miércoles, 21 de junio de 2017

Cuando la belleza sale cara: los rellenos y el riesgo de infección


Lo que menos esperan las mujeres que visitan a un cirujano plástico o a un dermatólogo es una infección que, lejos de embellecer sus rasgos faciales, los hagan feos. Sin embargo, es una de las posibles consecuencias de las inyecciones con rellenos o “fillers” para reducir las arrugas o aumentar los labios. Este peligro es real, aun utilizando medidas extremas de higiene. Infórmate aquí.

Los rellenos o fillers, que algunos llaman cirugías plásticas líquidas, se usaban hace un tiempo atrás solo para reconstruir los rostros deformados, generalmente a causa de algún accidente. Pero en la actualidad, estas inyecciones de sustancias gelatinosas se utilizan para restaurar el aspecto juvenil del rostro o para definir su forma, hacer los labios más gruesos y sensuales y alisar las líneas y las arrugas.

Aunque el tratamiento no es permanente, ofrece muchos de los beneficios de la cirugía estética sin necesidad del bisturí. De ahí su gran popularidad. De acuerdo con la American Society for Aesthetic Plastic Surgery (ASAPS o Sociedad Americana de Cirugía Plástica Estética), los rellenos o fillers constituyen el segundo tratamiento estético sin cirugía más popular en los Estados Unidos.

Pero desafortunadamente, el uso de rellenos o fillers, a veces, tiene efectos secundarios que pueden ser no sólo visualmente desagradables, sino hasta peligrosos para la salud. En ocasiones se forman abultamientos blandos bajo la piel que son difíciles de tratar, y que en casos aislados conducen a la formación de lesiones que no sanan.

Una investigación de la Universidad de Copenhagen, cuyos resultados se publicaron en el revista Pathogens and Disease, revela que los abultamientos se forman a causa de una infección bacteriana, que puede ocurrir aunque se tomen las más esmeradas medidas de higiene durante el proceso.

Morten Alhede, del Departamento de Salud Internacional, Inmunología y Microbiología de la Universidad de Copenhagen, explica que los expertos pensaban que este efecto secundario de los rellenos o fillers se debía a un problema autoinmune o una reacción alérgica del paciente al gel inyectado. Pero la investigación descubrió que los mismos rellenos actúan como incubadoras de la infección. Bastan unas cuántas bacterias para crear una lesión bacteriana y una capa firme de material bacteriano (o biofilme), que no responden a los antibióticos.

El problema, según Thomas Bjarnsholt, profesor del Departamento de Salud Internacional, Inmunología y Microbiología, es que muchos profesionales que usan los fillers, se niegan a aceptar que la causa de los abultamientos es la bacteria, y afirman que se deben a reacciones alérgicas, cuyo tratamiento consiste en el uso de esteroides.

Pero en lugar de aliviar el problema, los esteroides sólo consiguen agravarlo y dejarle el campo libre a la bacteria.

Los investigadores estiman que entre una de cada cien personas que se ponen rellenos, y una de cada mil (según el tipo de relleno o filler que se use), desarrolla una infección bacteriana resistente a los antibióticos, que en los casos más graves puede dejarla con una desfiguración permanente en el rostro.

Sin embargo, hay buenas noticias. Según Morten Alhede, las infecciones pueden evitarse mediante un tratamiento profiláctico con antibióticos. Por ejemplo, inyectando los antibióticos junto con los rellenos o fillers durante el proceso.  Esta es una medida de precaución que evita las complicaciones en el futuro.

Aunque es difícil evitar totalmente que se desarrollen las bacterias, ya que a menudo se encuentran muy por debajo de la superficie de la piel, es importante mantener el rostro lo más limpio posible.  Algunos profesionales recomiendan que no te apliques maquillaje por un mes antes del tratamiento y que sigas al pie de la letra todas las medidas de higiene que se te indiquen.

¿Algo más que puedas hacer para evitar el problema? En primer lugar, no te “enamores” del cirujano o el profesional ni te dejes llevar por sus modales o su trato. Averigua si tiene buena reputación, si es competente y si está debidamente calificado. Chequea sus credenciales para conocer sus antecedentes, y si conoces a alguien que ha sido paciente suyo, pídele su opinión. Antes de tomar una decisión, habla francamente con él y dile que te explique los beneficios y los riesgos del tratamiento con rellenos. Sobre todo, no dejes de aclarar hasta la menor de tus dudas. Después de todo, en cuestiones de salud, ninguna pregunta está fuera de lugar. Es mejor que pierdas la pena, ya que el afán de embellecerte podría salirte bien caro no sólo en dinero, sino en salud.

 

Publicación original: 2014

Ultima revisión: 2017

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Imagen © Thinkstock / Stockbyte

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