viernes, 3 de marzo de 2017

El néctar o jarabe de agave: ¿es más saludable que el azúcar?


“Natural” no siempre quiere decir “saludable”

El néctar de agave o jarabe de agave, que se obtiene de la misma planta de la que se procesa el tequila, se ha vuelto popular entre los consumidores que están conscientes en mantenerse saludables porque existe la creencia de que se trata de un edulcorante natural y, que por eso, es un buen sustituto del azúcar. Pero, ¿Realmente lo es? Aquí te damos la información y tú decides si te conviene o no endulzar tus platos con el jarabe o sirope de agave.

Debido a la mala reputación del azúcar refinada y a la del jarabe de maíz (con su alto en contenido en fructosa), con sus repercusiones negativas en la salud, muchos han buscado sustitutos naturales más sanos para endulzar sus alimentos. Una de las alternativas que se ha vuelto popular entre los que consumidores es el néctar o jarabe de agave, un derivado de la planta del mismo nombre y de la que también se obtiene el tequila.

De la planta a tu mesa

El agave es una planta de la familia de las suculentas de la que existen unas 300 especies que crecen en el sur de los Estados Unidos y en México. Son unas plantas grandes y de hojas puntiagudas, parecidas en su forma a las yucas. Muchas de sus variedades, como el maguey, se utilizan en la producción de edulcorantes, pero la mayoría del jarabe de agave comercial proviene del agave azul. De su centro, parecido a una piña, se extrae un líquido dulzón, el agua miel, una sustancia que se usa para la producción del jarabe y, cuando se fermenta, en la producción de tequila.

Una vez que la planta ha crecido unos 7 a 10 años, se cortan las hojas que dejan al descubierto el centro, o “piña” que puede llegar a pesar de 50 a 150 libras (23 a 68 kilos). La savia, o agua miel, se filtra y se calienta a temperatura baja para que los carbohidratos se descompongan en azúcares. De una misma planta se pueden obtener jarabes más claros u oscuros. El más claro se parece en textura y sabor a la miel o al jarabe de arce (maple syrup), pero su sabor es más delicado y se utiliza con frecuencia para endulzar tés, bebidas energéticas, barritas nutricionales y otros productos. El jarabe más oscuro tiene un sabor más parecido al caramelo y al igual que el jarabe de arce, se utiliza para endulzar tostadas (pan tostado), panqueques y waffles o gofres.

¿Y cómo se compara con el azúcar y otros edulcorantes?

El jarabe de agave tiene alrededor de 60 calorías por cucharada, mientras que el azúcar refinada o blanca tiene unas 40 calorías por esa misma cantidad. Pero como el agave es casi dos veces más dulce que el azúcar, se utiliza menos cantidad por lo que se puede obtener el mismo dulzor por el mismo número de calorías. Tiene un sabor mucho más delicado que la miel y carece del sabor que dejan en la boca la stevia y los edulcorantes artificiales.

¿Natural o no tanto?

Como el agua miel se procesa a bajas temperaturas (menos de 118º F/47.7º C), muchos de los que prefieren alimentos crudos y poco procesados consideran al néctar de agave o jarabe de agave un producto natural.   Pero ¿realmente lo es? En México se ha procesado la savia del agave por siglos, hirviéndola durante unas horas para obtener el jarabe. Mientras que ese tipo de proceso tradicional se mantenga, el jarabe o néctar de agave es similar a la miel o al también tradicional y auténtico jarabe de arce canadiense.

Sin embargo, no todos los néctares de agave que encuentras hoy en el mercado se obtienen de esa forma. En su mayoría, es un producto altamente procesado con un contenido muy elevado (hasta un 90 por ciento o más) de fructosa (un azúcar simple que se encuentra de forma natural en las frutas) y que se obtiene, no de la savia, sino del almidón que se encuentra en el bulbo en forma de piña de la planta. Este almidón, que es similar al del maíz y el arroz, es el compuesto principal del bulbo del agave, que contiene además un carbohidrato complejo llamado inulina, formado por cadenas de moléculas de fructosa, y que es un tipo de fibra que no tiene sabor dulce y no se puede digerir. Hace falta recurrir a un proceso de refinado químico complejo para convertir a la fibra y al almidón en fructosa química. Y aunque ésta no eleva los niveles de glucosa en la sangre tanto como lo hace el jarabe de maíz alto en fructosa, el organismo sigue sufriendo las consecuencias cuando se consume en exceso: inflamación de los tejidos, endurecimiento de las arterias, resistencia a la insulina que lleva poco a poco a la diabetes, a la inflamación del hígado, a la hipertensión, a la enfermedad cardiovascular y a la obesidad, como se informa en un artículo publicado en la Weston A. Price Foundation (una organización sin fines de lucro que se dedica a brindar al público información relacionada a la nutrición).

¿Bueno para los diabéticos?

La fructosa tiene un índice glucémico (o índice glicémico) relativamente bajo, es decir, no eleva rápidamente el nivel de la glucosa en la sangre cuando se ingiere. Por esta razón, muchos consideran el jarabe de agave beneficioso para los diabéticos. Pero no te dejes engañar. Como la fructosa se metaboliza en el hígado, inmediatamente se convierte en triglicéridos o se acumula como grasa en el cuerpo. Como no se convierte en glucosa y no va directamente al torrente sanguíneo como otros azúcares, no eleva los niveles de glucosa como lo haría por ejemplo, el azúcar blanco. Pero eso no significa que sea necesariamente saludable para los diabéticos. De hecho, la Asociación Americana de la Diabetes recomienda que las personas que padecen de diabetes limiten su consumo de néctar de agave al igual que otros edulcorantes, ya sea azúcar, miel, azúcar morena, melaza, fructosa, azúcar de arce y azúcar de repostería.

Pero además de convertirse en triglicéridos y en grasa, la fructosa no te conviene por otra razón: la fructosa inhibe los niveles de leptina, la hormona que hace que te sientas satisfecho(a). Por lo tanto, la fructosa hace que desees seguir comiendo cuando ya no lo necesitas, lo que conduce al aumento de peso con todas sus consecuencias negativas.

El aumento en los niveles de sobrepeso y obesidad son una muestra de que consumimos un exceso de azúcar, especialmente en las bebidas.   Una buena idea para proteger la salud es evitar y/o reducir el consumo de todos los azúcares simples, ya sea el jarabe de agave, la miel, el jarabe de arce, las melazas o el azúcar moreno, entre otros.

La decisión de cuál quieres seleccionar, por supuesto, es tuya. A nivel calórico, el agave y el azúcar son iguales. Pero como ves, es debatible si el agave es más saludable por ser “natural” o no. Sea cual sea el que prefieras, consúmelo con moderación, especialmente, si eres diabético(a). Lo mejor es seleccionar la fruta, que no ha pasado por procesos químicos y es alta en fibra y nutrientes. Con eso no fallas.

 

Imagen © Thinkstock / Southern Light Studios

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jueves, 2 de marzo de 2017

Sí. Los hombres también padecen de osteoporosis


Considerada erróneamente como una “enfermedad de la mujer”, lo cierto es que la osteoporosis puede también causar estragos en los hombres. En la actualidad uno de cada cinco hombres de más de 50 años padece de osteoporosis, y ese número puede aumentar considerablemente en el futuro.

La osteoporosis es una enfermedad de los huesos, que hace que se tornen débiles y frágiles, y tengan una mayor probabilidad de fracturarse o quebrarse. En casos avanzados, movimientos tan leves como inclinarse o toser pueden causar una fractura. Las más frecuentes se producen en la cadera, la muñeca y la columna, pero pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo.

Cuando eres joven, los huesos están renovándose constantemente. El organismo fabrica tejido óseo nuevo más rápidamente de lo que tarda en destruirse el más viejo, por lo que la masa ósea aumenta. A medida que envejeces, la masa ósea se va destruyendo con más rapidez de la que el cuerpo logra fabricar tejido óseo nuevo.

Generalmente se considera que las personas más afectadas por la condición son las mujeres que han pasado la menopausia. Pero es importante saber que los hombres que sufren fracturas de la cadera debido a la osteoporosis tienen un riesgo más alto de muerte que las mujeres.

Según la Fundación Internacional de la Osteoporosis (International Osteoporosis Foundation  o IOF), una tercera parte de todas las fracturas de la cadera en el mundo ocurren en los hombres, con un índice de mortalidad del 37 por ciento en el primer año después de que ocurre. Eso hace que los hombres tengan el doble de riesgo que tienen las mujeres de morir después de una fractura de cadera.

Los expertos dicen que se debe a que a menudo la osteoporosis en los hombres no se detecta a tiempo, y que permanecen sin tratamiento, lo que los hace más vulnerables a las fracturas y por lo mismo, más propensos a la incapacidad física y hasta a una muerte prematura.

En el reporte de la IOF titulado “Osteoporosis en los hombres: por qué debe ocurrir un cambio” se hace énfasis en que la capacidad de los hombres de vivir independientes hasta una edad avanzada y sin dolor se ve seriamente amenazada si no se toman medidas. El hecho de que se continúe sin tomar cartas en el asunto, conduce a que millones de hombres a dependan de cuidados a largo plazo.

Según los expertos, en los Estados Unidos solamente, las proyecciones sugieren que el total de fracturas en los hombres para 2025 aumentarán al 34 por ciento (casi 1.6 millones de casos por año). Además se espera que las fracturas de cadera en los hombres aumenten en un 51.8 por ciento del 2010 al 2030, en contraste con el número de mujeres, que se espera disminuya en un 3.5 por ciento.

Cuando se trata de osteoporosis, la clave es la prevención

Tanto para las mujeres como para los hombres, lo mejor es tomar medidas para evitar o retrasar osteoporosis lo más posible. Hay tres factores esenciales para mantener la salud de los huesos:

  1. Una cantidad adecuada de calcio. Todas las personas entre los 18 y los 50 años necesitan 1,000 miligramos de calcio al día. Esta cantidad aumenta a 1,200 miligramos a partir de los 50 años para las mujeres y los 70 años para los hombres.Algunas buenas fuentes de calcio incluyen: los productos lácteos bajos en grasa, los vegetales de hojas verdes, el salmón y las sardinas en conserva con los huesos, los productos de soya, el brócoli, los frijoles o habichuelas y los cereales y el jugo de naranja enriquecidos con calcio. Si no consumes suficiente calcio en tu alimentación, podrías necesitar suplementos. Ten cuidado, sin embargo, porque el exceso de calcio puede causar problemas como cálculos renales.  Consulta con tu doctor(a).
  1. Una cantidad adecuada de vitamina D. Esta vitamina mejora la capacidad del cuerpo para absorber el calcio. Aunque no se sabe con exactitud la cantidad óptima, se aconseja de 600 a 800 IU al día para los adultos.Es cierto que muchas personas reciben la cantidad adecuada de vitamina D de la exposición al sol, pero recuerda que el exceso puede ocasionar cáncer de la piel.  Toma precauciones.
  1. Hacer ejercicio. El ejercicio te ayuda a fabricar huesos fuertes y a retrasar la pérdida de masa ósea (de hueso).

Mientras antes empieces a hacer ejercicios y más tiempo los continúes, más beneficios recibirá tu organismo. Pero a cualquier edad que empieces, el ejercicio es un excelente aliado para combatir la osteoporosis

Otras cosas que puedes hacer para mantener la salud de tus huesos es dejar de fumar, moderar el consumo excesivo de alcohol, llevar una dieta saludable, hacer lo posible para evitar caídas y resbalones y consultar regularmente con tu médico.

Para asegurarse de si padeces de osteoporosis o no, el doctor puede solicitar una prueba llamada densidad ósea. Y si confirma que tienes osteoporosis, existen formas de ayudarte. Existen varios medicamentos que podría recetarte, así como terapias hormonales, que ayudan a  mejorar tu condición y/o impiden que el problema siga avanzando.

 

Imagen © Thinkstock / decade3d

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Cáncer del seno: lo que tú puedes controlar


¿Qué puedes hacer para reducir tu riesgo de desarrollar cáncer del seno?

Hay cosas que definitivamente no podemos controlar, como el país en el que nacimos, el año en que vinimos al mundo y más aún, la familia de la que hacemos parte. Son cosas que dimos por hechas y que aceptamos tal cual son. Tampoco tuvimos voz ni voto a la hora de elegir nuestro color de ojos, nuestro color de piel o nuestra estatura. Eso lo definieron los genes, que además, traen consigo otras sorpresas, como la predisposición de contraer ciertas enfermedades, como el cáncer del seno (cáncer de mama), por ejemplo.  Si tu mamá, tu abuela o tu tía tuvieron cáncer del seno, es probable que tú tengas más probabilidades de que te suceda. También el paso de los años hace que aumenten las probabilidades.

Sin embargo, como esto estas son cosas que NO se pueden controlar, ¿para qué te preocupas? Más bien concéntrate en lo que puedes hacer para prevenir el cáncer del seno. Puedes tomar medidas que están al alcance de tu mano y que tienen que ver con tu estilo de vida. ¿Te interesa saber cómo?

Vamos paso por paso:

  • Limita tu consumo de alcohol: Existe una correlación entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. Vino, cerveza, vodka, no hay diferencia. La clave es que evites el consumo de alcohol a una bebida al día o lo elimines por completo.
  • Trata de mantenerte en tu peso ideal y haz ejercicio: la obesidad es un factor de riesgo para el cáncer del seno, sobretodo cuando ganas peso después de la menopausia. Si haces ejercicio regularmente, puedes tener un peso sano y por lo tanto prevenir el cáncer del seno.  Procura hacer mínimo 30 minutos de ejercicio diariamente. Recuerda que caminar, hacer ejercicios aeróbicos, nadar, montar bicicleta, también ayuda a mantener los huesos fuertes. Si hace mucho tiempo que no haces ejercicio, empieza de a poco.
  • Come sanamente: una dieta baja en grasas es excelente para prevenir el cáncer del seno. Además, te ayuda a prevenir otras enfermedades como la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión. Y como si esto no fuera suficiente, el comer sano te ayuda mantenerte en tu peso ideal, es decir, que es doblemente beneficioso para prevenir el cáncer de mama.

Hay otros factores que aumentan el riesgo de contraer cáncer del seno como tomar antibióticos innecesariamente, estar expuesta a pesticidas, tener una menstruación temprana, un embarazo después de los 35 años o nunca haberse embarazado.

La terapia de reemplazo hormonal también puede aumentar ligeramente el riesgo del cáncer del seno, pero algunas mujeres se benefician de tomar una dosis baja de hormonas durante la menopausia durante un tiempo limitado cuando sus síntomas son severos especialmente al inicio de la menopausia. Esto es algo que debes hablar con tu médico. Lo que si te recomiendo es que siempre las tomes bajo supervisión médica y que no porque te digan que son “naturales” o “bioidénticas” te las dejes recetar por personas sin las credenciales para recetártelas, aunque sean en cremas.

Muchas mujeres me preguntan que si hay algo que pueden hacer respecto a su predisposición genética. Lo mejor, es estar conciente de tus antecedentes familiares, hacerte los chequeos regulares incluyendo tu mamografía y si tu médico lo recomienda, un estudio de resonancia magnética (MRI). También hay una prueba de sangre que se puede hacer (BRCA) pero el hacérsela, si sale positiva, puede tener  implicaciones y lo mejor es que sea analizada por un genetista, que es el especialista.

Como ves, hay varias cosas que puedes hacer para prevenir el cáncer de mama. No esperes a empezar a ponerlas en práctica. Recuerda que la prevención es lo único que podemos hacer para controlar las probabilidades de desarrollar la enfermedad. ¡Empieza hoy!

 

Esta es la actualización de un artículo de la Dra. Aliza que fue publicado originalmente en People en Español.

Copyright © Time Inc., 2009.  Todos los derechos reservados.

Imagen © iStock / Yuri Arcurs

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El pescado – una delicia para el corazón


Aunque las dietas saludables para el corazón tienden a ser completas y variadas, el pescado es un alimento que no debería faltar en ellas. Sigue leyendo, en Vida y Salud te contamos por qué el pescado es una delicia para tu corazón.

Siempre se ha dicho que comer pescado es mejor para el corazón pues contiene las grasas no saturadas que son mucho más saludables que las grasas saturadas de las carnes rojas. Pero más allá de esa razón, es altamente saludable para el corazón debido a un nutriente especial. ¿Cuál es el secreto del pescado? ¡El Omega-3! Esa es la clave.

El pescado y los ácidos grasos Omega 3

El pescado contiene ácidos grasos Omega 3, un tipo de grasa no saturada que, de acuerdo con estudios publicados por la Asociación Americana del Corazón, reduce los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares. ¿Cómo lo hace? Aún no han podido comprobar exactamente el cómo, pero sí hay evidencias de que los ácidos grasos ayudan a reducir la inflamación en el cuerpo, evitando así que se formen placas en lass arterias. Además, ayudan a reducir los triglicéridos, la presión arterial y el riesgo de desarrollar arritmias.

Esto no es ninguna novedad… muchos médicos lo han reconocido desde hace bastante tiempo (pregúntale a tu médico para comprobarlo) y la Asociación Americana del Corazón lo está diciendo desde hace aproximadamente 30 años.

Aún así, la popularidad del pescado se ha visto bastante afectada pues muchos le temen a la contaminación por mercurio, dioxinas y otras sustancias tóxicas que pueden contener algunos pescados. Aunque ese riesgo existe, actualmente los expertos insisten en que los beneficios superan los posibles riesgos de contaminación. Además, se ha comprobado que estos riesgos se pueden reducir al comer pescados preferiblemente pequeños (ya que los  grandes tienden a acumular más de los contaminantes). También depende del tipo de pescado que se come. Cada estado tiene recomendaciones y tu departamento de salud puede guiarte.

Sin embargo, desde que se descubrió en un estudio reciente que la mayoría de los japoneses sufrían menos de enfermedades del corazón y obstrucción de las arterias (ateroesclerosis), al parecer gracias a su dieta centrada en el pescado, el mundo ha empezado a ver este alimento de diferente manera. A esto se sumó que desde hace algunos años la cocina oriental empezó a tener una mayor acogida en nuestros países y se volvió de moda ir a restaurantes de sushi o tepanyaki.

¿Cuánto pescado debes incluir en tu dieta? No te asustes pensando que debes iniciar una dieta estricta al estilo japonés, consumiendo pescado todo el día todos los días. La Asociación Americana del Corazón recomienda comer dos porciones a la semana; cada porción equivale a 3 onzas (85 gr) y es del tamaño de una baraja de cartas.

¡Pero no se trata de comer cualquier pescado! Es importante que elijas aquellos pescados ricos en Omega-3. Los que más contienen ese nutriente son los pescados grasos como el salmón, el arenque, el atún, las sardinas, la macarela o caballa y algunas especias de trucha. Los mariscos en general contienen un poco de Omega-3 aunque en menores cantidades.

Y ten cuidado con algunos pescados que pueden tener un efecto contrario. Por ejemplo, la tilapia y el bagre (catfish en inglés) no sólo contienen niveles muy bajos de Omega-3, sino que además contienen niveles altos de ácido araquidónico, un tipo de ácido graso también presente en las carnes rojas y las yemas de los huevos. Cuando comes mucho de este ácido, provoca el efecto totalmente opuesto: puede causar inflamación y, por lo mismo, aumentar tus riesgos de desarrollar una enfermedad cardíaca o un infarto.

Si definitivamente no eres tan amante del pescado, puedes encontrar los ácidos grasos Omega-3 en el aceite de pescado, las nueces, el tofu y los aceites vegetales (oliva, canola, soya y linaza).

Pero vale la pena que le de una oportunidad… ¡deja que entre el pescado a tu corazón!

Imagen © iStock / MentalArt

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miércoles, 1 de marzo de 2017

¿De verdad funcionan las cremas anti-arrugas?


Muchas cremas que se venden libremente prometen desvanecer y eliminar las arrugas. En Vida y Salud te contamos si es cierto.

Las arrugas son la prueba fehaciente del paso del tiempo. A todos y a todas, alguna vez, nos aparecerán. Eso es seguro. Tal vez es uno de los momentos menos esperados y queremos hacer todo para evitar que aparezca la huella de los años. Es por eso, que casi todas las personas recurrimos a las cremas anti-arrugas, con la esperanza de que el sueño de eliminar esas marcas, sea cierto.

Y aunque con un poco de duda, igual, compramos estos productos. Sin embargo, el interrogante se mantiene: ¿realmente funcionan las cremas anti-arrugas? La respuesta depende de varios factores.  La verdad es que hay investigaciones que sugieren que las cremas anti-arrugas que se consiguen en las farmacias y supermercados contienen ingredientes que pueden mejorar la apariencia de las arrugas. Pero este beneficio aún no se ha probado científicamente. Para hacerse un “lift” facial, tal vez estas cremas no recetadas no sean las más efectivas.

Sin embargo, ¡no te desanimes! Las cremas anti-arrugas de venta libre pueden mejorar un poco la apariencia de tu piel dependiendo de la frecuencia y el tiempo de uso, además del ingrediente activo que contenga la crema.

¿Cuáles son los ingredientes activos que típicamente puedes encontrar en las cremas anti-arrugas?

Retinol

Este antioxidante es utilizado comúnmente en las cremas anti-arrugas que no necesitan receta médica. El retinol es un componente de la vitamina A y por ser un antioxidante neutraliza los radicales libres, es decir, las moléculas inestables de oxígeno que dañan las células de la piel y causan las arrugas. El retinol es menos efectivo que otro componente de la vitamina A llamado Tretinoína, una sustancia que fue aprobada por la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos (FDA) como tratamiento efectivo para las arrugas. Sin embargo, este ingrediente está solo disponible con receta médica. Recomendación importante: Evita usar derivados de la vitamina A si estás embarazada o estás planeando estarlo. Estos pueden aumentar el riesgo de las malformaciones congénitas en el bebé. Consulta esto con tu médico.

Hidroxiácidos

Los alfa hidroxiácidos, beta hidroxiácidos y poli hidroxiácidos son derivados sintéticos del azúcar que contienen las frutas. Estos ácidos son exfoliantes, es decir, que eliminan la capa superficial de la piel, vieja y muerta y promueven la renovación de la piel.  Los hidroxiácidos aumentan la sensibilidad al sol, por lo que es recomendable que uses un bloqueador solar mientras los usas y al menos durante la semana después (aunque recuerda que siempre es bueno ponerte bloqueador o pantalla solar).

Coenzima Q-10

Es un nutriente que ayuda a regular la producción de energía en las células. Hay estudios que demuestran que su uso alrededor de los ojos disminuye las arrugas en esa área sin efectos secundarios. Además, la coenzima Q10 también ayuda a proteger la piel de los daños causados por el sol.

Kinetina

Es una planta que puede mejorar la apariencia de las arrugas y el pigmento de la piel sin irritar. Parece ser que ayuda a que la piel retenga su humedad y a promover la producción del colágeno. Es también antioxidante.

Los extractos del té

El té verde, negro y tipo oolong contienen componentes con propiedades antioxidantes y anti-inflamatorias. Los extractos del té verde son los que más comúnmente se encuentran en las cremas anti-arrugas.

Como ves, estos ingredientes pueden ayudar, pero no una garantía que lo hagan. Si quieres un tratamiento más avanzado para remover las arrugas, consulta con tu dermatólogo. Además, recuerda que la salud de tu piel siempre es mejor cuando sigues hábitos saludables como no fumar, limitar tu exposición al sol o usar siempre bloqueador y mantenerla hidratada.

Y si ya tienes arrugas, después de todo no son tal malas. Son líneas de expresión, son la huella de la vida y la experiencia y nadie se salva de ellas…

 

Imagen © iStock / laflor

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La tos: el tratamiento varía de acuerdo a la causa


En plena estación de la gripe (en el hemisferio norte), conviene que estés al tanto de la mejor manera de aliviar la tos, que no sólo viene de la mano de la influenza, sino de las alergias y del catarro común.

Esa tos que tanto te molesta, cumple una función en el organismo. Básicamente, la tos es una reacción del cuerpo para eliminar las sustancias que están irritando las vías respiratorias que llevan el aire de la nariz a la boca. Como resultado, se expulsa el aire que está en los pulmones. La tos puede ser voluntaria, o involuntaria. Pero no debes tratar de suprimirla, ya que es la manera que tiene tu cuerpo de eliminar las sustancias que obstruyen las vías respiratorias y mantenerlas despejadas.

Hay una variedad de razones por las cuales se puede tener tos, la más frecuente es el catarro o refriado común. Casi todas las causas de la tos caben en dos grupos: las provocadas por condiciones contagiosas y las provocadas por condiciones no contagiosas.

¿Cómo se puede distinguir la causa de la tos?

Veamos:

  • Entre los síntomas que indican una afección contagiosa están fiebre, escalofríos, dolores de cuerpo y de cabeza, dolor de garganta, náusea, vómitos, sinusitis y sudores nocturnos.
  • Entre los síntomas de una afección no contagiosa están la tos que ocurre cuando te expones a algunos productos químicos o irritantes, tos con falta de aire o que se agrava cuando vas a ciertos lugares o practicas ciertas actividades, o que se mejora cuando inhalas o tomas medicamentos para la alergia.

¿Cómo se trata la tos?

El tratamiento para la tos depende de su severidad y de las causas que la producen.

  • Si la tos es tan fuerte que interfiere con tu habilidad para dormir o con tus actividades de la vida diaria, es posible que el médico te recete medicamentos que contengan algún narcótico. En ese caso, evita beber alcohol, manejar un auto y operar maquinarias pesadas mientras los tomes o los uses.
  • Si estás en la tercera edad y tienes una infección bacteriana o viral seria o un sistema inmunológico debilitado, el médico podría recomendarte una admisión al hospital para poder tratar con más efectividad la causa principal de la tos.

¿Funcionan los remedios caseros?

Si la tos no requiere tratamiento médico, hay muchos remedios caseros que podrían ayudarte a mejorarla. Por ejemplo:

  • Bebe bastantes líquidos. El agua ayuda a suavizar la mucosidad para que se elimine y a mejorar la irritación en la garganta.
  • Alivia la resequedad y el dolor de garganta con miel o miel disuelta en agua caliente o té.
  • Prepara un te de menta o inhalaciones de vapor con eucalipto.
  • Eleva la cabeza con una o dos almohadas adicionales al acostarte por la noche para mejorar la tos.
  • Usa pastillas sin receta para la tos.
  • Puedes usar un expectorante sin receta si la tos se acompaña de mucosidad densa que resulta difícil de expulsar. Pero antes de comprarlo lee la etiqueta, ya que algunos pueden causar problemas si padeces del corazón, de hipertensión, de glaucoma o si tienes la próstata agrandada. Si tienes alguna duda, pregúntale a tu médico o al farmacéutico, y sigue las indicaciones del envase.
  • Si tu tos se debe a alergias, es conveniente que identifiques las sustancias que te afectan y que evites exponerte a ellas. Los alérgenos más comunes son el polen, el polvo, el pelo de algunos animales, el moho, los insectos y algunas plantas.

Es mejor prevenir que remediar

Desde luego, el mejor tratamiento para la tos es la prevención. Y como su causa más frecuente es el resfriado común, haz lo posible por evitarlo. Para evitar la influenza, conocida como flu o gripe, vacúnate cada año, y lávate las manos frecuentemente, sobre todo durante la época de la gripe.

Si la tos es demasiado fuerte, si se prolonga, y/o no se cura con los remedio caseros normales, consulta con el médico, sobre todo si se acompaña de síntomas como sangre, dificultad para respirar, dolor de pecho, si persiste después de que los otros síntomas desaparecen o si interfiere con tus actividades diarias. En esos casos, la tos puede indicar una enfermedad más seria, que debe tratarse de inmediato.

 

Imagen © iStock / Squaredpixels

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La circunferencia de la cintura: un problema creciente para las mujeres


¿Está creciendo tu cintura? Tiene consecuencias para tu salud.

Esta es una competencia que no quieres ganar: la de tener la cintura más ancha. Según un estudio realizado por los Centros de Control y Detección de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), la cintura promedio de los estadounidenses ha aumentado en algo más de una pulgada en aproximadamente una década.  Pero sin que se haya detectado una razón en particular, las mujeres son las que van al frente, con un aumento de 1.5 pulgadas, casi el doble que los hombres.  ¿Está pasando lo mismo en tu país? y ¿qué piensas hacer para reducir la tuya?

La acumulación de grasa alrededor de la cintura, lo que se conoce como obesidad abdominal, es perjudicial para la salud de cualquiera, independientemente del género, ya que está relacionada con mayores probabilidades de desarrollar problemas cardíacos, diabetes tipo 2  y aumento del riesgo de muerte, en comparación con las personas con cinturas más estrechas o que tienden a acumular más peso en las caderas y en los muslos. Puedes ver nuestro video sobre la importancia de la cintura para la salud, haciendo clic aquí. Tradicionalmente, son los hombres con su famosa “barriga de la cerveza” quienes han tenido vientres más voluminosos. Pero al parecer, la tendencia ha cambiado.

Un estudio realizado por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) encontró que el tamaño de la cintura promedio entre los estadounidenses aumentó más de una pulgada  en poco más de una década: de 37.6 pulgadas (95.5 cm) a 38.8 pulgadas (98.5 cm) entre 1999 y 2012.

Para el estudio,  publicado en el medio profesional Journal of the American Medical Association, los investigadores utilizaron datos del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) que involucró a casi 33,000 hombres y mujeres de 20 años en adelante.

Según los investigadores, técnicamente, teniendo en cuenta la circunferencia de la cintura, la mitad de los adultos que participaron (54 por ciento) tenían obesidad abdominal en el 2012, un aumento del 46 por ciento en relación a los 13 años anteriores.  Y mientras las cinturas de los hombres aumentaron menos de una pulgada (0.8 pulgadas/2.03 cm), las de las mujeres, como promedio, aumentaron casi el doble (1.5 pulgadas/3.81 cm).

El aumento de las cinturas resulta sorprendente, teniendo en cuenta que los niveles de obesidad se han mantenido estables. ¿Y a qué se atribuye? Ninguna de las posibles razones se destaca entre las demás, pero los investigadores especulan que entre las posibles causas se encuentran:

  • La privación del sueño (dormir al menos de 5 a 6 horas cada noche ayuda a regular el hambre y por lo tanto, evita el aumento de peso)
  • Niveles de actividad física que no son adecuados (muy poca gente cumple con los 150 minutos semanales recomendados por las autoridades de salud)
  • Envejecimiento de los “baby boomers” (la generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial).  Con la edad, se reduce la masa muscular y el metabolismo se hace más lento lo que se traduce en más grasa corporal.

Por qué las cinturas de las mujeres han aumentado más tampoco ha quedado claro, pero lo que sí es evidente es la necesidad de reducirlas. La actividad física y la pérdida de peso son las estrategias a seguir, recomiendan los investigadores.

Por el momento, busca una cinta métrica y mide tu cintura. Para medirla correctamente, coloca la cinta justo encima del hueso de la cadera después de exhalar el aire.  Si tu cintura mide menos de 35 pulgadas (88.9 cm), esas son buenas noticias para ti. Pero tu riesgo aumenta cada pulgada que te pases de las 35.  Esta cifra debe estimularte a realizar cambios en tu estilo de vida que mejoren y protejan tu salud.

En Vida y Salud encontrarás información de apoyo, ya sea para perder peso de manera efectiva, como para comenzar una rutina de ejercicios que te ayude a eliminar la indeseable grasa abdominal, y hasta consejos para perder peso al dormir mejor.  Ten presente que no solamente se trata de una cuestión estética, sino de evitar problemas de salud en el futuro.

 

Imagen © iStock / Pixfly

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