martes, 16 de enero de 2018

La fimosis: ¡Hombre, algo anda mal allá abajo!


¿Sabes qué es la fimosis? Se trata de una enfermedad muy común, relacionada con la piel del pene, que impide o dificulta que el prepucio (que cubre la punta o cabeza del miembro), se retraiga adecuadamente. En los niños pequeños esta situación es natural y se resuelve casi siempre por sí sola, pero cuando se presenta en los jóvenes o en los adultos puede provocar infecciones y otras complicaciones. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre la fimosis y cómo actuar ante sus síntomas.

La punta o cabeza del pene (o glande), está protegida por una capa de piel que se conoce como prepucio. Esta capa de piel de retrae tanto para poder asear el glande cuando el pene está en estado flácido, o durante una erección. Cuando no se puede descubrir o destapar el glande completamente debido a la estrechez del prepucio, se trata de la fimosis.  Es una condición muy común, pero a la que hay que prestarle atención.

Si bien la fimosis puede darse en distintos grados, en general no causa dolor, aunque si el prepucio está muy ajustado puede generar problemas para orinar o para tener relaciones sexuales. Además, dificulta la limpieza y una higiene adecuada debajo del prepucio, lo que aumenta las posibilidades de contraer infecciones.

¿Por qué ocurre la fimosis?

La fimosis suele ocurrir naturalmente en los niños pequeños pero va desapareciendo con el crecimiento. Se estima que se presenta en más del 80% de los recién nacidos y es normal hasta los dos años de edad. Esto es así por lo siguiente: el prepucio se comienza a desarrollar como una capa de piel alrededor del glande a partir de la duodécima semana de gestación. Al nacer el bebé, el prepucio ya cubre totalmente al glande y está adherido fuertemente a él. Al paso del tiempo, durante los primeros años de la infancia, por lo general hasta los cuatro o cinco, se produce la separación gradual del prepucio, mediante erecciones intermitentes del pene y por el proceso normal de descamación de la piel.

Durante las visitas al pediatra, éste revisará el grado de fimosis que pueda presentar el bebé y aconsejará a los padres que intenten empujar suavemente y poco a poco el prepucio a la hora del baño y que lo limpien bien para evitar infecciones.  Por lo general, la fimosis irá resolviéndose con el crecimiento, como ya dijimos. Pero si al llegar a la pubertad el prepucio continúa demasiado estrecho, lo mejor es consultar a un médico y nunca forzarlo, ni estirar demasiado la piel, ya que esto puede generar otro problema que puede tener consecuencias peores, denominado parafimosis.

La parafimosis se produce cuando, al empujar el prepucio ajustado o estrecho detrás de la cabeza del pene, éste se traba y no puede volver a su posición normal. Esto puede causar una inflamación (hinchazón) dolorosa y pérdida del flujo sanguíneo en la punta del pene y es una emergencia médica ya que puede provocar daños irreparables en el pene.

Si no ha habido fimosis durante la infancia y se presenta en los jóvenes o en los adultos, puede ser un síntoma de alguna condición como la diabetes o una infección debajo del prepucio que se conoce como balanitis.

En estos casos, la fimosis no desaparecerá a menos que se trate la infección. A veces, una higiene adecuada y el tratamiento inmediato son suficientes, pero en los casos más persistentes quizás sea necesario hacer una circuncisión, que es una cirugía rápida y sencilla que cosiste en eliminar parte de la piel del prepucio para dejar el glande al descubierto.

Ten en cuenta que no todas las fimosis son iguales. Las más molestas son las que impiden tener una erección completa, pero en todo caso son motivo de consulta con un especialista (un urólogo) para evitar un mal mayor.

La parafimosis no es la única complicación que puede generar esta condición. Si tienes fimosis también tienes más posibilidades de desarrollar infecciones en el pene, como la balanitis o infecciones de orina, fisuras y sangrados al tener relaciones sexuales y de desarrollar cáncer del pene, ya en edad adulta.

Ahora ya lo sabes. Si no estás circuncidado y la piel de tu pene está muy tirante, no esperes a que el problema sea mayor: supera la vergüenza y consulta con tu médico cuanto antes, para que tu pene se mantenga siempre fuerte y saludable.

 

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lunes, 15 de enero de 2018

Embarazada… y ¿sin poder dormir?


Te habían dicho que durante el embarazo sentirías muchas ganas de dormir. Pero tú no sabes por qué no logras conciliar el sueño durante las noches desde que estás en estado, o sientes que no duermes lo suficiente y amaneces sintiéndote cansada. En Vida y Salud te explicamos de qué se tratan estos problemas para dormir durante el embarazo y qué puedes hacer para recobrar el sueño perdido.

Si no has podido volver a dormir bien desde que estás embarazada, no te angusties, pues es bastante común. Con tantos cambios físicos, hormonales y emocionales que estás viviendo en este momento, es normal que tu sueño nocturno sea uno de los más afectados durante tu embarazo. De acuerdo con una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño realizada en 1998, el 78% de las mujeres duerme peor durante el embarazo que en cualquier otro momento de su vida.

¿A qué se deben esos problemas del sueño? A muchas razones, las cuales varían en la medida en que tu embarazo avanza.
Por ejemplo, en el primer trimestre tu sueño se puede ver afectado por la ansiedad que te genera la noticia de tu nuevo embarazo, y el estrés al pensar en el gran cambio que se viene para tu vida y tu relación de pareja. Además, tus idas al baño durante las noches, ya sea para orinar o por náuseas y malestar estomacal, interrumpen tu sueño y no te dejan dormir toda la noche corrida.

En el segundo trimestre, las visitas al baño disminuyen y te dejan dormir mejor. Pero mientras tu panza crece y tu ansiedad aumenta, sigues teniendo algunos motivos para despertarte algunas veces en la noche.

Finalmente, cuando llega el tercer trimestre es cuando más sufres de no poder dormir. Y no es para menos pues es cuando más sientes el peso del embarazo. Tu bebé que sigue creciendo al igual que tu panza, ya se empieza a sentir pesado, no te puedes acomodar tan fácilmente en la cama y la espalda te molesta. Además, tanto el peso como la posición de tu bebé están presionando tu vejiga y las visitas al baño se vuelven a hacer frecuentes.

Otros motivos que podrían no dejarte dormir tranquila durante el embarazo son:

  • calambres en las piernas o el “síndrome de las piernas inquietas”, que es cuando sientes una incomodidad en las piernas que sólo se calma moviéndolas
  • la acidez o el reflujo gastroesofágico nocturno te podrían molestar mientras duermes
  • la congestión nasal podrían empeorar en los últimos meses de embarazo
  • algunas mujeres, especialmente cuando están obesas, sufren apnea del sueño, una condición que hace que la respiración se interrumpa varias veces mientras duermen

¿Qué puedes hacer para volver a dormir?

  • Comida para dormir. Algunos alimentos son ideales para ayudarte a dormir, como un vaso de leche tibia con galletas (o cualquier otro carbohidrato) antes de acostarte. Pero, evita tomar muchos líquidos antes de acostarte, especialmente agua, para no aumentar las idas al baño.
  • Duerme de costado. Los expertosrecomiendan que duermas de lado para evitar que el peso de tu bebé presione la vena principal que va al corazón y así permitir un mejor flujo de sangre hacia tu bebé. Además, es bueno para aliviar la presión sobre tu espalda. También hay quienes recomiendan que duermas especialmente sobre tu lado izquierdo para evitar que el útero presione el hígado que está sobre el lado derecho.
  • Usa más almohadas. Actualmente en algunas tiendas puedes encontrar almohadas especiales para embarazadas. De todos modos, especiales o no, el colocar más almohadas debajo de tu espalda y de tu abdomen te podría ayudar a aliviar la incomodidad. Y para dormir de lado, una almohada entre las piernas es la clave.
  • Luz nocturna. Si te estás levantando muchas veces al baño, compra una lucecita nocturna para no encender la bombilla principal que te hace despertar aún más
  • Relájate. Para calmar la ansiedad y el estrés por el embarazo, nada mejor que aprender algunas técnicas de relajación como respiración profunda, meditación, masajes relajantes, ejercicios de estiramiento o yoga.
  • Muévete. El ejercicio durante el embarazo es altamente recomendado para tu salud y la de tu bebé (a menos que tu obstetra te diga lo contrario). Además, es excelente para ayudarte a dormir bien pues calma tu ansiedad y usa tus energías. Pero no lo hagas justo antes de irte a dormir, es preferible por las mañanas o por la tarde antes de la cena.

Si definitivamente no logras conciliar el sueño a pesar de haber probado varias de estas técnicas, habla con tu médico. Tal vez pueda deberse a un problema diferente o que necesites algún medicamento especial. Y nunca tomes ningún medicamento aunque sea de venta libre (hierbas, suplementos o pastillas para dormir) sin la autorización de tu obstetra, pues pueden poner en riesgo tu embarazo.

Pero no te estreses si no logras dormir algunas noches. A veces es mejor levantarte a leer un libro, a revisar tu correo electrónico, a hacer listas de cosas que quieres tener listas para cuando nazca tu bebé o simplemente a ver televisión o a escuchar música. Esas actividades te ayudarán a tranquilizarte y el sueño regresará antes de lo que esperas.

¡Te deseo que pases muy buenas noches!

 

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domingo, 14 de enero de 2018

¿Importa o no el tamaño de la vagina?


Tradicionalmente han sido los hombres los preocupados – y hasta obsesionados – con el tamaño de su órgano sexual. ¿Les preocupa a las mujeres el tamaño de la vagina? A muchas sí, especialmente después de varios alumbramientos. ¿Debería importarles o no? ¿Influye el tamaño en el placer que experimentan ella o su pareja en la relación sexual? Exploremos un poco el asunto para despejar las dudas.

Graciela ha disfrutado siempre las relaciones con su esposo, pero desde el nacimiento de su cuarto hijo – todos nacidos por parto natural, por cierto – siente menos placer y le parece que su vagina se ha distendido.  Por pudor, no ha comentado con nadie lo que le pasa, ni siquiera a su ginecólogo.

A Marisa le pasa lo contrario: siente molestias y hasta dolor durante la penetración y se pregunta si su vagina es demasiado pequeña. Muchas mujeres como Graciela y Marisa se preocupan por el tamaño de su vagina y si éste afecta su capacidad de recibir y dar placer en el encuentro sexual, pero no se sienten cómodas hablando de este tema ya sea por vergüenza, por inhibiciones o por un tabú de índole cultural. Además de ser un tema poco comentado, la relación entre tamaño y función/satisfacción sexual no ha sido extensamente estudiada tampoco, pero sí hay datos concretos que podemos analizar. Veamos.

¿Existe un tamaño de vagina “promedio”?

Las medidas usadas con mayor frecuencia son las que provienen de un estudio realizado en 1960 por Masters and Johnson en el que se midieron las vaginas de 100 mujeres que nunca habían estado embarazadas.  Según el estudio el tamaño de la vagina, sin estímulo, oscila entre 2.75  a 3 ¼ pulgadas (6.5 a 8 cm).  Cuando se estimula sexualmente, el tamaño de la vagina aumenta y puede oscilar entre 4.25 a 4.75 pulgadas (10 a 11.5 cm).

Además del largo, hablemos del ancho…

La vagina es un órgano elástico capaz de adaptarse a distintas condiciones: es lo suficientemente estrecha como para sostener un tampón sin que éste se  corra o se salga y a la vez capaz de estirarse y expandirse lo mismo para dar entrada al pene como para permitir que pase el bebé en el momento del nacimiento.

Cuando se estira demasiado

Es precisamente después de cada nacimiento que la vagina comienza a distenderse, cambia de tamaño y es cuando las mujeres empiezan a sentir los cambios y las molestias. Mientras más embarazos se tengan, más aumentan las probabilidades del ensanchamiento de la vagina, especialmente después de partos difíciles y prolongados. Vale la pena aclarar que la frecuencia de la relación sexual no cambia el tamaño de la vagina, como algunas personas creen.  Eso no es cierto. No importa cuántas veces se practique el sexo, o cuantas parejas haya tenido la mujer, el tamaño de su vagina no va a cambiar. Los embarazos y alumbramientos sí cambian el tono muscular de la vagina y este factor sí puede influir en la satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja.

¿Qué consecuencias puede traer una vagina distendida?

Hay varias y son:

  • las relaciones sexuales son menos satisfactorias para la mujer o para su pareja
  • el aire puede entrar o salir de la vagina, provocando un sonido incómodo y bochornoso
  • algo mucho peor: los músculos y ligamentos alrededor de la vagina se distienden y pueden ocasionar un prolapso (o descendimiento) de órganos como el útero o la vejiga.

En el caso de un prolapso vaginal, es necesario visitar al médico general o al ginecólogo para discutir el tratamiento, que la mayoría de las veces involucra la cirugía. Si éste es tu caso, no te abandones y acude enseguida. Cuando el caso se trata de una distención muscular o de los ligamentos, se puede aliviar muchísimo practicando ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Estos son los llamados “ejercicios de Kegel”, que se recomiendan a todas las mujeres que han dado a luz después del parto. Ahora te explicamos cómo hacerlos:

  1. Comienza por familiarizarte con los músculos que tienes que contraer: imagínate por un momento que tienes muchas ganas de orinar y que necesitas aguantar hasta que llegues al baño. Para evitar la salida del orine, contraes los músculos alrededor de la uretra. Esos son exactamente los músculos que tienes que contraer.
  2. Contrae y mantén la contracción durante 10 segundos.
  3. Relaja los músculos durante otros 10 segundos.
  4. Contrae los músculos de nuevo durante 10 segundos.
  5. Continúa los intervalos de contracción y relajamiento durante 5 minutos más o menos.
  6. Repite los ejercicios cuatro veces al día (o siempre que puedas). Puedes hacerlo lo mismo de pie que sentada o acostada.

¿Y si la vagina es demasiado pequeña o estrecha?

Estadísticamente es muy poco probable que la vagina sea demasiado corta. Entre los síntomas que las mujeres asocian con una vagina pequeña están las molestias o dolores en el momento de la penetración, pero la mayoría de las veces esto se debe a una insuficiente o indebida estimulación antes de la penetración o a distintos grados de vaginismo, una condición que no tiene nada que ver con el tamaño de la vagina. Se debe a la contracción involuntaria de los músculos vaginales lo que provoca dolor durante las relaciones sexuales. Tiene causas físicas y psicológicas, y debe consultarse al ginecólogo para resolverlo.

¿Afecta el tamaño de la vagina la calidad de las relaciones sexuales? Descartando el caso de un prolapso, definitivamente no. Tanto el tamaño de la vagina como el del pene, en realidad poco tienen que ver con la satisfacción que experimenta la pareja durante el encuentro sexual y ésta depende en gran parte de las actitudes, expectativas y habilidades ante el sexo, así como del estado general de la relación de pareja fuera del dormitorio.

Como ves, la calidad, como en tantas otras áreas de la vida, poco tiene que ver con cantidad o  tamaño. Las dimensiones de la vagina no son la excepción. Si experimentas trastornos después de un embarazo, o las relaciones sexuales te provocan molestia o dolor, consulta con tu ginecólogo. Si no, disfruta de la relación con tu pareja sin preocuparte por cosas tan relativamente poco importantes como el tamaño.

 

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sábado, 13 de enero de 2018

Exámenes para diagnosticar problemas del corazón


Cuando se trata de cuidar a tu corazón, tienes una gran responsabilidad: la dieta, el ejercicio y dejar hábitos dañinos como fumar. Pero a la hora del diagnóstico, los médicos se valen de estudios específicos para poder determinar si tienes algún problema del corazón. Este artículo te da una pequeña guía sobre estos exámenes para diagnosticar problemas del corazón. Así, si el médico te los ordena, sabrás de qué te está hablando.

Muchas personas se quejan de que el lenguaje médico es difícil de comprender. A veces, los especialistas están tan acostumbrados y familiarizados con algunos términos, que los dicen con sus pacientes pensando que los entienden, cuando en realidad quienes no son médicos se quedan “en las nubes”. Yo considero de vital importancia que entiendas todo lo que te dice tu médico. De esa forma te sentirás más cómodo, sentirás más confianza, podrás hacer preguntas, plantear tus dudas, etc.

Cuando se trata del corazón, existen varios exámenes o estudios para determinar si tienes un problema. Tal vez has escuchado que tu médico habló de hacerte una “eco” o un ecocardiograma, o que prefirió recomendarte un “electro” o electrocardiograma.Los estudios que recomiendan los médicos y los cardiólogos (los especialistas del corazón) para diagnosticar problemas del corazón dependen de los factores de riesgo del paciente, la historia médica, los síntomas que presenta y también la interpretación que el o ella hace de todo ese “cuadro”.

Exámenes para diagnosticar problemas del corazón

Aquí te cuento de una manera general de qué se tratan estos exámenes para diagnosticar problemas del corazón, para que entiendas qué te dice el médico cuando lo estés consultando sobre la salud de tu corazón. Ten en cuenta que algunos se consideran invasivos (porque requieren la introducción de algo en el cuerpo, por ejemplo: una solución con yodo para poder ver las arterias) y otros no son invasivos.

  • Electrocardiograma (EKG o ECG). Algunos le llaman “electro”. Este examen evalúa la actividad eléctrica del corazón a través de unos electrodos, unos alambres que se colocan con una cinta adhesiva en tu pecho, brazos y piernas (no duele).  Estos se conectan con una máquina que interpreta esa actividad y la representa gráficamente (o sea, se pueden ver un registro en un papel). Esta prueba puede ser parte de un examen de rutina (es decir, cuando la persona se siente bien) o puede utilizarse para determinar la causa de los síntomas, si están relacionadas al corazón o no, o para confirmar y/o definir el diagnóstico si se sabe que es un problema del corazón. El electrocardiograma puede determinar: tu ritmo cardíaco, diagnosticar un ataque al corazón, diagnosticar si el flujo sanguíneo al corazón es pobre, y evaluar otras anormalidades del corazón.
  • Radiografía del tórax. Como su nombre lo indica, este examen consiste en usar rayos X para tomar un tipo de ‘fotografía’ detallada del tórax o pecho y evaluar la posición del marcapasos, de un catéter (que es un tubo flexible), además de permitir evaluar los órganos que se encuentran en el pecho (el corazón, los pulmones y las estructuras a su alrededor).
  • Ecocardiografía o ecocardiograma. Es un ultrasonido del corazón. Se trata de un examen que utiliza ondas sonoras y a partir de ellas crea una imagen del movimiento del corazón. Se hace a través de un instrumento que se coloca cerca del esternón (el hueso que se encuentra a la mitad del tórax, entre las costillas) que transmite ondas de alta frecuencia. La ecocardiografía o “eco” facilita la evaluación del corazón mientras late y de sus estructuras. Es un examen que no es invasivo, pero en ocasiones, si la imagen no es clara, se puede inyectar un “medio de contraste”, que es un líquido que va por la vena para crear una imagen más nítida del corazón y su funcionamiento.  Existen varios tipos de ecocardiografía o electrocardiograma, entre ellos:
    • La regular o transtorácica
    • La transesofágica (se anestesia la garganta y se inserta un endoscopio o tubo flexible por allí. Esto se usa para obtener una imagen más clara cuando la imagen regular no permite obtenerla)
    • La ecocardiografía de estrés que se realiza mientras la persona corre en la cinta o hace ejercicio en una bicicleta estática. Ayuda a visualizar el movimiento de las paredes cardíacas y es muy útil para diagnosticar problemas que no se ven en otros exámenes.
    • Ecocardiograma de ultrasonido intravascular, el cual se realiza durante un “cateterismo cardiaco” y permite ver el interior de los vasos sanguíneos. Las ondas sonoras producen una imagen de las arterias del corazón o arterias coronarias y las envían a través de un tubo (al que le llaman catéter) que se introduce por una arteria hasta llegar al corazón.
  • Cateterismo cardiaco. Mediante este procedimiento te introducen una sonda o sea, un tubo delgado y flexible denominado catéter hacia el corazón por la ingle o por el brazo. Este examen se hace bajo una sedación suave. El catéter se inserta por una arteria o una vena hasta llegar al lado izquierdo o derecho del corazón. Por medio del catéter, el médico puede medir la presión y el flujo de sangre en el corazón y en las arterias, examinar las arterias y determinar si hay algún estrechamiento, medir la concentración de oxígeno, tomar muestras de sangre del corazón, examinar las válvulas del corazón y tomar una biopsia del miocardio o sea, del músculo cardiaco, si es necesario.
  • Tomografía Computarizada. Se utiliza para poder ver la anatomía del corazón. Es un examen que combina varias imágenes de rayos X con la ayuda de una computadora para producir imágenes de las secciones del cuerpo que se eligen. La tomografía computarizada puede utilizar un medio de contraste que se inyecta en la vena (como una tinta) para detallar la anatomía del corazón, la circulación y las arterias y venas.
  • Resonancia magnética del corazón. Se utiliza para diagnosticar problemas con las arterias coronarias, tumores cardiacos, cardiomiopatía (enfermedad del músculo del corazón ) y problemas congénitos del corazón. A través de ondas de radiofrecuencia se producen imágenes de las estructuras internas del cuerpo. Crea imágenes tridimensionales del corazón mientras late sin necesidad de rayos X.

Estos son algunos de los estudios más comunes que te podría recomendar tu médico para diagnosticar problemas del corazón. Como ves, se utilizan diferentes técnicas para detectar las enfermedades de diferentes formas, algunos con mucho más detalles que otros. Los estudios que se solicitan dependen del caso particular de cada persona y de cómo responde al tratamiento. Por eso, no siempre se recomiendan los mismos exámenes a todas las personas con problemas del corazón.

Si bien puede que estos nombres sigan resultándote complicados, espero que con esta guía puedas entender más claramente de qué se tratan algunos de los exámenes que se utilizan para diagnosticar problemas del corazón y para que puedas, si tú o algún familiar necesita alguno de ellos, puedan hacerle pregunta al médico que, finalmente estará allí para guiarles en su caso particular.

 

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viernes, 12 de enero de 2018

Cáncer testicular: ¿te has hecho el autoexamen de los testículos?


Si tu respuesta es no, este artículo te hará considerarlo. El autoexamen de los testículos es la clave para poder detectar el cáncer testicular a tiempo o cualquier otra enfermedad que pueda afectar tus testículos. En Vida y Salud te explicamos cómo.

Cuando tienes de 20 a 35 años, el cáncer de testículo es una amenaza real para tu salud. Aunque puede suceder a cualquier edad, este cáncer es más común en los hombres jóvenes y es importante detectarlo a tiempo.

La mejor estrategia para detectarlo es haciéndote un autoexamen de los testículos, que te permite encontrar rápidamente cualquier anormalidad o tumor. Ya que cuando se trata del cáncer, mientras más pronto se reciba tratamiento, mayores son las posibilidades de que sea exitoso. En cambio, cuando el cáncer de los testículos avanza sin que lo descubras, puede diseminarse a otras partes del cuerpo y el tratamiento se dificulta. Por eso necesitas empezar pronto. Y si en tu familia hay antecedentes de cáncer testicular, con mayor razón.

El autoexamen debe hacerse una vez al mes para que te familiarices con la forma y el tamaño de tus testículos, y así puedas descubrir cualquier cambios más fácilmente.

¿Cómo se hace el auto examen de los testículos?

  • Hazlo después de ducharte con agua caliente, pues así el escroto (la bolsa que de piel que cubre los testículos) se relaja y facilita la palpación de tus testículos y que notes si hay cambios
  • Párate con las dos piernas separadas o, si prefieres, apoya una pierna en una silla frente a ti
  • Observa cuidadosamente los testículos frente a un espejo para que notes cualquier cambio extraño en la forma o el color
  • Con la mano palpa el escroto hasta que identifiques uno de tus testículos
  • Pon tus dedos índice y el medio (el tercero o corazón) bajo el testículo, y el pulgar en la parte de arriba. Haz rodar el testículo suavemente entre los dedos y el pulgar para examinar toda su superficie
  • Repítelo con el otro testículo

¿Qué estás buscando? Recuerda que el motivo principal del autoexamen es identificar signos de un tumor cancerígeno en tus testículos, que pueden ser: hinchazón, protuberancias o bultos (del tamaño de un fríjol), cambio repentino de tamaño, o dolor en los testículos.

En algunos casos el cáncer testicular puede no dar síntomas hasta estar avanzado. Por eso, apenas encuentres el primer signo, no esperes mucho para consultar a un médico. Y si tienes dolor súbito o intenso, busca ayuda de emergencia.

Es probable que encuentres algunas señales que te parezcan extrañas, pero que son normales. No te asustes si notas un testículo ligeramente más grande que el otro, es normal. También puedes encontrar pequeños bultos en la piel del escroto que se deben a pelos enterrados o salpullido. Incluso, algunos se asustan al sentir un pequeño tubo corrugado detrás de cada uno de los testículos… es el epidídimo, encargado de almacenar y llevar la esperma.

También puedes encontrar algunas señales anormales causadas por otras enfermedades como venas dilatadas (varicocele), dolor o hinchazón debido a líquido alrededor de los testículos (hidrocele) o una hernia. Y si sientes que alguno de tus testículos está más arriba (un testículo que no ha descendido), avísale de inmediato a tu médico o a un urólogo, pues puedes necesitar cirugía. En cualquier caso que notes cambios o tengas dudas, consulta a  un médico. Puede que no sea un tumor, pero igual podría requerir tratamiento.

Si aún no te has hecho el autoexamen testicular, ¿qué esperas? Tu salud está en tus manos, literalmente.

 

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jueves, 11 de enero de 2018

La verdad sobre el aceite de coco


Algunos consideran que el aceite de coco es una especie de sustancia mágica que no sólo nos permite cocinar platillos deliciosos sino que también nos brinda beneficios importantes para la salud. En el extremo opuesto, otros consideran que el aceite de coco es uno de los más nocivos y recomiendan consumirlo con moderación, ya que tiene una gran cantidad de ácidos grasos que pueden ser malos para la salud. ¿Qué dicen las investigaciones en este momento? Aquí te contamos más detalles sobre este debate en torno al aceite de coco.

Si te dijeran que existe un aceite tan saludable que hasta te ayuda a curar enfermedades, ¿lo creerías? Pues ten cuidado, por lo menos duda. Cuando te ofrezcan algo que sea tan bueno que parezca casi milagroso, es preferible que busques más información para estar totalmente seguro/a de que las cosas son tal cual lo aseguran.

Seguramente has escuchado previamente que las grasas saturadas hidrogenadas (es decir, las que se vuelven sólidas a la temperatura ambiente, como la mantequilla) son malas para la salud del corazón. Sin embargo, versiones recientes dicen que las grasas saturadas naturales como las que se encuentran en el aceite de coco, son buenas para tu salud.

¿Por qué dicen eso? Lo dicen porque el aceite de coco contiene grasas saturadas en estado líquido. Quienes defienden las propiedades saludables del aceite de coco, mencionan que consumirlo puede traer los siguientes beneficios para la salud:

  • Promueve la salud del corazón.
  • Ayuda a combatir la diabetes.
  • Favorece al sistema inmunológico o de defensas y ayuda a tener un metabolismo saludable
  • Proporciona una fuente de energía inmediata y permite mantener o perder peso
  • Ayuda a mantener la piel con apariencia saludable y juvenil.

¿Suena demasiado bueno para ser verdad? Si esto fuera cierto, el aceite de coco sería una especie de condimento mágico para cocinar y mantener la salud. Quienes están a favor de este aceite y lo consideran saludable, dicen que el secreto de este aceite está en el denominado ácido láurico, algo que el cuerpo convertiría en otra sustancia con propiedades anti-bacterianas y anti-protozoarios, es decir, que puede destruir los virus recubiertos de lípidos, como los del VIH y herpes, el sarampión y la gripe.

¡Cuidado con el aceite de coco!

Sin embargo, ¡no todo lo que brilla es oro! Frente a los defensores de este aceite, varias asociaciones nacionales, internacionales y especialistas advierten que todavía faltan estudios que corroboren todos estos beneficios y reclaman evidencias científicas.

Así, por ejemplo, ni la Asociación Americana del Corazón (AHA, por su siglas en inglés) ni la Guía Dietética del 2010 del gobierno de los Estados Unidos sugieren que el aceite de coco sea mejor o preferible a otras grasas saturadas. Incluso, recomiendan que su uso se limite del 7 al 10 por ciento de las calorías totales ingeridas al día, ya que consideran que aumenta el riesgo de contraer enfermedades cardíacas.

En este sentido, algunos especialistas consideran que el aceite de coco puede ser mejor que la manteca y otras grasas saturadas, pero que no es más saludable que los aceites vegetales líquidos. Asimismo, destacan que lo importante es con qué alimentos se utiliza este aceite y cómo está compuesta la dieta en general.

Por todo esto, hasta que existan más pruebas que puedan probar los efectos saludables del aceite de coco, la recomendación es que lo consumas con moderación si es de tu agrado, pero no en busca de reemplazarlo por otros como una alternativa más saludable.

 

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miércoles, 10 de enero de 2018

Examen de Papanicolau o “Pap” anormal: ¿tengo cáncer cervical?


No necesariamente. Si bien el examen de Papanicolau que se conoce como “Pap” es un examen que se realiza para detectar si hay células cancerosas en el cuello del útero, si los resultados son anormales, eso no siempre significa que tienes cáncer, lo más probable es que no lo sea. Hay varios factores que pueden hacer que el resultado no sea normal. Aquí te contamos en más detalles.

Hace dos noches que Marita no puede dormir. Su ginecóloga le dijo que su Papanicolaou (o Pap) le salió anormal o “positivo” (en este caso positivo no indica que está bien sino lo contrario: el resultado de un Pap es normal cuando es “negativo”)  y aunque no le dio ningún tratamiento por el momento, más que realizarse un nuevo Pap luego de unos meses, ella igual se quedó preocupada.

Mi Papanicolau salió anormal. ¿Tendré cáncer cervical?

Lo más probable es que no sea así, si así fuera, su doctora se lo habría dicho. Y si bien es cierto que el Papanicolau es un estudio médico de rutina que se realiza para detectar la aparición temprana del cáncer cervical o del cuello de útero, también es cierto que su resultado puede ser anormal por otros motivos y que en general, ese es el caso.

Si las células del cérvix o del cuello del útero o matriz (en la parte baja del útero, entre éste y la vagina) vistas en el Papanicolau no son normales, es posible que tu médico simplemente te diga que son “anormales”. De acuerdo a la forma de esas células bajo el microscopio -muy pocas veces son cancerosas-, la condición tiene diferentes nombres, displasia, lesión intraepitelial escamosa (SIL) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN), por ejemplo.

¿Qué tiene que ver el VPH con el Papanicolau anormal?

Independientemente del nombre que reciban las células, en la mayoría de los casos, el resultado anormal del Papanicolau es causado por el VPH (el virus del papiloma humano), un grupo de virus de transmisión sexual que se relaciona con el cáncer del cuello del útero (o cáncer cérvico-uterino).

El VPH, en general, no da síntomas (aunque a veces pueden aparecer verrugas en la vagina). Por el contrario, si el resultado anormal lo causa otro tipo de virus o infección, es probable que sí sientas diferentes síntomas: como dolor, un olor fuerte, enrojecimiento o irritación, entre otros.

En general, si los cambios son causados por el VPH, desaparecen solos y no requieren de tratamiento. Por eso, si la anormalidad es ambigua (equívoca) o menor, el médico puede pedirte que te repitas el examen, para determinar si necesitas un seguimiento, o podría realizarte una colposcopía u otros estudios para examinar la vagina y el cérvix (el cuello de la matriz).

Para realizar una colposcopía se utiliza un instrumento parecido a un microscopio, llamado colposcopio, que no penetra en el cuerpo.  El médico cubre el cérvix con una solución de vinagre diluido. Esto hace que las áreas anormales se pongan blancas.  Si la colposcopía encuentra tejido anormal, el médico podría realizar un raspado endocervical (del interior del cuello de la matriz) o una biopsia, para extraer (quitar) una pequeña cantidad de tejido y examinarlo con un microscopio en un laboratorio.

En ese caso, si el laboratorio encuentra que células anormales tienen una probabilidad alta de convertirse en cáncer, entonces sí el médico te indicará un tratamiento médico a seguir, para evitar que esas células se conviertan en un cáncer invasor.

Ahora que sabes un poco más, seguramente comprendas mejor la importancia de realizarte exámenes de Papanicolau regulares. Y si el resultado de tu Papanicolau es anormal, no dudes en consultar con tu médico sobre qué significa la anormalidad en tu caso particular y qué medidas te recomienda seguir.

Si bien muchas mujeres con ciertos tipos de resultados anormales no necesitan tratamiento, sino sólo seguimiento, es importante que te hagas los exámenes de Papanicolaou para la detección de estos problemas para, de ser necesario, tratarlos tempranamente para prevenir que se desarrolle un cáncer.

Pero antes de angustiarte y pensar lo peor ante un resultado anormal, recuerda que debes hablar con tu ginecólogo o ginecóloga. El o ella te dará las respuestas a tus inquietudes.

 

Ultima revisión: 2018

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Imagen © iStock / Jodi Matthews

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