lunes, 27 de julio de 2015

Salmón a la parilla con mostaza y hierbas de olor

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De la cocina mediterránea, te ofrecemos este delicioso salmón que se cuece sobre un lecho de limón y hierbas frescas. Estas le aportan sabor y ayudan a mantener la carne tierna y húmeda. Hemos elegido una combinación de tomillo, estragón y orégano, pero cualquiera de tus hierbas favoritas funcionará. ¡Va a ser la estrella de tu parrillada saludable! Conviértelo en un platillo sirviéndolo con papas asadas acompañadas de una vinagreta de hierbas, y con ejotes (judías verdes, chauchas) al vapor. Nuestra receta libre de gluten es baja en calorías, carbohidratos, grasas saturadas y sodio. Es apta para diabéticos, saludable para el corazón y ayuda a mantener un peso saludable. Puedes leer más sobre los beneficios del salmón para el corazón, haciendo clic aquí.

Tiempo de preparación: 15 minutos

Tiempo de principio a fin: 40 minutos

Ingredientes:

  • 2 limones amarillos, en rodajas finas, más un limón en gajos para presentar
  • 20-30 ramos hierbas frescas mixtas, más 2 cucharadas de hierbas picadas
  • 1 diente ajo
  • ¼ cucharadita sal
  • 1 cucharada Mostaza de Dijon
  • 1 libra (450 gr) parte central del salmón, sin piel (ver consejo)

Preparación:

  1. Precalienta la parrilla a fuego medio-alto.
  2. Pón dos papeles de aluminio resistentes de 9 pulgadas (23 cm) de largo uno encima de otro y colócalos en una fuente de horno sin bordes. Pón las rodajas de limón en dos capas en el centro del papel. Esparce las hierbas sobre los limones. Con el lado de un cuchillo, tritura el ajo junto con la sal para formar una pasta. Coloca en un plato pequeño y agrega la mostaza y las 2 cucharadas de hierbas picadas restantes. Esparce la mezcla sobre ambos lados del salmón. Coloca el salmón sobre las hierbas.
  3. Desliza el papel de aluminio con el salmón de la fuente de horno a la parrilla, sin alterar el lecho de limones. Tapa la parrilla y cuece el salmón hasta que esté opaco en el centro (de 18 a 24 minutos). Usa guantes de cocina y regresa con cuidado el papel con el salmón a la fuente de horno. Corta el salmón en 4 porciones y sirve con gajos del limón amarillo (descarta las ramitas de hierbas y las rodajas de limón).

Consejo:

  • Cómo pelar un filete de salmón: Colócalo con la piel hacia abajo. Comenzando por el extremo de la cola, desliza un cuchillo largo entre la carne y la piel del pescado, apretando con firmeza con la otra mano. Empuja suavemente la hoja del cuchillo en un ángulo de 30° y separa el filete de la piel sin cortar ninguno de los dos.

Rinde: 4 porciones

Por porción: 240 calorías; 15 g grasa (3 g sat, 4 g mono); 62 mg colesterol; 1 g carbohidratos; 0 g azúcares añadidos; 23 g proteína; 0 g fibra; 261 mg sodio; 429 mg potasio

Extra nutricional: Selenio (60% del valor diario), vitamina C (17% del valor diario), excelente fuente de omega-3

Equivalente a:  3 carnes magras

Opciones de Carbohidratos: o 

 

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Imagen: Ken Burris

Exención de responsabilidad sobre las escalas: Las recetas de EatingWell se prueban en forma general en el laboratorio de cocina de EatingWell. EatingWell no puede garantizar que una receta se haya medido para una cantidad de porciones diferente de la original. Observe también que la determinación de las escalas corresponde solo a las medidas de los ingredientes: no se hacen ajustes a las instrucciones de la receta; por lo tanto, el tamaño de las sartenes, los tiempos de cocción y las cantidades de los ingredientes que se mencionan en el texto de la receta solo corresponden a la cantidad original de porciones.

Exención de responsabilidad sobre recetas libres de gluten: Nuestros especialistas en nutrición han verificado que las recetas señaladas como libres de gluten no contengan trigo, centeno, cebada ni avena. Sin embargo, muchos alimentos procesados, tales como caldos, salsa de soya y otros condimentos, pueden contener fuentes de gluten ocultas. Si una receta requiere un ingrediente envasado (por ejemplo, enlatado), recomendamos que lea atentamente la etiqueta para asegurarse de elegir la marca que no contenga fuentes de gluten ocultas. Asimismo, observe que, si bien una receta puede señalarse como “libre de gluten,” las sugerencias para servirlo que la acompañan pueden contener gluten.



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viernes, 24 de julio de 2015

La diabetes ¿tiene relación con el Alzheimer?

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Ataques al corazón, falla renal, amputaciones y ceguera son algunas de las complicaciones de la diabetes, especialmente después de muchos años y/o si está descontrolada. Recientemente los médicos han detectado que el cerebro también pierde facultades cuando la insulina no cumple su función. Aunque no hay estudios concluyentes, los diabéticos podrían desarrollar demencia. Veamos cómo se relacionan estos dos padecimientos.

Por fortuna, cuando a alguna persona cercana le diagnostican diabetes ya no se trata de una noticia mortal. De hecho, es muy probable que en casa haya un miembro con diabetes y es casi seguro que algún amigo tuyo la padezca. Sin embargo, que se vuelva común y controlable —con un tratamiento adecuado y vigilado por el médico— no deja de lado que sin prevención este padecimiento desencadene muchos otros. No es novedad que puede causar ceguera y enfermedades del corazón, pero sí sorprende que la demencia o la enfermedad de Alzheimer se relacionen con el desempeño ineficaz de la insulina en el cerebro.

¿El cerebro tiene diabetes?

Comencemos familiarizándonos con qué es la diabetes y cómo se relaciona con los asuntos cerebrales. “La expresión alterada de los genes del cerebro puede estar relacionada a un número de enfermedades que afectan al cuerpo entero”, aseguró la doctora Nilufer Ertekin-Taner, neuróloga y neurocientífica de la Mayo Clinic. Es decir que las enfermedades se relacionan entre sí y, al parecer, no únicamente a nivel genético, sino también químico.

Hasta ahora se había documentado como la deficiencia o la resistencia a la insulina (la hormona que producen las células del páncreas) afectaba a varios órganos del cuerpo, causando falla renal, por ejemplo. Pero ahora se ha descubierto que también juega un papel importante en la regulación de las funciones del cerebro, como la capacidad de aprender, hacer nuevos recuerdos, almacenar y recordar eventos.

En estudios realizados en animales, algunos investigadores de la Universidad de Washington en Saint Louis encontraron que cuando aumenta la glucosa en la sangre (o sea, sube el azúcar, que es el síntoma principal de la diabetes) también sube la producción de la proteína beta amiloide, que es el desencadenante principal del Alzheimer. Por otro lado, unos científicos de la Universidad de Pittsburgh descubrieron lesiones cerebrales y una respuesta lenta a ciertas funciones cognitivas en las personas con diabetes tipo 1 en comparación con quienes estaban sanos.

Mínimo desde 2010, hay publicaciones, como una por el Dr Kensuke SaSaki de la Kyushu University en Fukuoka, Japón, que estudia la epidemia de diabetes y la de Alzheimer. En su estudio de 135 pacientes con diabetes tipo 2, mientras sólo el 16% de ellos tenía síntomas de diabetes mientras estaban vivos, el 65% tenía placas diagnósticas de Alzheimer en el cerebro, cuando les realizó una autopsia al fallecer. Y curiosamente, las personas que tenían intolerancia a la glucosa o resistencia a la glucosa, también tenían mayor riesgo de desarrollar Alzheimer, 72%. Pero lo interesante es que en este estudio el 62% de los pacientes control también tenían placas de Alzheimer. En sus conclusiones mencionó que la resistencia a la insulina podría jugar un papel, pero se requerían más estudios.

La duda razonable

Es importante que se realicen las investigaciones necesarias para llegar a un diagnóstico preciso y, de este modo, lograr desarrollar medicamentos que eviten el riesgo potencial de demencia antes incluso, de que se manifiesten los síntomas, pues en esa etapa ya son irreversibles.

La doctora Anne Peters, directora de la Clínica de Diabetes de la Universidad del Sur de California, expresó su punto de vista en Medscape sobre cómo trata ella la relación del Alzheimer y la diabetes con sus pacientes, y es con discreción, ya que en realidad, no hay estudios concluyentes (aunque si inquietantes y que deben continuarse) que relacionen directamente la diabetes como la antesala de la demencia.

Ciertamente, hay abogados, matemáticos y otros profesionistas que pueden padecer de diabetes y no por eso han dejado de aportar conocimiento en su área ni han manifestado problemas de memoria. Sin embargo, la duda razonable existe y no estamos justamente ante la posibilidad de sortear este padecimiento con años o incluso décadas de anticipación. Ésa es la interrogante y la moneda sigue en el aire.

Sin embargo, es recomendable que cualquier persona con diabetes acuda a su médico regularmente y que procure controlar su diabetes con cambios en su estilo de vida y con los medicamentos que le recete su doctor. Por ello, te recordamos brevemente qué es la diabetes y algunos consejos prácticos para mantener el azúcar en niveles saludables.

¿Qué es la diabetes?

Un padecimiento que pasó de ser mortal hasta principios del siglo XX. En un organismo sano, la insulina — la hormona que produce el páncreas — ayuda a que la glucosa (el azúcar) de la sangre entre las células de los tejidos y los órganos del resto del cuerpo; es, por decirlo de alguna manera, la encargada de que el azúcar que comemos se transforme en la energía que las células gastan en las diferentes actividades durante el día. Cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o bien la que tiene no funciona bien, es cuando se desarrolla la diabetes.

Los síntomas principales de la diabetes incluyen: mucha sed, mucha hambre, ganas continuas de orinar y pérdida de peso, aunque pueden presentarse otros como visión borrosa, hormigueo en manos y pies. Por los síntomas, la causa y las personas a las que afecta, existen dos tipos principales: la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2.

Diabetes tipo 1:  El sistema inmune destruye las células del páncreas y, como resultado, el propio organismo no produce suficiente insulina para que la glucosa de la sangre sea utilizada por el cuerpo. El único tratamiento es a través de inyecciones de insulina.

Diabetes tipo 2:  Es más común que la tipo 1, aunque parece relacionarse con quienes son obesos. Aquí sí se produce insulina pero frecuentemente no funciona bien ( por eso, a veces se dice que se tiene resistencia a la insulina que se produce, al menos cuando se inicia la enfermedad). La buena noticia es que no todas las personas que la padecen deben tomar medicamentos. Muchas veces es posible mantener controlar los síntomas y el azúcar en la sangre con un estilo de vida saludable (como ejercicio regular y una dieta saludable y balanceada) y perdiendo peso (siempre bajo supervisión médica),.

Cuidados esenciales para el diabético

Dieta: Independientemente de cualquier tratamiento que te pueda recomendar tu médico, una parte clave del tratamiento de la diabetes es una dieta . Por eso se recomienda seguir una dieta saludable que disminuya el riesgo de enfermedades del corazón:

  • Que incluya una variedad de alimentos como:
  • vegetales, frutas, granos integrales, leguminosas, productos lácteos bajos en grasas, carnes magras, pescado y pollo.
  • Presta atención al tamaño de las porciones
  • No abuses la sal
  • Limita los aceites saturados y las grasas trans
  • Idealmente consulta a un nutricionista certificado

Ejercicio: El ejercicio ayuda a metabolizar de manera más eficiente la insulina; y hay estudios que sugieren que, así como hay varias condiciones que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares también aumentan el riesgo de desarrollar Alzheimer y demencia vascular, el ejercicio posiblemente beneficie a las células cerebrales aumentando el flujo de oxígeno a ellas. Por lo tanto, considera realizar las actividades que más te agraden. Desde luego, que hayan sido recomendadas y/o autorizadas por tu médico:

  • Natación
  • Caminatas o senderismo
  • Correr
  • Ciclismo

Medicamentos: De acuerdo a tu caso.

Visitas con otros especialistas (oftalmólogo, podiatra, etc.). De acuerdo a tu caso en particular.

Afortunadamente las investigaciones continúan y la relación entre la diabetes y la demencia no es definitiva. Además, cuando se trata de la diabetes, hay mucho que puedes hacer para procurar mantener la glucosa (el azúcar) en límites sanos. Junto con tu medico y su equipo, lo puedes lograr.

 

Imagen © iStock / Rauluminate



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¿Tienes diabetes? 10 razones para que hagas ejercicio

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Todas las personas, sin importar ni la edad ni las aptitudes físicas, reciben innumerables beneficios si llevan una vida activa, ¡hasta los que tienen una condición crónica! Si la tuya es la diabetes, con seguridad tu doctor te habrá indicado que necesitas hacer ejercicio como parte de tu tratamiento para el control de la misma. ¿Le has hecho caso? No lo dejes para después. Hay razones muy poderosas por las que debes tomarte en serio esa recomendación.

Medir la glucosa (el nivel de azúcar) en tu sangre, administrarte insulina o tomar tus medicamentos, regular tus porciones… con tantas cosas que debes recordar a diario, ¿quién piensa en hacer ejercicio? Reconsidera. El ejercicio realizado de forma constante y regular puede ser un arma excelente para controlar tu diabetes. En lugar de usar tu condición como excusa para acomodarte en un butacón, hazle frente y motívate a proteger y conservar tu salud.

Aquí te damos 10 razones muy poderosas, respaldadas por la American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes), por las que los diabéticos en particular deben hacer ejercicio.

1.  Mejor control del nivel de la glucosa en la sangre. La actividad física ayuda a quemar calorías (por lo tanto a usar más glucosa o azúcar como combustible). También hace que el cuerpo sea más sensible a la insulina, por lo que utiliza más eficazmente la que produce tu cuerpo o la que te inyectas.

2.  Presión arterial más baja. El ejercicio ayuda a tu corazón a bombear la sangre con más fuerza y con un ritmo más lento.

3.  Mejor control de los niveles de los lípidos (grasas) en la sangre. Mediante el ejercicio puedes reducir tu nivel de colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol “malo” y el de los triglicéridos, mientras que aumentas el del colesterol de alta densidad (HDL) o colesterol  “bueno” que ayuda a proteger tu corazón.

4.  Reduce la cantidad de medicamentos o de insulina que necesitas tomar. Como el ejercicio te ayuda a perder peso y a mejorar el control de tu glucosa, con el tiempo puedes necesitar menos insulina o medicamentos.

5.  Pérdida de sobrepeso. Una rutina regular de ejercicio te ayuda primero a perder las libras o kilos de más y/o a mantener el peso en su nivel correcto al quemar las calorías adicionales. Es importante que consultes a tu doctor antes de seleccionar un plan de ejercicios, para que él o ella te aconsejen acerca qué tipo de ejercicio es el mejor para tu condición y tu estado físico.

6.  Disminuye los riesgos de otros problemas de salud. El ejercicio puede reducir tu riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cardiovascular. Además, reduce la pérdida de densidad ósea y ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer.

7.  Más energía y mejor sueño. Te sentirás con más ánimo y energía para realizar tus actividades diarias y de noche podrás descansar mucho mejor.

8.  Menos estrés, ansiedad y depresión. El cuerpo no es el único que se beneficia con la actividad física. Con un cuerpo fortalecido mejora también tu estado de ánimo. ¡Haz la prueba!

9.  Músculos y huesos más fuertes. Esto puedes lograrlo haciendo ejercicios de resistencia, ya sea con pesas ligeras, o con bandas de resistencia, que puedes obtener a precios módicos y que puedes usar en la comodidad de tu hogar, sin necesidad de utilizar máquinas o equipos sofisticados.

10.  Mayor flexibilidad. Al poco tiempo de comenzar a ejercitarte, verás el cambio en tu cuerpo, que poco a poco se hará más flexible. Podrás moverte mejor y sin experimentar molestias.

Y ahora, unas palabras de advertencia para las personas diabéticas como tú que deseen comenzar una rutina de ejercicios físicos:

  • Lo más importante es que consultes con tu médico primero para determinar el tipo de ejercicio que más te conviene (aeróbicos, de resistencia, estiramiento, o una combinación de ellos) y el grado de intensidad de los mismos.
  • Seguramente tu médico te aconsejará que revises tu nivel de glucosa en la sangre antes y después de ejercitarte. Y la razón es ésta: al hacer ejercicio, el cuerpo necesita energía adicional (en forma de glucosa) para los músculos en movimiento. Cuando realizas ejercicios moderados de forma continua, los músculos necesitan hasta unas 20 veces más la cantidad normal de glucosa que normalmente utilizan. Esto puede bajar tu nivel de glucosa en la sangre. Por otro lado, el ejercicio intenso, puede tener el efecto opuesto, ya que el cuerpo lo interpreta como una forma de estrés y libera hormonas que le avisan al organismo que debe aumentar la cantidad de glucosa para brindarle más energía a los músculos. Si te sucede esto, es posible que necesites administrarte insulina después de una sesión intensa.
  • Si tu nivel de glucosa en la sangre es muy elevado, pospón la sesión de ejercicios hasta que llegue a un nivel normal.
  • Utiliza el tipo de calzado y calcetines apropiados. Procura que no te produzcan ni roces ni ampollas.
  • Bebe bastante líquido antes, durante y después de la sesión de ejercicios.
  • Ten a la mano algún tipo de alimento o merienda (snack) en caso de que tu nivel de glucosa se baje demasiado después de ejercitarte.

Y por último, no te desesperes si no ves resultados de inmediato. Todas las cosas llevan su tiempo, ¡hasta los beneficios del ejercicio! Si eres constante y paciente, en pocas semanas empezarás a notar los cambios favorables en el control de tu diabetes.

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2012.

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jueves, 23 de julio de 2015

¿Radiación o quimioterapia?

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Ambos son métodos potentes y eficaces para combatir el cáncer. ¿Sabes en qué consisten? ¿O cuándo se recomienda usar uno u otro? A veces hasta se emplean en combinación para tratar a un mismo paciente. Para que salgas de dudas, aquí te ofrecemos un pequeño resumen.

Tanto Elena como Rosa son sobrevivientes de cáncer de seno. Ambas pasaron primero por cirugía para eliminar el tumor. Sin embargo, después de la recuperación, Elena recibió tratamiento de quimioterapia para reducir la probabilidad de recurrencia, mientras que Rosa recibió sesiones de radioterapia (radiación). ¿Por qué? ¿Es acaso una más efectiva que la otra? ¿O depende del caso?

Aunque existen protocolos y pautas generales para el tratamiento del cáncer, ten presente que cada modelo de tratamiento es individual y se adapta a las características y necesidades de cada paciente. Entre las opciones posibles (cirugía, radiación, quimioterapia, terapia hormonal, entre otras), el oncólogo selecciona los métodos y las combinaciones que ofrezcan las mayores garantías de eliminar el tumor y evitar su recurrencia en el futuro. Esta decisión se hace teniendo en cuenta factores tan variados como:

  • El tipo de cáncer y su localización
  • Estadio o etapa del cáncer (cuánto ha avanzado, si el tumor se encuentra en su lugar original o si ha afectado a otros tejidos, ya sea los más cercanos al punto de origen o si se ha trasladado otros órganos/lugares del cuerpo)
  • La patología del tumor: es decir, el grado y tipo de comportamiento de las células cancerosas, si son agresivas (con cuánta rapidez se desarrollan), si disponen o no de receptores hormonales, entre otras características
  • Edad del paciente (por ejemplo, la mayoría de los tumores en los niños difiere biológicamente del de los adultos, por lo que requieren un tratamiento diferente)
  • Estado de salud del paciente: algunas enfermedades crónicas o preexistentes afectan todos los aspectos del cuidado del cáncer, incluyendo las opciones del tratamiento y sus probabilidades de éxito

Veamos ahora en qué consisten la radioterapia y la quimioterapia para que te familiarices con cada método.

Qué es la radioterapia y cómo funciona

La radioterapia (que también se conoce como terapia con rayos X, o irradiación) es el uso de un tipo de energía, conocida como radiación ionizante, con el objetivo de destruir la mayor cantidad de células cancerosas, eliminar y/o reducir el tamaño de los tumores, limitando el daño que sufre el tejido sano alrededor de los mismos.  Los rayos aplicados con este método lesionan y destruyen el material genético (ADN) de las células malignas, evitando que crezcan y sigan dividiéndose.

¿Cuándo se usa? Por si sola puede emplearse para tratar y reducir ciertos tipos de cáncer, pero a menudo se usa en combinación con otros tipos de tratamiento, como la quimioterapia, para mejorar las probabilidades de curación del paciente después de la cirugía. También se usa para reducir los tumores y entonces permitir una cirugía menos extensa o invasiva, o de forma paliativa, para aliviar los efectos secundarios de un cáncer ya en etapa avanzada.  Como es un método que se enfoca y concentra en un área específica del cuerpo, funciona mejor en tumores sólidos, entre ellos los cánceres de cerebro, seno, cérvix, laringe, pulmón, páncreas, próstata, piel, espina dorsal, estómago útero o el sarcoma de tejidos blandos.

La radiación puede administrarse de forma externa o internamente. La más común es la interna y seguro que has oído mencionar algunas de sus variaciones:

  • Haz de rayos x o radioactividad: que son fotones de energía alfa (o rayos gamma), creados por una máquina, el acelerador lineal. El haz de energía se apunta al tumor pero la dosis de la radiación también afecta al tejido saludable en frente y detrás del tumor.
  • El Cuchillo Gamma (o Gamma Knife): se utiliza para atacar tumores cerebrales con rayos gamma altamente concentrados que se originan en diferentes ángulos y se cruzan en el lugar, sin que la alta concentración de energía afecte el tejido sano a su alrededor.
  • Haz de Protones: como el protón es una partícula molecular de mayor tamaño, garantiza que la mayor parte de la energía se deposite exactamente sobre el tumor, permitiendo un tratamiento más preciso y, en algunos casos, permite tratar áreas en las que previamente se usó la radiación estándar. Se emplea en algunos tipos de cánceres infantiles y en tumores de próstata, cerebro, pulmón, esófago, cabeza y cuello en los adultos.

Cuando la radiación se administra internamente recibe el nombre de braquiterapia, y se aplica muy cerca del tumor o dentro del mismo. La fuente de radiación está casi siempre sellada en un portador pequeño (o implante), que puede ser un alambre, un tubo plástico o catéter, una cinta, una cápsula o semilla.

Qué es la quimioterapia y cómo funciona

A diferencia de la cirugía y la radioterapia que se concentran en el tumor mismo, la quimioterapia utiliza medicamentos para destruir a las células cancerosas, esparciéndolos a través del torrente sanguíneo por todo el organismo, por eso es un tratamiento de tipo sistémico (generalizado). Actualmente existen cientos de fármacos disponibles para combatir el cáncer de esta manera, se administran independientemente o en combinación con otros medicamentos, según determine el oncólogo. De nuevo, la selección, dosis y frecuencia del empleo de estos medicamentos depende del tipo de cáncer y las particularidades de cada paciente. Estos nuevos fármacos (medicinas) son mucho más efectivos y menos tóxicos que los medicamentos de la primera generación desarrollados décadas atrás, además de que se administran en conjunto con otras medicinas para reducir los efectos secundarios como la náusea.

La quimioterapia se puede utilizar como el tratamiento primario de algunos cánceres como el linfoma, la leucemia, el mieloma múltiple, el cáncer de seno, del pulmón y del ovario. La quimioterapia también se puede administrar después que un tumor ha sido extirpado mediante cirugía para evitar la recurrencia, y eliminar cualquier célula cancerosa que haya podido desplazarse por el torrente linfático o sanguíneo.  Otras veces la quimioterapia se aplica antes de la cirugía para achicar los tumores y reducir la extensión de la operación. Al igual que la radioterapia, una vez que el tumor no es curable, se usa como terapia paliativa para reducir los síntomas y los efectos secundarios producidos por un tumor avanzado. Como el efecto de la quimioterapia se extiende por todo el cuerpo, se emplea con frecuencia para atacar tumores que se han movido de su lugar de origen y se han extendido a otros lugares del cuerpo (lo que se conoce como metástasis). Este ataque generalizado permite combatir a las células cancerosas donde quiera que encuentren y se escondan.

¿Quieres saber cómo funciona? Las células cancerosas crecen y se dividen con gran rapidez, por lo que los fármacos o medicamentos utilizados en la quimioterapia están diseñados para atacar a este tipo de células y destruirlas. Pero, muchas veces, no pueden distinguir entre las células malignas y las células “buenas” del organismo que también se dividen rápidamente, como las que forman los folículos pilosos (que hacen crecer el cabello), las mucosas de las partes húmedas de la boca, el intestino y la médula ósea. A veces, estas células “buenas” se afectan durante los tratamientos de quimioterapia, de ahí los variados efectos secundarios como la caída del cabello, la anemia y la fatiga que se pueden presentar durante la quimioterapia.  Existen medicamentos para aliviar y contrarrestar algunos de estos efectos secundarios,  que por lo general desaparecen al terminar la quimioterapia.

Estas son a grandes rasgos, las características de estos dos tratamientos tan usados hoy día para combatir el cáncer. Te recordamos que al igual que cada persona es única, también lo es su cáncer y por lo tanto, la forma en que el especialista decida combatirlo: qué tratamiento, en qué orden, frecuencia y cuáles medicamentos en una proporción y dosis determinada.

Por suerte, cada día se dan pasos de avance en el desarrollo y el uso de nuevas tecnologías y fármacos (medicamentos) para tratar todo tipo de cánceres. Si has recibido un diagnóstico de cáncer, no te desesperes. Busca un especialista calificado, infórmate y participa con energía y determinación en tu curación.

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2012.

Imagen © iStock / ryasick

 



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3 ideas falsas que tienen los hombres sobre las dietas

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“Quiero bajar de peso y mejorar mi salud, pero no sé cómo hacerlo sin tener que seguir dietas para mujeres”, comentó un lector anónimo hace poco. Este artículo es para él y para todos los hombres que quieren mejorar sus hábitos alimenticios pero no saben cómo. Espero les ayude a resolver algunas dudas y les brinde ideas.

Cada vez más hombres están interesados en bajar esos kilitos de más, tanto para cuidar su salud como para mejorar su apariencia física. Pero aún son pocos los que han logrado dar el paso de la idea a la acción pues están mal informados y tienen muchas dudas. Las dudas no ayudan, por eso queremos ayudarte a resolverlas para que empieces a comer mejor muy pronto.

Las dietas son sólo para las mujeres

No te culpo por pensar eso. Las mujeres nos hemos convertido en una especie de expertas en dietas, y toda la publicidad sobre este tema está enfocada hacia nosotras, desde la televisión hasta las revistas que venden en el supermercado. Por eso muchos hombres no quieren ni siquiera mencionar esa palabra, pues temen verse “afeminados” al decirla, y mucho más al implementarla en su vida diaria.

La palabra “dieta” se refiere a nuestros hábitos alimenticios. Se ha asociado con “dietas adelgazantes”, porque son las más difundidas. Pero en general la dieta es un plan alimenticio que se sigue para ayudarte a cumplir tu objetivo, ya sea bajar de peso, controlar tu colesterol o rendir mejor en los deportes, por ejemplo.

Si lográramos recobrar el significado de “dieta” como “tener hábitos alimenticios saludables”, tal vez así más hombres se atreverían a decirlo abiertamente. Pero, en último caso, si no te gusta decir que estás “siguiendo una dieta”, puedes simplemente decir que estás “procurando comer saludablemente”.

No existen dietas para hombres

Muchos hombres sienten que las dietas son para las mujeres que quieren lucir más delgadas. Y aunque los hombres sí quieren bajar de peso, no quieren solamente verse más delgados sino mejorar su salud o verse mejor, más atléticos y fuertes.

Además, muchas dietas “de moda” o “con truco” sin bases científicas, proponen planes alimenticios con menús tan restringidos que son imposibles en la vida de un hombre. ¿Cuándo has visto a un hombre comiendo sólo piña al desayuno o siguiendo la dieta de Beyonce?

Pero eso no quiere decir que no haya dietas adecuadas para hombres. En primer lugar, las dietas avaladas por nutricionistas y dietistas certificados, siempre…

  • incluyen menús completos bastante alejados de la idea de “morirse de hambre”
  • hacen recomendaciones diferenciadas para los hombres y para las mujeres, y
  • recomiendan cantidades de comida de acuerdo a la estatura y el peso de la persona. Si eres un hombre alto y fornido, no es posible que hagas una dieta de sólo 1000 calorías al día. No es saludable.

En segundo lugar, no todas las dietas sirven sólo para perder peso. Existen dietas para ayudarte a fortalecer tus músculos o para aumentar tu energía cuando eres un deportista dedicado. Así como existen muchas dietas para bajar los niveles de colesterol o mejorar la salud cardiaca, problemas muy frecuentes en los hombres.

Busca una dieta especializada para lo que necesitas, pero de fuentes calificadas.

Todas las dietas son demasiado rigurosas

No es tan así, aunque la disciplina sí es necesaria para que tengan éxito. Pero si definitivamente no te gusta la idea de “hacer dieta” estricta, sigue habiendo muchas formas de comer más saludablemente y lograr tus objetivos:

  • Nunca te saltes comidas. Muchos hombres creen que para adelgazar lo mejor es saltarse comidas y generalmente el desayuno es el primer sacrificado. ¡Grave error! Así sólo lograrás llegar al almuerzo con tanta hambre que comerás más de lo necesario. El comer las tres comidas diarias, e incluir algunos snacks a la media mañana y por la tarde, es la manera más saludable de comer.
  • Reduce las porciones. Con reducir las porciones a la mitad de lo que normalmente comes, ya estarás haciendo bastante por tu salud y tu peso.
  • Reduce ciertos alimentos. El exceso de grasas, azúcar y carbohidratos refinados (harinas blancas) es lo que más afecta una dieta. Por ejemplo: las papas fritas, los chocolates, el pan blanco. Trata de no comer tantos, y reemplázalos por otras comidas más saludables, como más verduras, frutas y granos integrales.
  • Aprende a elegir comidas saludables. El problema no está siempre en el alimento, sino también en como se prepara. El pollo es un alimento ideal, pero no es lo mismo una pechuga de pollo a la carta con salsa que una pechuga a la plancha.

Es hora de que el tema de las dietas sea exclusivo de las mujeres. Además, qué importa lo que digan los demás. Cuando te vean saludable y atlético, muchos querrán seguir tus pasos.

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2010.

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La colonoscopía virtual

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Un estudio dirigido por un médico de la Mayo Clinic de Arizona reveló que la colonoscopía virtual no es solamente para los jóvenes. Posteriormente, un estudio de la Red de Imagenología del Colegio Americano de Radiología publicado en el medio profesional Radiology indicó que en las personas mayores de 65 años, la colonoscopía virtual es comparable a la colonoscopía estándar.

La colonoscopía generalmente se realiza para detectar tempranamente el cáncer de colon en las personas mayores de 50 años. El procedimiento normal implica el empleo de una sonda larga y flexible que permite visualizar el revestimiento del colon. El paciente primero debe preparar el colon y limpiarlo para realizar el procedimiento; después, recibe sedantes antes de la colonoscopía; y en la mayoría de casos, sale a casa para descansar allí el resto del día.

La colonoscopía virtual, más formalmente conocida como colonografía por tomografía computarizada, utiliza un software de imágenes avanzadas para producir una visión tridimensional de todo el colon y recto. El procedimiento de la colonografía virtual implica la introducción en el recto de una punta de enema pequeña para inflar el colon con dióxido de carbono. No es necesaria ninguna sedación. El procedimiento requiere la misma preparación de limpieza que la colonoscopía estándar.

Un estudio de la Mayo Clinic, publicado en el New England Journal of Medicine en 2008, indicó que si bien la colonoscopía virtual era tan buena como la estándar, no se había analizado su rendimiento concreto entre los pacientes de más de 65 años. Quedaban aún preguntas respecto a la eficacia de la colonoscopía virtual en las personas mayores debido a la presencia de más  pólipos en el colon. El estudio posterior utilizó los datos del realizado en el año 2008 para evaluar el rendimiento de la colonografía por tomografía computarizada en los pacientes de más de 65 años, comparado con el de las personas de 50 a 65 años de edad. El estudio no descubrió diferencias estadísticamente significativas en la eficacia de la colonoscopía virtual entre ambos grupos de pacientes.

Se descubrió que la colonoscopía virtual detectaba con mucha exactitud los pólipos de tamaño mediano (6 a 9 mm) y grandes (más de 1 cm). No fue necesario realizar más exámenes en la vasta mayoría de pacientes debido a que no se encontraron pólipos. Solamente en 12 por ciento de los pacientes en quienes se identificaron pólipos durante la colonografía por tomografía computarizada fue necesario realizar después una colonoscopía tradicional. Dado que la mayoría de los cánceres de colon surgen de pólipos preexistentes, se espera que la detección y extirpación de las lesiones logre erradicar esta grave amenaza.

El Dr. C. Daniel Johnson, Director del Departamento de Radiología de Mayo Clinic de Arizona y coautor del estudio, espera que esto valide aún más la colonoscopía virtual como una alternativa para la detección temprana del cáncer de colon, y que además motive a la gente a someterse a la detección.

“La clave del asunto no está en la modalidad utilizada, sino en someterse a la detección”, señala el Dr. Johnson. “Esperamos que esta otra alternativa menos invasiva para detectar el cáncer conduzca a que más personas se sometan a la detección y, en última instancia, derive en menos muertes debidas al cáncer colorrectal”.

El Dr. Johnson añade que el tipo de detección que se realiza en una persona debe ser una decisión personal, basada en las conversaciones con los proveedores de atención médica. Las colonoscopias virtuales podrían considerarse en aquellos pacientes que:

  • tuvieron dificultad en otras colonoscopías anteriores
  • toman anticoagulantes
  • tienen una obstrucción en el colon
  • o no desean someterse a una colonoscopía normal.

A pesar de las ventajas conocidas de la detección colorrectal, otros estudios indican que en Estados Unidos la mayoría de personas de 50 años o más no se somete a la detección para esa enfermedad. Además, el cáncer colorrectal en Estados Unidos ocupa el tercer lugar en cuanto a la frecuencia del diagnóstico y es la segunda causa de muerte. Es probable que las cifras sean aun mayores en otros países.

Te invitamos a ver nuestro video sobre la colonoscopía haciendo clic aquí.

 

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