tradicional, abriendo tu pecho y pasando la sangre a través de una máquina corazón-pulmón que la sigue bombeando a tu cuerpo durante la cirugía. Esta es la cirugía más común.

Existen actualmente otras opciones intervenciones sin usar la máquina corazón-pulmón, que es la cirugía mínimamente invasiva en la que se opera a través de una pequeña incisión (cortada). Así mismo, también existen otros tratamientos diferentes para tratar la Ateroesclerosis, como la Angioplastía o el Stent (endoprótesis vascular). Pero la elección de qué cirugía es la más adecuada para ti, depende de tu situación específica, de tu diagnóstico, de cuántas arterias coronarias (cuántos de los vasos que irrigan al corazón) están afectadas y qué tan afectadas están. Es importante que lo discutas con tu cardiólogo y si tienes dudas, que pidas una segunda opinión.

Actualmente el bypass coronario es una de las cirugías más comunes en Estados Unidos, y según la Asociación Americana del Corazón, cada año se realizan 427,000 sólo en este país. Una cantidad impresionante considerando que la necesidad de un bypass realmente podría prevenirse. Esto es un claro indicio de que el estilo de vida de muchos no es muy saludable. ¡Empecemos a cuidarnos desde ya!

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2009.

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Mitos y hechos acerca de las enfermedades de transmisión sexual (ETS)

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Deja a un lado la vergüenza y aprovecha tu seguro médico para hablar con tu doctor

En Estados Unidos los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades o CDC han designado al mes de abril como el mes de Concientización sobre las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Y existen tantos mitos al respecto, que es importante hablar de ellas, sea cual sea el país en el que resides. Además de que pueden afectar tu salud, muchas personas han sido discriminadas injustamente. Aquí encontrarás información práctica que te puede ayudar. Prevenir es mejor que lamentar – recuerda que tu seguro de salud incluye cobertura para los servicios preventivos.

Lo que debes saber es que las enfermedades de transmisión sexual son infecciones que se transmiten de persona a persona. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, existen más de 30 microorganismos que incluyen bacterias, virus y parásitos que las causan. Las más comunes son: gonorrea, clamidia, sífilis, tricomonas, chancro, herpes, verrugas genitales, VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y hepatitis B.

Aunque algunas de ellas se pueden transmitir de la madre al bebé durante el embarazo o el parto, o a través de sangre o productos sanguíneos o tejidos contaminados.

La sexualidad es una parte normal de la vida y no debe ser una parte que nos asuste ni nos avergüenze. Pero si debemos conocer los riesgos. Así como cuando aprendes a manejar un auto sabes que usar el cinturón de seguridad te protege y podría salvar tu vida, hay varias cosas que debes saber acerca de las relaciones sexuales para que puedas protegerte y mantener tu salud.

La única forma que puedes estar seguro de que no vas a contraer una enfermedad de transmisión sexual es si evitas tener relaciones sexuales o si tu pareja no está infectada. Pero como no se puede saber si una persona está infectada sólo al verla y muchas personas no tienen síntomas, ya que hasta los médicos tenemos que hacer exámenes que enviamos al laboratorio para saber si alguien tiene una enfermedad venérea, es importante que estés bien informado para que te protejas cuando sea necesario y que no afecte tu salud y/o tu fertilidad, para que no te dejes llevar por los mitos.

De hecho, existen tantos mitos y tanta desinformación sobre las ETS, que no debería sorprendernos que así como se transmite la desinformación, se transmiten las enfermedades de transmisión sexual o ETS.

Algunos de los mitos incluyen:

  • Que puedes evitar una ETS si tienes sexo oral o anal. Esto es falso. Se pueden transmitir por estas vías.
  • Que si te da una ETS ya no te vuelve a dar. Esto es falso. No se crea inmunidad contra la gonorrea o la clamidia.
  • Que las ETS sólo les dan las personas sucias (o pobres). Esto es falso. Les pueden dar a cualquier persona independientemente de su higiene o su nivel socioeconómico.
  • Que puedes determinar por como se ve tu pareja si tiene una ETS. Esto es falso. Es imposible, aunque trabajes en un área médica.
  • Que evitar la eyaculación dentro de la vagina evita una ETS. Esto es falso. Los microorganismos pueden estar presentes sin que haya eyaculación.
  • Que usar anticonceptivos evita una ETS. Esto es falso. Los anticonceptivos ayudar a prevenir un embarazo, no una ETS.

Es un problema muy importante

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud más de un millón de personas ad quieren una ETS cada día (la mayoría sin síntomas)

Y el desarrollo de gonorrea resistente a los antibióticos es una amenaza al impacto de las enfermedades venéreas a nivel mundial. De acuerdo a los CDC en Estados Unidos solamente, la mitad de los 20 millones de ETS que suceden al año suceden en gente joven.

¿Qué puedes hacer de acuerdo a los CDC?

  • Mantener una relación monógama por un periodos largo, con la misma pareja que se haya chequeado y no tenga ETS.
  • Si tienes más de una pareja sexual, limitar el número de personas con las que tienes relaciones sexuales.
  • Usar condones de látex o diques dentales cada vez que tienes relaciones sexuales.
  • Vacunarte contra el virus del papiloma humano (VPH) que puede prevenir contra algunos tipos de cáncer.

En resumen, tener sexo seguro.

Si tienes duda si pudiste haber estado expuesto a una enfermedad por transmisión sexual (ETS) es muy importante que te hagas exámenes. Aprovecha tu seguro y habla con tu doctor para que te los pida. No existe sólo un examen para descartar todas las enfermedades. Algunas enfermedades pueden causar infertilidad, algunas enfermedades pueden mantenerse latentes en el cuerpo y dar síntomas más adelante en la vida con síntomas en el sistema cardiovascular o en el sistema nervioso. Otras, como el VIH, no tiene cura, pero la detección temprana y el tratamiento oportuno no sólo previenen su transmisión, sino que mejoran tu pronóstico.

Desgraciadamente todavía existen varios lugares del mundo en donde la gente discrimina a las personas afectadas con el VIH, lo cual no sólo es inapropiado, sino cruel. Esperemos que esto cambie muy pronto.

Hasta hace poco, las personas con VIH o SIDA en Estados Unidos muchas veces elegían no revelar su condición porque eso los hacía vulnerables a ya sea, no poder obtener cobertura de salud, o a tener que pagar pólizas prohibitivas. Actualmente, una de las ventajas de la reforma de salud es que, al eliminar las condiciones preexistentes para determinar el costo de la póliza, cualquier persona, independientemente de sus problemas médicos o los que desarrolle, puede obtener cobertura bajo las mismas condiciones financieras. Así que ya no tienen que preocuparse que van a perder el seguro por su condición.

Ahora sólo tenemos que cambiar la forma de pensar de las personas que discriminan e, idealmente, prevenir que más personas se infecten, ya que el VIH y las otras enfermedades de transmisión sexual se pueden prevenir.

Si tienes dudas, si necesitas más información o necesitas hacerte exámenes para ETS, acude a tu médico o a una clínica en tu área. Si vives en Estados Unidos y crees que podrías calificar para cobertura de salud, en California puedes ir a www.CoveredCA.com/es o llamar al 1-800-300-0213. En el resto del país visita http://ift.tt/17ALbuh. La inscripción de algunos como Medicaid, CHIP o Medicare, por ejemplo, está abierta todo el año. En otros programas, la inscripción comienza en otoño, infórmate.  Los centros comunitarios de salud en tu comunidad podrían ayudarte a tener acceso a servicios médicos si no calificas para un programa de cobertura de salud, en California podrías encontrar un centro de salud en http://ift.tt/1GmllqG.

 

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martes, 21 de abril de 2015

El ojo avisa: síntomas que anuncian otras enfermedades

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A los ojos les llaman el espejo del alma, pero pueden ser mucho más que eso. Analizados por un médico, pueden ser la ventana que descubra ciertos síntomas que delatan otras condiciones en el cuerpo. Aunque te parezca extraño, muchas enfermedades se manifiestan a través de los ojos, como la diabetes y algunos problemas del corazón. Aquí te contamos otros ejemplos, para que estés atento y no descuides tu visita anual con el oftalmólogo.

¡Qué útiles e importantes son los ojos! ¿Te imaginas un día sin ellos?  Trabajan para nosotros constantemente, permitiéndonos ver el mundo a nuestro alrededor.  También tienen su propio “lenguaje” ya que sin decir una palabra, pueden expresar alegría, dolor y enojo. Para un especialista entrenado, los ojos pueden incluso decir mucho más: no solamente mostrarán síntomas de condiciones que los afectan directamente, como el glaucoma o las cataratas, también pueden mostrar señales relacionadas con algún otro trastorno de salud, como la diabetes o problemas en el corazón.

Pero esto no es lo único. Los ojos pueden permitir ver otras enfermedades sistémicas (de otras partes del cuerpo), como aneurismas, el VIH, el cáncer y otros problemas hereditarios. Por eso es importante hacerse controles periódicos de la visión, sobre todo después de los 40 años de edad (o antes, si en tus antecedentes familiares hay miembros que tienen o han tenido problemas en la vista).

Las visitas periódicas con los especialistas que se ocupan de la salud de los ojos (oftalmólogos u oculistas), permitirán detectar las señales que delatan este tipo de trastornos, y que solamente ellos saben interpretar. Pero hay otras señales en los ojos que son visibles para todos. Por ejemplo, presta atención a los siguientes síntomas que pueden alertarte a un problema de salud:

Ojos amarillos: algunas enfermedades del hígado, incluida la hepatitis y la cirrosis, pueden hacer que la parte blanca de los ojos tome este color.

Ojos saltones: puede ser una cuestión de rasgos familiares pero, muchas veces, indican que la glándula tiroidea (o la tiroides) está funcionando mal. Eso hace que los tejidos que rodean el ojo se hinchen y le den un aspecto abultado o sobresaliente.

Ojos enrojecidos: hay vasos sanguíneos diminutos que recorren los ojos, por eso a veces pueden provocarse derrames que contrastan con el blanco que rodea al iris (lo que se ve azul, verde, gris, café o marrón). En la mayoría de los casos, esto no tiene una causa obvia, pero en algunas ocasiones puede indicar presión alta o problemas en la coagulación de la sangre.

Ojos de diferentes colores o heterocromia. En general es una condición que se hereda, pero a veces puede estar relacionada con alguna lesión en los ojos, hemorragia (sangrado) o la presencia de un cuerpo extraño. También puede estar relacionada con otras condiciones como el glaucoma, el síndrome de Waardenberg (que es un defecto de nacimiento) o la neurofibromatosis.

Párpados caídos o ptosis: en general se trata de un signo del paso del tiempo y el envejecimiento natural de las personas pero, en algunos casos aislados, puede indicar la presencia de un tumor cerebral o una enfermedad neuromuscular conocida como miastenia grave, que interfiere con los mensajes que los nervios envían a los músculos.

Irregularidades de las pupilas: en general, la parte negra de los ojos es del mismo tamaño en ambos ojos y reaccionan de manera similar ante la exposición a la luz. Cuando reaccionan de manera diferente, pueden indicar distintos problemas, entre los cuales se destacan problemas del corazón, un tumor en el cerebro o en el nervio óptico, un aneurisma cerebral (un ensanchamiento o dilatación de la pared de una arteria del cerebro), sífilis (una enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria) y esclerosis múltiple (una enfermedad del sistema nervioso que afecta al cerebro y a la médula espinal).

Y la lista podría continuar. Ten en cuenta que los niños también pueden tener señales en los ojos que indiquen la presencia de otros problemas de salud. Estos pueden ser:

Ojo turbio o un ojo más grande que otro: si un bebé o un niño tiene un ojo (de hecho, la córnea) más grande que la otra puede ser una señal de glaucoma congénito. Un reflejo blanco en la pupila puede indicar una catarata congénita, un tumor dentro del ojo (que se conoce como retinoblastoma), o una infección por parásitos.

Ojo cruzado o perezoso (ambliopía): es una condición que se puede corregir a tiempo, pero también puede deberse a un tumor dentro del ojo o a un problema neurológico.  Lleva al niño al especialista para que determine la causa correcta y se pueda tratar.

De nuevo, si notas algo extraño en el color, el brillo o la forma del ojo de tu hijo, no dejes de consultar con un especialista.

En el caso de los adultos: si tienes 40 años de edad o más o si algún miembro en tu familia sufre o ha sufrido problemas en la vista, no dejes de ir a consultas periódicas con el oftalmólogo, para que te examine y para que pueda orientarte sobre el cuidado de tus ojos. Así podrá detectar cualquier condición, antes de que se complique sea más difícil de solucionar.

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2011.

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Embarazo después de los 35: ¡misión posible!

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Quizá para tus abuelas y tal vez hasta para tu madre, el pensar en un embarazo después de los 35 años era difícil. Pero hoy en día cada vez más mujeres tienen hijos a esa edad. Aunque se corren más riesgos que cuando tienes 20, es totalmente posible tener un embarazo saludable después de los 35.

Ya no es extraño escuchar hablar de mujeres embarazadas después de los 35 años. Aunque en la época de tu abuela era raro, ahora es más común pues las mujeres estamos posponiendo nuestra maternidad, ya sea por el estudio o el trabajo.

Sin embargo, sigue habiendo un manto de duda y temor cuando se piensa en un embarazo a esa edad. ¿Por qué? Bueno, los temores de las abuelas tienen razón de ser. Ya no tienes 20 años, tu cuerpo ha madurado y no es el mismo.

¿Qué pasa después de los 35?

  • Ya no es tan fácil quedar embarazada. Alrededor de los 30 años tu fertilidad disminuye, pues la cantidad de óvulos disminuye y son de menor calidad. Además, los cambios hormonales hacen que ovules menos frecuentemente. Por eso puedes tardar un poco más de tiempo intentando quedar embarazada.
  • Con la edad, la posibilidad de tener complicaciones durante el embarazo aumenta.
  • Tienes más riesgos de desarrollar diabetes gestacional (la diabetesque aparece durante el embarazo). Que si no se controla, tu bebé puede crecer más de lo normal y tú puedes tener problemas durante el parto.
  • Aumentan los riesgos de que tu bebé tenga malformaciones congénitas (anormalidades cuando nace), el mayor temor de muchas mujeres a esta edad. Eso se debe a que cuando el óvulo es fecundado y empieza a dividirse para formar a tu bebé, puede tener una distribución anormal de cromosomas, lo que puede provocar por ejemplo el Síndrome Down, el problema más común.
  • Es más probable que te hagan cesárea en lugar de parto natural. Eso es si has tenido alguna complicación durante el embarazo o para evitar tener problemas durante el parto.
  • Tienes mayores riesgos de tener un aborto espontáneo. Si el 15% de las mujeres que están en los 20 tienen riesgo de abortar, cuando tienes más de 35 el riesgo aumenta a un 25%. Eso también se puede deber a las anormalidades en los cromosomas.

Pero no te sugestiones por esta información. Aunque existen estos riesgos, no quiere decir que necesariamente te vayan a suceder a ti. Además, puedes evitarlos fácilmente cuidándote durante tu embarazo.

¿Cómo puedes cuidarte? No necesitas hacer nada muy diferente a lo que haría cualquier otra mujer embarazada, sólo necesitas seguir las siguientes recomendaciones:

  • No faltes nunca a las citas de cuidado prenatal con tu obstetra
  • Controla tu presión arterial y los niveles de azúcar en tu sangre
  • Toma ácido fólico (empezando tres meses antes de embarazarte) y tus vitaminas prenatales durante todo tu embarazo
  • Mantén una dieta saludable incluyendo calcio, hierro y vitaminas A y C
  • Evita subir demasiado de peso
  • Mantente activa, haz ejercicio
  • No fumes ni tomes bebidas alcohólicas
  • Evita tomar medicamentos, suplementos y hierbas que no te hayan recetado, aunque se vendan sin receta
  • Habla con tu médico sobre cualquier duda que tengas

Además, tu obstetra te realizará exámenes prenatales para revisar la salud de tu bebé y para detectar malformaciones congénitas (defectos de nacimiento): ultrasonidos, amniocentesis y/o estudio de las vellosidades coriónicas (CVS, en inglés)

Si estás buscando quedar embarazada después de los 35 o ya lo estás, ya sabes que es una misión totalmente posible. Con mucha voluntad, amor y cuidado, pronto podrás ser madre… sí, ¡después de los 35!

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2009.

Imagen © iStock / pidjoe



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Agave – usos medicinales

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En países como México el agave es una planta muy común que se puede encontrar en muchos paisajes. Es parte de las vistas que regalan los desiertos del Norte de América y aunque comúnmente se ha usado para crear bebidas alcohólicas, como el famoso Tequila, desde hace siglos se han utilizado sus propiedades curativas y medicinales. 

El agave generalmente se ha asociado a los paisajes mexicanos, donde las manos campesinas tocan constantemente las tierras secas para cosecharlos y, tras limpiar sus puntas, llevarse las piñas (el centro de la planta, en forma de bola) y finalmente procesarlas, por ejemplo, hacen diferentes tipos de bebidas, que extraen de diferentes tipos de agaves (el mezcal y el pulque).

Pero muchas partes de esta planta sirven, al tener hojas fuertes, duras y carnosas (es una suculenta), las fibras se usan para fabricar muebles o textiles y por supuesto con fines medicinales (como la sábila que es cercana aunque pertenece a otra familia, pero que también cura heridas o quemaduras en la piel, por ejemplo). No en vano ha sido una planta que crece tan arduamente en zonas con poca agua y es parte importante de una cultura tan abundante como la mexicana.

Pero el agave crece además en algunas partes de Estados Unidos y en Sudamérica (incluso en zonas tropicales) y dentro de esta familia, hay unas 160 a 200 especies diferentes.

Además del tequila, ¿qué otros usos tiene?

Antes de que quieras saltar de la emoción porque unos buenos tragos de tequila te podrán también curar de otros males tienes que saber primero que es muy diferente el proceso químico que lleva el crear una bebida alcohólica a encontrar propiedades medicinales en esa misma planta. Además, no todas la especies de agave se pueden usar para transformarse en alcohol.

De hecho, uno de los usos más difundidos que se le ha dado al agave es dentro de la rama de los endulzantes, intentando sustituir otros azúcares que son dañinos para la salud. Es común ver mieles de agave que pretenden usarse en el mercado como azúcares más sanos que los refinados de la caña, por ejemplo.

Este néctar de agave sí viene del mismo agave que produce el tequila (Agave azul o tequiliana) pero está altamente procesado y es casi dos veces más dulce que el azúcar regular. Tiene 60 calorías por cucharada en comparación con las 40 que tiene la misma cantidad de azúcar normal. O sea que o usas muy poco o no será un buen suplemento (ni más saludable) para endulzar los alimentos.

Y es que el proceso original era hirviendo la savia por muchas horas, que lo hacía más sano y tradicional, pero hay muchos que están muy procesados, con mucha fructosa que se deriva del almidón y necesitan muchos químicos para refinarlo y convertirlo en fructosa química. Así que si padeces diabetes, quieres reducir tu consumo de azúcar o bien, bajar de peso, no es una opción más saludable para endulzar y menos en grandes cantidades.

Demasiada azúcar, como sabemos, puede llevar a las caries, a la obesidad y a problemas que se derivan de esta como el síndrome metabólico, la diabetes y la hipertensión. Se recomienda usarla siempre con moderación.

De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón, las mujeres deben limitar su consumo de azúcar agregado al equivalente a 100 calorías diarias provenientes del azúcar y los hombres máximo a 150 calorías . Esto equivale a aproximadamente 6 y 9 cucharaditas de azúcar de mesa por día, respectivamente.

¿Medicina? Qué dice la ciencia

Según un estudio que se publicó en la prensa mexicana en 2007, un grupo de químicos de la Universidad de Guadalajara descubrió que algunos compuestos que se derivan del agave azul son una forma más natural para que ciertos medicamentos lleguen hasta el colon.

Muchos medicamentos se desintegran en el estómago por los fuertes ácidos y no llegan al intestino, donde se espera que se absorban.  Así que la idea es que haya un portador que resista estos ácidos y lleve la medicina hasta el colon, cosa que no había sido fácil encontrar.

Dentro de los compuestos del tequila, o de la fruta del agave azul, hay polisacáridos (o polímeros de la fructosa) que se llaman fructans, estos son capaces de resistir la destrucción en el estómago y llevar medicamentos intactos al colon, donde serían absorbidos y entonces podrían contribuir a los tratamientos para el síndrome del colon irritable, la colitis ulcerativa e incluso al cáncer.

Estos mismos fructans, podrían ayudar a que el cuerpo absorba también mucho más eficientemente el calcio, por ejemplo, lo que contribuiría a la lucha contra la osteoporosis, según un estudio publicado por la Sociedad Química Americana (ACS, por si siglas en inglés)

Por otra parte, un reporte en Medscape se refiere a la miel de agave como un buen remedio para la tos en los niños muy pequeños (generalmente menores a un año) y aunque en realidad lo usan como un placebo porque no han corroborado bien si en verdad tiene efectos medicinales en este grupo, es mejor que nada, según los expertos en la publicación JAMA Pediatrics. Aseguran que no tienen ningún otro tratamiento para combatir estos síntomas en los bebés y en los niños muy pequeños que sean una verdadera alternativa para reducir el uso innecesario de los antibióticos.

Si seguimos en el tema de los niños, se sabe que el riesgo mayor que tienen es el de desarrollar reacciones alérgicas por estar en contacto directo con este tipo de plantas, en cuyo caso tendrían una dermatitis o un heridas por lastimarse o tocar un agave (que es duro y tiene espinas). De ahí en fuera y del cuidado que deben tener los diabéticos con la miel de agave, generalmente es una planta segura, que causa pocas reacciones secundarias o interacciones con otras sustancias.

Sin embargo, todavía hace falta mucha investigación para conocer más de ella, porque fuera de los usos que tradicionalmente se le han dado como generadora de bebidas embriagantes o fibras para textiles, conocemos poco de este solitario habitante del desierto americano.

 

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¿Por qué llora mi bebé?

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Todos los bebés lloran, es cierto. Pero el tuyo llora y llora sin parar, y ya te estás preocupando. ¿Qué le pasará? A veces desearías que tu bebé hablara para entender porqué llora, pero no es posible. Sin embargo, el identificar las causas de su llanto tampoco es imposible. Puede ser cólico, hambre, sueño… En Vida y Salud te damos algunos consejos para que aprendas a reconocerlas.

Piénsalo bien. Si los bebés no pueden hablar o señalar, es normal que el llanto sea su única manera de expresar lo que sienten al mundo exterior. Pero, ¿cómo puedes saber qué quiere decir tu bebé cuando llora? Veremos algunas de las razones por las cuales los bebés lloran, y aunque a nadie nos gusta escuchar a un bebé llorar, en promedio un recién nacido llora de 2 a 3 horas al día. Así que no te angusties. Veamos algunas de las razones…

  • Extrañando. Recuerda que tu bebé llegó hace poco a este mundo y para él todo es nuevo y extraño. En muchos casos el llanto quiere decir que extraña estar dentro de tu panza, con el calor materno y la seguridad del líquido amniótico. En estos casos sólo necesita tranquilidad, caricias, escuchar tu voz y estar en tus brazos.
  • Cansancio. Cuando tu bebé bosteza, parpadea, tiene hipo o no te mira directamente mientras llora, quiere decir que necesita un descanso. Puede ser que él aún no sepa que quiere dormirse, y simplemente llora para decirte que está agotado, que ha habido mucha actividad a su alrededor y que necesita tranquilidad y reposo.
  • Hambre o sed. Si tu bebé abre la boca, hace gestos como si quisiera chupar algo y voltea la cabeza de lado a lado, puede ser que tiene hambre o sed. Ofrécele leche materna o de biberón, y si eso no lo tranquiliza puede ser que simplemente quiere chupar algo para tranquilizarse.
  • Incomodidad. Algunas veces tu bebé puede sentirse incómodo por la forma en que lo recostaste en la cuna o por que tiene el pañal sucio. En esos casos generalmente tu bebé llorará con quejidos y cara de preocupación. Revísale el pañal y cámbialo de posición.
  • Gases. Sí, tu bebé también necesita desalojar gases después de comer. Pero él no puede hacerlo solo y necesita tu ayuda. Por eso es tan común ver a tantos padres y madres darle pequeñas palmaditas en la espalda a sus bebés después de la comida. Inténtalo, puede ser que tu bebé tenga algunos gases que no han podido salir y le están incomodando.
  • Dolor de panza. Tu bebé puede llorar cuando la leche que le das no le gusta o le sienta mal. A veces se debe a que lo que estás comiendo le cambia el sabor a tu leche y tu bebé lo siente, o que simplemente tiene el estómago resentido. Trata de cambiar tu dieta por unas semanas para ver si mejora, o sóbale la panza.
  • Dentición. Los primeros dientes se están alistando para salir, y las encías le duelen. Intenta comprarle un juguete frío y rugoso especial para aliviar el malestar de las encías y refrescarlas.

Ese llanto no es normal, ¿puede ser cólico?

Cuando los bebés lloran sin parar y más de lo normal, muchos pediatras dicen que tiene “cólico”. Eso quiere decir que el llanto no se debe a algo concreto, pero es más difícil de definir y de calmar.

Los pediatras aún no saben a qué se debe el cólico exactamente. Hasta el momento se sabe que es común que se inicie después de la segunda semana de nacido y que típicamente tiende a durar hasta los 3 o 4 meses. Estas son algunas señales de que tu bebé puede estar llorando porque tiene cólico:

  • Llora por más de 3 horas al día
  • Tiene una expresión de preocupación o dolor, se queja y frunce el rostro
  • El llanto aumenta en las horas de la tarde o en la noche
  • Empieza a llorar de un momento a otro
  • Llora durante o después de la comida

¿Y si es algo más?

En algunas ocasiones puede deberse a enfermedades mucho más serias como infecciones, congestión intestinal, alergias, enfermedades del corazón o migraña, por ejemplo.

¿Cómo puedes saber cuándo el llanto se debe a una enfermedad más grave? Cuando está acompañado por otros síntomas. Fíjate en las siguientes señales de alerta:

  • Fiebre, tos
  • Hiperactividad o letargo
  • Rechaza la comida
  • Vómito, diarrea, heces (materia fecal) de olor fétido
  • Erupción o salpullido en cualquier parte del cuerpo
  • Cuerpo o cabeza hinchados
  • Sangre en la orina o en las heces
  • Si pierde peso o no está subiendo de peso como debiera
  • Si llora con cada comida, inmediatamente después de cada comida o más de 3 horas al día.

Si notas algunas de estas señales en tu bebé, o si tienes dudas, no le des ningún medicamento y llama o llévalo de inmediato al médico. El o ella podrá identificar el problema, establecer el diagnóstico y brindarle a tu bebé el tratamiento que necesita.

Cualquiera que sea el caso, siempre recuerda que el llanto de tu bebé tiene un motivo. Trata de no perder la paciencia o de reaccionar de manera brusca. Esta es la única manera en la que puede tu bebé expresarse. Escúchalo.

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2010.

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